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“Porque merece la pena mirar alrededor. Porque es necesario pararse y reflexionar. Porque hay que ponerse en el lugar del otro. Porque tener una tribuna donde expresar tu opinión es un honor y una enorme responsabilidad. Porque los hechos son los que son, pero lo que te define es tu manera de enfrentarte a ellos. Porque la vida se puede reinterpretar una y mil veces.“

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
19 de Octubre de 2014

Lolita, y mucho más
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/autor/cayetanaguillen/
COLUMNA - EL MUNDO
11 de Octubre de 2014

Very important person

EL ARTE. La excelencia del talento. Aquello que va un paso más allá de la realidad racional, que lo analiza y lo controla todo. Manifestaciones del alma y el corazón que tratan de conectarnos con un plano más sutil de las cosas. Y, a veces, mucho más claro. Qué sería de nuestra evolución sin sus conclusiones, sin las reflexiones de quien nos filtra la vida desde otros puntos de vista. Te sientes menos solo. El Joglars lleva más de medio siglo metiendo caña a todo lo que se mueve. Hoy, sin Boadella y bajo la batuta de Ramón Fontseré, pasa de las altas esferas y se centra en nuestro entorno cotidiano. El más reconocible. Y desde donde nadie se atreve. VIP te pone el espejo en las narices y te sacude hasta la ganas de llorar. De risa. Y de estupor. Porque a través de la parodia y el ceremonial que imita la vida misma nos recuerda que, quizá, estamos creando monstruos. Sí, como suena. Pequeños dictadores que juegan con nuestra eterna culpabilidad y nos someten a infinitas pruebas que sorteamos, casi siempre mal. Sobreprotección, abundancia, exceso, falta de disciplina y complacencia, construyen una personalidad déspota y tirana. No siempre, claro. Pero para eso está la parodia, para exagerar. Sin olvidarnos del contexto, los padres, agotados por gastos, impuestos, presiones y horarios interminables, sucumben a los caprichos sin pestañear, y en la ausencia de límites, crece a sus anchas una personalidad peligrosa. Con un umbral de frustración cero, no aceptan el error como algo necesario y nuestro, sino como un castigo. Y a la vez, no saben lo que significa el castigo como concepto, y mucho menos como efecto de una causa equivocada. Una nueva dictadura que, como no andemos atentos y dispuestos a afrontar, se nos encarama a la chepa. En fin, medida por medida, como diría Shakespeare, cada cual con su papeleta, el tema es peliagudo. Porque hay que orientar el péndulo hacia el equilibrio, que hemos pasado del tortazo a la sumisión, y eso no es sano. Entre cruzarles la cara y hacerles reverencias, enfermos de necesidad de aprobación, va un trecho. Y por él debemos caminar, paso a paso. Els Joglars reproduce situaciones más que reconocibles, en las que toda la sociedad colabora. Gran trabajo. El suyo, digo, sobre las carencias del nuestro. Muy recomendable. Espejo deformante en el que la inteligencia marca, una vez más, la diferencia.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
27 de Septiembre de 2014

Si Dios quiere yo también (Amaya Montero)
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/09/27/si-dios-quiere-yo-tambien-amaya-montero.html
COLUMNA - EL MUNDO
20 de Septiembre de 2014

El que no se reconoce

NO SÉ. Supongo que es normal. La sensación kafkiana de que alguien está detrás, controlando tus pasos. Porque eres culpable de algo. Porque algo has hecho mal y deberías salir corriendo. Porque aunque corras hasta el final del camino, te estarán esperando. Observándote desde algún rincón, un movimiento en falso, un bostezo, una ironía. Pero cómo te atreves a salirte de la ruta. Cómo te atreves a sentirte diferente de un grupo, que en silencio, vive mejor. Más acorde a las expectativas. Cómo te atreves a desordenarlo todo. Avanzaban callados, con las manos en los bolsillos, y se te ocurre tararear esa canción. Esa música que les recuerda a algo bueno. A algún sueño, a algún juego, a alguna idea. Recuerdan vagamente lo que fueron alguna vez, en libertad, cruzando fronteras. Y ahora que se habían olvidado, llegas tú y pones el mundo patas arriba. Pero quién te crees que eres. Con esa sonrisa. Cállate. Retira la mirada. Traga saliva y no respires. Piensa lo que has hecho. Lo que has hecho mal. Que nosotros estamos aquí para ayudarte. Para decirte lo que tienes que hacer. En cada instante de tu vida. Vas a enredarte en una madeja sin salida, un laberinto con algún rincón en el camino para que puedas descansar. Y cuando entornes los ojos te susurraremos unas cuantas cosas al oído. Y sentirás que son tus propios deseos, esos que vas a perseguir hasta que ya no tengas fuerzas. Hasta que mires atrás y comprendas que te hemos engañado. Que te has pasado la vida persiguiendo lo que a nosotros nos interesa que persigas. Tú. Sí, tú. El que no se reconoce. El que se ha echado a llorar con esa canción tan estúpida. ¿Te gustaría desaparecer, salir corriendo, tirar esa mochila que te hemos cargado a la espalda y gritar? Pues no lo vas a hacer, porque no puedes. Porque nosotros no te dejamos. Mira a tu alrededor. Quizá encuentres una buena persona. Alguien que, a pesar de todo, tenga capacidad para amar a los demás y para darles algo a cambio de nada. Busca, busca bien. Porque ese va a ser el que te dé algo de esperanza. Ese va a ser el que sea amable contigo, porque sí, sin motivo, sin trueque. Un ser humano. Y por él vas a seguir avanzando. Sobreviviendo a esta guerra en la que nosotros ya hemos ganado. Abrazaos entre vosotros. Será el único rincón de calor que encontraréis entre las bombas que destruirán todo lo que creíais que habíais construido. Qué tontería. Si es que no se os puede dejar solos.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
9 de Septiembre de 2014

Gracias-por-este-momento
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/09/07/gracias-por-este-momento.html
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
23 de Agosto de 2014

Hay prótesis (y prótesis)
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/08/23/hay-protesis-y-protesis.html
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
13 de Agosto de 2014

Por la paz
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/08/13/por-la-paz.html
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
9 de Agosto de 2014

Hoy por Gaza
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/08/09/hoy-por-gaza.html
COLUMNA - EL MUNDO
2 de Agosto de 2014

El mismísimo infierno

UN RINCÓN en el mundo del que nadie habla, porque nadie se acuerda de él. Sólo las desgracias nos susurran cosas al oído y nos recuerdan que allí, también viven seres humanos con sueños y ganas de enamorarse alguna vez en la vida. Yo estuve allí. En uno de los lugares más azotados del planeta. Y comprobé cómo la suerte puede revolverse contra los más frágiles sin más razón que el lugar de nacimiento. La suerte. Qué misterio. Lo puedes tener todo, o nada. Yo estuve allí, colaborando con el misionero javeriano Chema Caballero, que ayudaba a la reinserción en la sociedad de los niños soldados, los que habían pertenecido a la guerrilla, y querían volver a nacer. Porque los arrancaban de sus familias y cortaban cualquier cordón emocional para que dependieran del rango de valores que la guerrilla les imponía, y eso era, como mínimo, quedarse completamente solos, empuñar un arma y empezar a matar. Chema los cuidaba, y les devolvía la confianza en la vida para poder seguir andando, para poder volver a relacionarse con alguien, para volver a hablar. Conocí a Shiaka, un guerrillero que se enamoró de una chica entre trincheras, y quiso sacarla de allí. Chema les ayudó a quererse y a construir una familia. Y tuvieron a Carmen, un bebé con los ojos abiertos como platos que lo observaba todo alrededor. Sin pestañear. Como si en cada uno de esos segundos pudiera llegar a entender algo. Me pregunto qué será de ella hoy, que vuelvo a leer sobre Sierra Leona por la epidemia de ébola que arrasa el África Occidental y ha obligado al país a declarar el estado de emergencia sanitaria. Es una región con gran densidad de población y un activo movimiento entre fronteras. Han cerrado escuelas y han declarado comunidades enteras en cuarentena. Freetown, la capital, tiene entre sus tristezas un campo de amputados en el que vive parte de una sociedad duramente marcada por la brutalidad de la guerra. Sin pies, sin brazos, sin manos, sin esperanza. Y es duro acumular una epidemia más a un historial lleno de gritos e historias de terror. Parece mentira. Que entre las nubes haya quien decida sobre el bien y el mal y no procure equilibrar el pan de cada día. Que siempre son los mismos. Y el infierno no da para más. Ojalá Carmen se abra camino entre las llamas. Ojalá haya oportunidad para quien quiera huir de la nada. Ojalá no le arranquen las alas.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
29 de Julio de 2014

Otros veranos
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/07/27/otros-veranos.html
COLUMNA - EL MUNDO
19 de Julio de 2014

Falta de costumbre

SUPONGO que es eso. Supongo que la decepción es como el duelo, una sensación de desesperación casi serena que te acompaña a cualquier parte. Y lo tiñe todo del mismo color. De la misma tristeza que se instala en tu mirada. Pero a veces, dentro de la espiral, ocurre algo que te hace detenerte a mirar con cierta esperanza, con un poquito de interés. La impotencia que hoy nos sacude a todos se despeja un instante, una palmada, una llamada de atención que cambia el paso y el ritmo de la respiración, porque no es fácil. Ni habitual. Ni nada. Susana de la Sierra, hasta ayer directora general del ICAA (Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales), ha dimitido. Ha dejado su cargo porque se siente incapaz de avanzar en una pelea que no era suya pero que se ha ido convirtiendo en algo casi personal. Porque los cargos públicos, si los vives con sinceridad, te atrapan. Y lo que pides para los demás lo pides con la convicción que da tener consciencia de lo que es injusto. Para la buena gente, luchar por los objetivos de los demás, de aquellos a los que representas, es una responsabilidad sin más salida que ofrecer respuestas. Y si vas comprobando que no las hay, debes sentirte muy ridículo. Cuando Susana de la Sierra, profesora en la Universidad de Castilla-La Mancha, en Toledo, asumió su cargo, el presupuesto para el fondo del cine era de 49 millones de euros, que se redujeron a 39 en 2013 y que han llegado a ser 33,7 millones un año como este, en el que los responsables de las 14 federaciones a las que pertenecen los empresarios culturales, escribieron al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para explicarle que no se trata de un llanto baladí, si no de un grito profundamente preocupado y sincero, porque ese 21% de IVA que debe soportar la industria, puede herirla de extrema gravedad. Puede incluso matarla.
En un mundo de locos en el que todo vale y nadie pide perdón, en el que casi todo está prohibido y una sonrisa es casi un gesto de museo, en una tierra que no aplaude el talento ni las mejores voluntades, en la que se empuja al otro por la escalera para ver si en su ruina te sientes tú algo menos desgraciado, algo mejor, el gesto de quien decide abandonar su pequeño rincón de lucha y privilegio porque su esfuerzo no obtiene el resultado necesario que legitima sus movimientos, es inevitablemente, una luz. Porque responde a una coherencia a la que no estamos acostumbrados.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
12 de Julio de 2014

Un hijo muerto
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/07/12/un-hijo-muerto.html
COLUMNA - EL MUNDO
4 de Julio de 2014

Orgullosos

Pues sí. Y no es para menos. ¿Se imaginan? Sentirse diferente, en el colegio, en casa, entre los demás, con deseos distintos y otras voluntades. Con mil secretos sin ordenar, sin definir, sin nombre. Casi siempre en silencio. Por si acaso. Por miedo al rechazo. A los ceños fruncidos. A tener que dar explicaciones. Por miedo al castigo, a la burla. Al estigma. Y vas creciendo así, entre mentiras y sueños de otros, entre el terror y la vergüenza, entre la intuición y las sombras, entre la vida y la muerte. Poco a poco, tu realidad fragmentada encuentra un latido, un camino por el que avanzar. Ya no estás sol@. Hay más almas como la tuya, y hay encuentros, y reencuentros. Hay espejos donde mirarse, donde reconocerse. Tu orientación sexual marca tu diferencia. Y la diferencia hay que explicarla, justificarla bien, para que el juicio del otro tenga los argumentos. Tienes que liderar tu propia defensa. Para siempre. Durante cada día de tu vida. ¿Se imaginan, tener que esconder a la persona que amas, no poder compartirla, no poder cogerle la mano al pasear, no besarla? Como si no existiera. Como si tú no existieras. Pero las cosas cambian. Porque hay gente que dedica su tiempo a luchar por una convivencia serena que acepta la diversidad, que se cruza con ella sin girar la cabeza, que reparte amor, y no odio. España está a la cabeza del mundo en conquista de derechos sociales, con leyes ejemplarizantes que dan un toque de atención a los ciudadanos para que poco a poco, vayan modificando sus hábitos. Y su mirada. Y se han conseguido cosas impensables, que hoy normalizan la realidad cotidiana, la armonía de quien, en su diferencia, tiene las mismas obligaciones y debe tener los mismos derechos que cualquiera. Por eso, estas fiestas del ORGULLO GAY que llenan las calles de colores, celebran la victoria del amor, la comprensión, la paz y la justicia, sobre el resentimiento y el corazón envenenado. Vive y deja vivir a los demás su libertad, el batir de alas, a su manera. Escucha. A lo mejor te importa lo que te cuentan. Protege tu rincón en el mundo, y acepta que el otro pueda tener el suyo con otros muebles y pintado de otro color. Pues mejor. ¿No? Por todo lo que esa diferencia en la diversidad pueda aportar. Buenas personas. Eso es lo que queremos tener alrededor. Buena gente con la que pasar más serenamente por este mundo. Porque es verdad que son dos días y que sólo te llevas lo que dejas. Es cuestión de actitud. Y de regalar una sonrisa.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
28 de Junio de 2014

Luz
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/06/28/luz-antes-luz-casal.html
COLUMNA - EL MUNDO
21 de Junio de 2014

Le esperamos

TENGO UNA vecina maravillosa. Y ayer, mirándome a los ojos, me decía: «A lo mejor ahora cambian las cosas. A lo mejor ahora, os empiezan a querer». Se refería a Letizia, a que quizá su presencia en los cielos haría llover algo de afecto por este oficio nuestro, que tiene que demostrar cada día de rodillas su dignidad y su decencia. A lo mejor ahora, ella, que sabe lo que es tener un sueldo, una hipoteca o un mal jefe, que entiende el abismo del folio en blanco y el terror al error delante de una cámara, nos deja percibir algo de compasión por quienes fueron sus semejantes. Ya sé que el sentido de una Monarquía parlamentaria hoy, aquí, es su neutralidad. Y que por eso el discurso de Felipe VI, aunque haya sido criticado por falta de contenido, fue acertadamente neutral. Desde un punto de vista institucional, recordaba a los poderes políticos su deterioro. Pero no a unos más que a otros. No. A todos. Igual que aplaudía el mutis de su padre, como el de una generación que ha construido lo que hay. Lo que tenemos. Y lo que tenemos habla de libertad, de convivencia, de pluralidad, de transparencia, de honestidad. Y es verdad que fueron ellos, nuestros padres, los que se dejaron todo en el camino. Los que dieron la vida entera por un país que debía caminar sereno hacia alguna parte, con el mar al fondo, y el sol. En democracia. «Nada prepara realmente para ser Rey, sólo el serlo», ha dicho Don Juan Carlos, consciente de que su hijo reinará bien. Cercano. Prudente. Hermético. Porque siempre es mejor decir una palabra de menos. Y dar un paso atrás.
Felipe VI. Yo lo recuerdo de niño, en la clausura de mi colegio, al que iban sus hermanas, el Santa María del Camino, con una pelota entre las manos. Siempre ha sido muy guapo. Y le rodeábamos entre risas (figúrense, un colegio de niñas) para intentar ruborizarlo. Su padre debía lograr la reconciliación de los españoles y recuperar para España su lugar en el mundo. Y a él le toca reconquistarnos. A nosotros. A todos. Convencernos de nuevo. Porque como los perros, si nos desprecian, si nos maltratan, si no hay afecto, pero se acercan a tocarnos, mordemos. Necesitamos creer. Pero no sólo en sus palabras. Necesitamos creer que le importamos algo a esta nación que nos vio nacer, y crecer, y formarnos, y confiar. Y que nos está dejando escapar. Querido Don Felipe. Usted dirá. Le esperamos.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
14 de Junio de 2014

Happy birthday
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/06/14/happy-birthday.html
EL MUNDO
7 de Junio de 2014

Seré asesinado
http://www.elmundo.es/opinion/2014/06/06/53921014ca474181668b459d.html
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
31 de Mayo de 2014

El infierno son los otros
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/05/31/el-infierno-son-los-otros.html
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
17 de Mayo de 2014

Una llamada de atención
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/05/17/una-llamada-de-atencion.html
COLUMNA - EL MUNDO
24 de Mayo de 2014

Misántropo

La oportunidad. Y la inteligencia. Porque si hay algo que ocurre con los clásicos, con los grandes textos, es que escucharlos te hace sentirte menos solo. Porque hubo alguien en un rincón del mundo, en otro tiempo, en algún lugar desconocido, alguien diferente a ti en su aspecto y en su manera de vivir, que supo expresar lo que su alma padecía, con tal grandeza, con tal exactitud, que al escucharlo, tú puedes reconocer en sus palabras tu agonía, o tu melancolía, o tu imparcialidad, o tu impotencia, o la injusticia, o la incomprensión. Y sentado en un patio de butacas, un siglo, o dos, o tres, después, te identificas con los suspiros de ese autor que lo escribió tan bien, tan claro, que hoy, quien lo escucha, se siente acompañado.

En Misántropo, (espectáculo con versión libre sobre el original de Molière y dirección de Miguel del Arco), Alcestes, el protagonista, defiende LA VERDAD, a pesar del dolor que pueda provocar al escupirla, frente a la costumbre de asumir y manejar la hipocresía y la doble moral, y a ser posible con una sonrisa, para que todo siga igual. Una serena convivencia, a cambio de tragar. Aceptar al otro a pesar de ti mismo, y soportarlo, con tal de que tu orden no se convierta en un desorden. Con tal de que tus privilegios no se esfumen, y tus conquistas se mantengan en el mismo lugar. Con tal de que tu entorno piense de ti lo que tú quieres que piense. Lo que crees que debe pensar, para sobrevivir, y obviamente, para destacar. Jean-Baptiste Poquelin, Molière (1622-1673), quiso vivir a su manera. Y sufrió siempre por amor. Gritó su rabia en boca de sus personajes y cuestionó el sistema como el peor de los males. Hay que tener valor para decir lo que se piensa. Quizá la osadía, (o la temeridad), está en decir la verdad cuando nadie te la ha preguntado. Pero aun cuando el que está delante te suplica sinceridad, decir la verdad es un riesgo. Una aventura en la que existe la posibilidad de perderlo todo. Miguel del Arco consigue trasladar el sentido y la sensibilidad de aquél que se debatió entre sus entrañas, entre sus deseos y la realidad, y nos hace pensar, contradecirnos, amar a unos y a otros con parecida intensidad. Porque la vida es eso, los colores. Las dudas. La posibilidad de cambiar de opinión si alguien consigue convencerte. O, al menos, seducirte. Para que camines definitivamente contrariado. O no. La verdad, sí. Pero ¿cuál?

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
3 de Mayo de 2014

Madre no hay más que una
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/05/03/madre-no-hay-mas-que-una.html
COLUMNA - EL MUNDO
26 de Abril de 2014

POR TODOS

DETÉNGANSE. Miren alrededor. Seres humanos. Vidas cruzadas que tratan de caminar por un mundo lleno de obstáculos. Sobrevivir en una convivencia en la que cada uno procura defender su punto de vista. Su meta. Sus razones. La diferencia, la diversidad, es el planteamiento natural de nuestra especie, que intenta aceptarse y convencer al otro del porqué de su grito, o de su desgarro. Observen. Y pónganse en el lugar del otro. En cada ser humano hay una historia de amor, una sonrisa, un sueño, una familia, un llanto, una agonía. Una vida. Con todo lo que eso significa. Pasamos por aquí, durante un tiempo, amamos, peleamos, nos reproducimos, o no, y nos vamos, sin nada, sin nada de lo que hemos acumulado en un paréntesis donde sobrevolamos como podemos. Y durante ese rato, merece la pena intentar estar plenamente consciente, para que no te confundan, para poder elegir. El jueves pasado se entregaron los Premios Plumas y Látigos, que concede la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, FELGTB, y que reconocen la labor de quienes luchan contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género. Los premiados: el ex presidente Zapatero, Pedro Zerolo, Beatriz Gimeno y Antonio Poveda, activistas y ex presidentes de la FELGTB; Ulrike Lunacek, eurodiputada y Ruth Toledano, periodista. Fue un acto emocionante. Por la calidad de los discursos. Por la sinceridad y la profundidad de las palabras de quien celebraba la visibilidad sin castigo, la unión legal, la posibilidad de caminar entre los demás. Después de tantos años de vejaciones, de falta de lugar, normalizar la vida cotidiana, lo más pequeño, supone una revolución fundamental. Un cambio histórico en lo más profundo del tejido social, que era impensable hace muy poco tiempo en un país como el nuestro. Y al hablar de igualdad, hablamos de derechos humanos. Porque cada uno debe vivir su vida en paz. En armonía. Y en el respeto a los demás. Por eso, a pesar de la crisis y la desesperanza, a pesar de la gran decepción que nos arrastra a centrarnos en lo más prosaico y que nos impide soñar, a pesar de todo, no hay que olvidar. No hay que olvidar quiénes somos y lo que hemos conseguido. Mi querido Pedro Zerolo, tú, tan acostumbrado a pelear, y en plena batalla contra la enfermedad, diste un precioso ejemplo de fuerza. Y dignidad. Porque nada ha conseguido robarte la sonrisa.
COLUMNA - EL MUNDO
12 de Abril de 2014

POR ELLOS

QUÉ DIFÍCIL. ¿Verdad? Envejecer. Que sea el espejo quien te recuerda tu mirada. Y las arrugas de la piel. Que sea el espejo quien te devuelve la sonrisa que quieres mantener, pase lo que pase. Porque tu cabeza es la misma. Y tu percepción de las cosas. Y tus ganas. Pero tu cuerpo no. Tu cuerpo se ha ido desgastando poco a poco. Y tienes que luchar contra lo más pequeño. Lo cotidiano se vuelve contra ti, como si fuera un enemigo.
Y aquello que manejabas solo, entre otros muchos frentes abiertos, hoy, es un problema. Hoy casi todo es un problema. Mi madre y yo colaboramos con Fhoemo (Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas) en una campaña que quiere recordar que una fractura te detiene la vida, la parte en dos, y que la vida, no tiene por qué pararse a los 70.
Quizá crecer significa tomar conciencia. Y pasado el tiempo de la inmortalidad, del sueño, llega otro en que la realidad puede ser tan pesada como la ausencia. Papá y mamá se han hecho mayores. ¿Pero cuándo? ¿Y cómo? ¿En qué momento miraste hacia otro lado y pasaron inviernos sin avisar, sin rozar siquiera tu atención, sin dejar la huella que ahora cambia tanto las cosas? ¿Por qué?
Miras atrás y puedes oler tu propia infancia, en la cocina, bizcochos de limón y ropa limpia, el miedo a dormir sola, o aquellas mañanas de verano. Todo eso ya no está. Hay otros rincones de este mundo que te pertenecen. Y donde buscas tu diferencia. Nuevos lazos que serán los recuerdos de tus hijos, los que ahora corren de un lado a otro sin escuchar el viento, la lluvia, las hojas secas. Sin pararse a mirar.
Observo a mi madre y comprendo su desconcierto. Su estupor ante la torpeza, ante una posible dependencia, ella, que lo ha hecho todo. Que ha podido con todo. Que ha cuidado de todos. La abrazo fuerte y puedo olerla, como siempre, impecable. Mi madre huele como siempre.
Y pienso que ahora me toca a mí. Hacerlo todo, poder con todo, cuidar de todos. Cuidar de ella. Ahora nos toca a nosotros. Pasó la inconsciencia y la inmortalidad, y llegó el tic tac de un reloj grande, pesado. Para escucharlo juntas. Recuerdo el reloj de mi padre, los últimos días. Porque esa es la verdadera sacudida. El verdadero cambio. La herida.
Un punto de inflexión al que volver de vez en cuando. Para saber dónde estamos. Y para gozar de cada pasito que damos.
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
6 de Abril de 2014

Las damnificadas
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/04/06/las-damnificadas.html
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
23 de Marzo de 2014

El talento
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/03/23/el-talento.html
COLUMNA - EL MUNDO
15 de Marzo de 2014

EL INSPECTOR

EL PAPEL de mi vida. Un bigote, el pelo engominado y los argumentos para defender mi actitud ante quien me pida explicaciones. Porque los actores siempre buscamos justificar los actos de aquél que nos ocupa. Necesitamos entender si nuestro personaje es capaz de enamorarse o de matar, de soñar en alto, de volver al lugar de partida, o de ser infiel. Y este, sin duda, podría ser el papel de mi vida. Con sombrero, caminando despacio, entraría en la sucursal del barrio como si fuera la primera vez. Preguntaría por ella. O por él. Y procuraría arrastrar a quien tiene el poder sobre mi dinero a confesarme lo imposible. La Comisión Nacional del Mercado de Valores, el regulador financiero que ha sido incapaz de evitar las malas artes que han llevado a miles de ciudadanos hurgar en la basura para comer, me ha contratado para pillar a los malos con las manos en la masa. Sólo debo percibir el delito, antes de que fenezca algún infeliz. Letra pequeña, promesas incumplidas, cláusulas, cualquier dato que pueda demostrar el mal olor. Y digo yo, que quien ha tenido el cuajo de vender la basura al más frágil para conseguir sus objetivos, de prometer al insolvente que podría pagar, de llevar al cerrajero hasta la firma del desahucio, de robarte tus sueños y enterrarlos, podrá burlar esta estrategia. ¿O no? ¿Es que no hay una inspección normal, con informes de toda la vida, que localice lo que no está permitido por la ley? ¿Tiene que venir el inspector Gadget a tender una trampa? Y si el sistema sabe que los bancos juegan a buscar el truco que les permita bucear por debajo de lo legal, ¿por qué los protege? ¿Por qué los premia? Los mismos directivos que se embolsan sueldos millonarios, son los que presionan a su personal para que venda los productos que persigue la CNMV. Con inspectores en su mejor papel y un detector de mentiras en el bolsillo.
En su página web, la CNMV advierte de que "la inversión a través de entidades no autorizadas comporta elevados riesgos de pérdida del capital, ya que actúan al margen de los controles establecidos por los organismos supervisores". ¿Y qué hacemos con la inversión a través de las entidades autorizadas, que comportan elevados riesgos de pérdida de capital, a pesar de actuar bajo los controles establecidos por los organismos supervisores? Discúlpenme. Voy a reflexionar.
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
8 de Marzo de 2014

En shock
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/03/08/en-shock.html
COLUMNA - EL MUNDO
3 de Marzo de 2014

EL OTRO LADO

CON UNA sonrisa. Así recuerdo a Dunia. Llena de amor, abrazando a quien se cruzara en su camino. Buscando el lado bueno de las cosas. De las personas. Acariciándolo todo. Teniendo en cuenta al invisible, al loco, al más pequeño. Buscando lo hermoso de las sombras y regando las ganas de vivir de quien se acercara a ella. Buena. Consciente de su buena suerte. Del valor de sus amigos. Siempre reuniéndonos a su alrededor, por si la soledad se empeñaba en susurrarle algo al oído. Félix y Dunia, un solo nombre. Toda una vida de la mano. Para trabajar, para amar, para pelear con quien no estuviera de acuerdo con su forma de ver las cosas. Dunia se ha ido. Y Félix se ha quedado aquí. Mirando alrededor. Roto. A medias. Hay parejas que se apoyan. Otras que se complementan. Algunas que se escuchan. Y había una, ésta, la de Félix Sabroso y Dunia Ayaso, a la que todos mirábamos con los ojos como platos. Asombrados. Porque nos permitían creer en el AMOR, con mayúsculas. En la complicidad, en los sueños. En la generosidad infinita. Las puertas de su casa abiertas, para celebrarlo todo, para cambiar las cosas, para gritar al vacío.
No puedo decir adiós. Porque su presencia es demasiado fuerte. Dunia murió ayer, tras luchar con una enfermedad de la que ni hablaba y que nunca le robó la sonrisa, rodeada de planes, de historias que contar, de regalos que hacer a los demás, de películas, que de un modo u otro, nos iban a cambiar la vida. Te llevas lo que dejas, y ella se va con nuestro corazón en un bolsillo, enamorado de su forma de ser y convivir, de sus ideas. Porque Félix y Dunia, ese único ser humano, siempre han ido por delante. Cineastas, amantes del arte y de cualquier forma de expresión cultural, defensores, con su propio ejemplo, de la libertad. De la libertad bien entendida. Géminis, orgullosa y convencida de que todo suma, paseaba su vida feliz por poder compartirla con quien más quería. Hay quien deja una ausencia terrible, desconsolada, un agujero negro imposible de iluminar. Dunia nos cuidaba. Con la actitud, con su mirada. Siempre pendiente del otro. De hacerle sentir bien. De que supiera que todo esto merece la pena. Se ha ido demasiado pronto. Porque 50 años no es nada. Y nos ha dejado con la palabra en la boca. Para al menos poder decirle, Dunia, cuánto te quiero.
COLUMNA - EL MUNDO
9 de Febrero de 2014

La novia cadaver
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/02/09/la-novia-cadaver.html

COLUMNA - EL MUNDO
2 de Febrero de 2014

Emilia

LA FAMILIA. Tan necesaria y tan compleja. Un entorno que llena la vida de amor y desamor, de compañía y de desasosiego, de ventajas y desventajas. Porque todos tenemos demasiados datos del otro, y eso, lo hace vulnerable ante tu criterio. Ante tu forma de ofrecerle ayuda si la necesita. Porque ayudar es a veces una manera de invadir, de manipular, de calmar tu culpa. De generar dependencias que más tarde se pagan con la mismísima falta de libertad. Son juegos. Juegos de poder que se tejen sobre una telaraña de afectos mal entendidos. Y peor gestionados. Y de eso habla el dramaturgo y director argentino Claudio Tolcachir en su nueva función, Emilia, de un castillo de naipes que se construye desde la infancia, día a día, y que a veces se desmorona a base de buenas intenciones. Porque líbrenme de la buena voluntad de los demás, cuando deciden ordenar mi vida y mis cajones, sin preguntar. Emilia, un ama de cría que se reencuentra con el niño al que cuidó, entra de nuevo en su vida y camina entre sus recuerdos y una realidad desordenada. Tolcachir es un genio manejando los hilos del alma humana, sujetando un espejo en el que nos miramos incómodos. Estupefactos. Porque somos nosotros. Porque son ellos. Los que nos aman. A los que amamos. Porque con una anécdota y un texto cercano y coloquial va provocando la tensión entre las actitudes y los silencios. Y el espectador se estremece. Se retuerce extraño en la butaca y mira alrededor. Por comprobar que no está solo. Qué bestia. Qué capacidad para captar lo más pequeño, los matices que transforman la caricia en dolor y el cuento en pesadilla. La vida misma, sí. Esa por la que a veces andamos de puntillas para que no se mueva nada de lo que aparentemente controlamos. Porque al menos es un dolor reconocible, nuestro, y ahí vamos, apartando problemas y soñando con soluciones. Los cinco actores (Gloria Muñoz, Malena Alterio, Alfonso Lara, Daniel Grao y David Castillo) tocan el cielo y escupen, desde la verdad, todo lo que sienten. Todo lo que saben que el teatro exige para descomponer al otro. Para atraparlo. Y lo consiguen. Y piensas que Claudio Tolcachir tuvo que sufrir mucho y observar el origen del mal, de los errores, pero confiesa que tuvo una infancia feliz y cuentan que, además, es amable, sensible y muy poco intenso al dirigir a quien debe contar su historia. Sus entrañas. Enhorabuena entonces. Por todo.

COLUMNA - EL MUNDO
25 de Enero de 2014

La dolce vita
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/01/25/las-cosas-cambian.html

COLUMNA - EL MUNDO
18 de Enero de 2014

Un año

UN AÑO. Parece mentira. Ayer hizo un año sin él. Sin mi padre. Sin su voz, sin su mirada verde. Sin sus ganas de saber de mí. Porque hiciera lo que hiciera, pasara lo que pasara, él estaba esperándome. Pendiente de escuchar mi voz al otro lado del teléfono, feliz, porque yo estaba ahí. En algún lado. Me sentía importante. Y protegida. Porque él siempre tenía la respuesta a mis inquietudes, y alguna solución. Lo cierto es que la ausencia se define con el paso del tiempo, con los recuerdos, en las conversaciones, con la rutina, rota por la mitad cuando se cruzan las palabras, los hábitos, los momentos compartidos, el eco de una conversación en tu cabeza. El jueves estuve en la RESAD, viendo la propuesta de Antonio Domínguez, un alumno de Eduardo Vasco, sobre Nuestra ciudad, de Thornton Wilder. Buenos actores, buenas ideas y un texto que me partió en dos el corazón. El tiempo pasa, y nuestras vidas pasan con él, poco a poco, sin que nosotros seamos conscientes de que esto se acaba. Respiramos aturdidos, nerviosos, mirando al frente, siempre pendientes de lo que pudiera ser y mucho menos de lo que es. Cuenta Wilder que los que se van observan desde el otro lado a los que se quedan y que ahí estarán, mirándonos, mientras no los olvidemos. El día que no vivan en nuestra memoria, desaparecerán. A veces cierro los ojos para estar con él. Para imaginármelo. Pero todavía no he podido escuchar su voz. Si me la encuentro, si me cruzo con ella por algún motivo se me agarra al estómago con sus cuchillas afiladas y me deja sangrando. Sin consuelo. Está demasiado viva, demasiado presente como para ayudarme a comprender. A asumir que no le voy a volver a ver. Nunca más.
Ayer hizo un día gris. Congelado. Y pensé que morir en invierno significa que siempre te acompañen así, con frío. Con frío en las manos, en los pies, con el cuerpo destemplado. Con las flores heladas entre los dedos y las lágrimas quietas como el hielo. Miré a mi madre y no se movía. Tenía los ojos cerrados. Buscaba estar más cerca de él allí, en esa oscuridad. En el silencio. Desde esta tierra descompuesta. Y me lo imaginé sentado, mirándonos, retenido en nuestros recuerdos. Como los personajes de Nuestra ciudad, que sólo llegaron a ser eternos cuando Thornton Wilder escribió sobre ellos.

COLUMNA - EL MUNDO
11 de Enero de 2014

Otra vuelta de tuerca
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2014/01/11/otra-vuelta-de-tuerca.html

COLUMNA - EL MUNDO
4 de Enero de 2014

Ojala

Hay algo de esperanza, de buena voluntad enfocada a un destino de todos, de ganas de que las cosas salgan bien. Porque sólo se puede desear el bien del prójimo si el de uno mismo tiene cierta serenidad en la mirada, cierta seguridad de supervivencia. Ante la propia amargura, la ajena es casi un consuelo. Y la felicidad del otro es algo casi obsceno que puede irritar el mejor carácter. Es así. Cuando las cosas van mal, las risas de los demás se te clavan en el alma como una daga envenenada. E incluso invaden la razón con los peores pensamientos. Y es que hay que tener cuidado con lo que se grita, cuando hay quien escucha en silencio desde otro lado. Porque a veces las cosas no se cuentan, porque son demasiado dolorosas, porque cuesta ordenarlas, porque al definirlas parece que adquieren una presencia más pesada. Más concreta. Más cierta. Porque a veces la respuesta de los demás te da la verdadera dimensión de tu pesadilla y no necesitas más comentarios sobre tus tinieblas. Sobrevivir a ellas ya es un infierno personal. Y lo haces lo mejor que puedes. Pero hay quien no es consciente del mal del otro y sacude sus posibilidades, sus proyectos, sus cuentas, sus resultados, sin parar un instante a pensar si el interlocutor puede soportar tanta diferencia. En fin. Encontraremos la medida. Porque también hay que procurar lamentarse menos y poner el foco en construir. Hacia algún lado. Porque es cierto que todos necesitamos que la tristeza pase de largo, como un tren antiguo, que cruza por el lugar equivocado. Y nos hace verdadera ilusión leer que en 2013 ha muerto menos gente en la carretera, (la cifra más baja desde 1960), que esa prima de riesgo que tanto nos angustió está por debajo de los 200 puntos o que el empleo frena su caída. Queremos volver a reírnos, y a llorar, con cierto equilibrio. Pero hay un espejo deformante, donde miramos, y no reconocemos lo que vemos. Parece otro lugar, donde vivir con miedo, con desprecio. Nuestros investigadores se van. Porque aquí no los quieren. Se van nuestros artistas. Porque les gritan. Se van nuestros pilotos. Porque no quedan alas para volar. Y se irán nuestras embarazadas, a buscar quien entienda que no es el momento. Y eso duele. Porque casi todo está prohibido. Demasiadas multas, demasiados impuestos, demasiadas mentiras. Y no se puede ahorrar. Pero por alguna razón, este 2014 esconde cierta ilusión irracional, un extraño optimismo. Ojalá.

COLUMNA - EL MUNDO
29 de Diciembre de 2013

La dolce vita
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/12/29/la-dolce-vita.html

COLUMNA - EL MUNDO
29 de Diciembre de 2013

Fernando Guillen (Magazine El Mundo)

Amaba el mar. Y el horizonte. Colgaba sus ojos verdes en algún rincón del infinito. Y soñaba con estar siempre en paz. En armonía. Mi padre. Esa voz que siempre encontraba respuestas entre sus pensamientos, y que te hacía sentir tan seguro. Huía de los conflictos. Y podía hacer cualquier cosa para evitarlos. Porque concebía la vida de otra manera. Más serena. Más silenciosa. Como si hubiera entendido desde el principio que estamos aquí de paso, y que el camino hay que hacerlo con una sonrisa. Quizá por eso era feliz con tan poco, y se entendía tan bien con su soledad. Porque todo lo demás le parecía un regalo. Aceptaba tu tiempo valorando profundamente lo que le dabas, y no juzgaba jamás lo que no podías darle. Como si agradeciera que pensaras en él. Siempre le sorprendía que le destacaran, le llenaba de confianza.
Tenía una mente tremendamente poderosa, y fue, en profundidad, un intelectual. Tan culto, que el más grande podía sentirse pequeño. Y sin pretenderlo, robaba cualquier conversación. Le recuerdo estudiando los textos por el pasillo de casa. Siempre se levantaba muy temprano, y paseaba con su guión debajo del brazo recitando su personaje. Le gustaba el té. La ensalada templada y la vichyssoise que hace mi madre, que es la mejor del mundo. Era muy coqueto. Muy elegante. Y pasó de ser ese galán maduro con su traje negro de Toni Miró a ser un anciano dependiente. Del paraíso al infierno en un instante. El instante en que la enfermedad se define y empieza a condicionar cada paso de tu existencia. Y la de los demás. De aquellos a los que más quieres en este mundo, y que por ayudar, te piden más de lo que deben. Y tú lo haces, por no verlos sufrir. Y es que la enfermedad te quita el brillo de los ojos. Y aparece un tono violeta alrededor la pupila. El mismo que rodea tu percepción de las cosas. Y que ya va a ser otra, para siempre.

Mi padre era un buen hombre. Una persona compasiva. Solitaria. Reflexiva. Extremadamente inteligente. Con tendencia a protegerse de sí mismo y de los demás. Porque la mediocridad puede llegar a ser muy aburrida. Y muy nociva. Recuerdo su voz. Y su sonrisa. Y su forma de peinarse frente al espejo. Y cómo se alegraba siempre de verme, de escuchar mi voz al otro lado del teléfono. Siempre. Él es, sin duda, el hombre de mi vida. Alguien insustituible cuya ausencia se reparte entre los rincones. En la mecedora donde se sentaba a leer. Entre sus libros. En el recuerdo de sus ojos verdes. En sus consejos, siempre certeros, siempre a tiempo. En una estrella del mismísimo cielo que ha elegido mi hijo para poder hablar con él. En su letra, que conservo en algún papel. En su legado infinito. El mundo es otro. Porque ahora sí, ahora sé que esto se acaba alguna vez. Espero, papá, que no te sientas solo. Porque a pesar de que siempre buscabas la paz de tus rincones, tu necesidad de nosotros era absoluta. Tierna. Incurable. Y yo te echo tanto de menos.

APOYO

Actor, 80 años. Nació en Barcelona, pero se inició en el teatro en Madrid. También hizo cine y televisión, pero fue en las tablas donde cimentó su prestigio con personajes de Pirandello, Mihura, Camus... Tuvo tres hijos con la actriz Gemma Cuervo, dos de ellos han seguido sus pasos.

{*Cayetana Guillén Cuervo, actriz, es hija de Fernando Guillén}.

COLUMNA - EL MUNDO
21 de Diciembre de 2013

Javier Espinosa

Se crió en esas islas donde siempre es una hora menos. Donde las palabras acarician la dureza de las cosas y donde casi siempre andan de buen humor. Es otro ritmo. Y no hay guerras. Están lo suficientemente lejos como para sentirse al margen, pero él quiso implicarse hasta jugárselo todo. Siempre lo tuvo tan claro que parecía mentira. Desde el otro lado cuesta comprender esa entrega, a cambio de casi nada. De la satisfacción de ser útil. De la valentía de atreverte con lo que nadie se atreve. Del orgullo de denunciar lo que siempre se esconde entre las sombras, y con barnices de normalidad. Cruzarse el planeta para contarlo todo. Dar visibilidad a quien no la tiene. Hablar de la verdad de cada tierra desconocida. Eso quería Javier. Y eso quiere. Escribir sobre los rincones escondidos, sobre los conflictos que nadie entiende en los que la gente se mata, por territorios, por dioses ausentes, por banderas, por lenguas que se extinguen poco a poco. Sobre los niños del mundo, que tienen derecho a que se les escuche y nadie les pregunta. La sinrazón. Que se lo come todo con su falta de argumentos.
Le llamamos el canario. Por eso. Porque es de allí. De donde todo llega una hora más tarde. Incluso la muerte. Tiene mucho sentido del humor y una sonrisa grande, que contagia constantemente. Que regala. Es un buen amigo de mi hermano Fernando. De los mejores. De los pocos. Porque al final los contamos con los dedos de una mano. Y vino a la fiesta sorpresa que le hicimos por su último cumpleaños. Le llamé, y me respondió desde Beirut. "Allí estaré". Dijo. Y allí estuvo. Ahora, secuestrado desde el 16 de septiembre en Raqqa, al norte de Siria, donde la cobertura de la guerra es prácticamente imposible y muy arriesgada, quizá, le hayan robado la sonrisa. Y quizá, por sus dos hijos, esté reflexionando sobre la próxima vez. No sé. Javier trabaja solo. Y cuando su compañera Mónica García Prieto, madre de sus dos hijos, reportera valiente y convencida, le pidió que dejara Siria porque sus hijos "le necesitaban vivo", parece que Javier respondió, que "los niños de Siria necesitaban la atención del mundo". Así es él. Porque hay profesiones, metas, territorios íntimos, que están por encima de uno mismo. Canario, vuelve, por favor, con tus sueños o sin ellos. Diles que no estás solo. Y que su guerra no se gana con tu vida.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
15 de Diciembre de 2013

Me quedo con lo mejor
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/12/15/el-ultimo-vuelo.html

COLUMNA - EL MUNDO
7 de Diciembre de 2013

Silencio

Estupefacta. Queriendo creer que sólo imagino lo que escucho, que no es verdad, que no es mi patria la que tolera lo que nos toca soportar en el marco de lo legal, de lo justo. De aquello que los hombres aprobaron para proteger la convivencia de los suyos y la fatalidad de sus obras, siempre enredadas a su destino. Miguel Ricart, el asesino de las niñas de Alcasser, dejó la prisión de Herrera de la Mancha sobre las cinco de la tarde del pasado viernes. Y nunca estuvo solo. Una oleada de periodistas le acompañó para reconocer el horror de sus manos y su respiración. Paso a paso. Dos reporteras de una productora de televisión le escoltaron hasta Madrid, a la caza de una exclusiva que se ampara en la Libertad y el Derecho a la Información. Elementos democráticos básicos, sometidos durante muchos años a un poder absoluto, violento y equivocado, pero cuya defensa a ultranza hoy, puede llevar a vulnerar la ética y la lógica de cualquiera. Miguel Ricart ha estado a punto de percibir una alta suma de dinero por contar su basura a la sociedad, ante los ojos rotos de unos padres que deben soportar lo más terrible como una carga más del destino. Sin respuestas. Sin nada. Gente normal que ha conseguido sobrevivir a la mayor de las injusticias y que hoy tiene que revivir la exposición de su vida privada, su desgracia, como si ni siquiera fuera suya, como si perteneciera a los demás. Que juzgan. Y que opinan. Constantemente. Y es que Miguel Ricart importa al mundo, porque tiene algo que contar. Sobre la maldad. Sobre la tortura. Sobre lo peor del alma.
Los límites. Esa interesante frontera que cada uno puede manejar a su antojo y que define nuestra capacidad de dar o de quitar a los demás. Su estabilidad. Su autoestima. Su confianza. Su bienestar. Y ahí estás tú, con el deber y con la obligación de medir quién quieres ser en esta vida. Y mientras en Islandia las fuerzas de seguridad piden perdón a la ciudadanía por haber provocado, por primera vez en su historia, la muerte de una persona en una operación en la que el individuo les recibió a tiros en su vivienda, nosotros, en este país de sol, pero a la sombra de ese corazón supuestamente helado que late en Reikjavik, nos jactamos de perseguir al asesino para que nos cuente qué siente, y porqué lo hizo. Cobrando o sin cobrar ¿Cuál es el ejemplo? ¿Cuál nuestra dignidad? Que Ricart se pudra en su silencio. Porque nadie le quiera escuchar.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
1 de Diciembre de 2013

Me quedo con lo mejor
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/12/01/me-quedo-con-lo-mejor.html

COLUMNA - EL MUNDO
23 de Noviembre de 2013

Doble burla

No tengo ni idea. No sé cómo se elige lo correcto, ni sé cómo se acierta. Supongo que por intuición. Y por coherencia. Porque paso a paso vas armando una vida en la que tú ya ocupas un segundo plano en el que a veces, incluso, te desdibujas. Los hijos. Tan tuyos como de quien se les cruza por el camino y eligen como parte fundamental de su existencia, sin consultarte. Como tú, que tampoco consultaste de quién enamorarte o a quién seguir al fin del mundo. Pero de ahí a pegarle un corte de manga a quien te cuida hay un abismo. A quién se le ocurre. Tenerlo todo y tirarlo por la borda. Nunca he comprendido por qué quien tiene todas las oportunidades es a menudo capaz de despreciarlas. Dónde está la torpeza a la hora de transmitir que lo que le das no le pertenece si no es por tu generosidad, y que debería cuidarte, cuidarlo, y ganarse que la justicia universal le siga considerando un elegido.
Niños bien con sed de mal. Y ahí voy, a hablar de los hijos de nuestros queridos personajes públicos, que no sólo no dan las gracias por el legado, sino que se funden lo que hay a golpe de portazo. Me quedo muda. Cuando leo que el hijo de Rocío Jurado y Ortega Cano está en la cárcel por robar un coche utilizando la violencia, después de gastárselo todo en un club de carretera, me pregunto qué guarda este chaval en el corazón. Y en la cabeza. Si jamás se ha parado a pensar en lo que le costó a su madre conquistar un rincón en este mundo y en que la decepción es la peor de tristezas. Porque no se trata de un adolescente con malas notas, sino de delinquir, que es muy grave. De amenazar, de robar, de pegar, de intimidar, de quemar un vehículo ajeno y de salir corriendo. ¿Pero qué está pasando? Doble burla. Doble pedorreta a un destino que quiso darle otra oportunidad. Porque hubo un día en que alguien se cruzó el planeta para sacarle de la miseria y darle otra oportunidad, y él ha querido tirarla a la basura. Un drama. Y una desfachatez. Quizá madure, con todo lo que eso significa, y la culpa le tumbe las ganas de seguir tentando a la suerte. Quizá esta sacudida le ponga firme, o quizá no, y quiera reivindicar un estilo de vida como rebeldía al exceso y al aburrimiento. Qué jeta. Y sí, precisamente yo, porque también llevo unos apellidos y un legado a mis espaldas, me permito el lujo de opinar. Y de opinar mal. Porque no todo vale. Y porque cada uno tiene una responsabilidad.
"Jamás se ha parado a pensar en lo que le costó a su madre conquistar un rincón en este mundo".

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
17 de Noviembre de 2013

Cara de mono
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/11/17/cara-de-mono.html

COLUMNA - EL MUNDO
9 de Noviembre de 2013

Felicidades

El jueves fue su cumpleaños. El día de su centenario. Y yo hubiera querido estar allí, en Lourmarin, donde descansa entre el verde y las flores de La Provenza Francesa, con su nombre en una lápida pequeña, lejos de todo. Albert Camus ya es para mí un compañero inseparable, un amante que me acompaña por las noches, y al que culpo a menudo por los latidos de mi corazón. Interpretar a Marta en El malentendido me permite acercarme a su mente de una forma tan íntima, que a alguna de sus mujeres le hubiera provocado desasosiego. Soy yo la que proceso su palabra y yo la que la escupo, con la rabia que comparto con ella por tantas cosas. También me siento sola y también lucho por cumplir un sueño siempre contaminado, sacudido, enfermo de miradas que opinan, de ojos que juzgan, de mentes con expectativas distintas a las mías. Desconocidos que empujan tu vida hacia otro lado. Me paseo por el escenario con su pensamiento en mi cabeza, y grito su tragedia, desesperada, como si fuera mía, afrontando la ausencia de Dios, la importancia de encontrar las palabras para comunicar cualquier deseo, el peso de la duda, la angustia de tener que decidir siempre, la consciencia de la fatalidad en el destino. Camus murió en un accidente de coche, con su billete de tren en el bolsillo. Le convenció su amigo y editor Michel Gallimard, de que viajara en su Facel Véga Coupé nuevo. Y lo hizo. Camus dijo una vez que no había nada más absurdo que morir en un accidente de automóvil, e iba a viajar en tren. Como siempre. Aquel 4 de enero de 1960 había invitado a cenar a la actriz María Casares, con la que tuvo una intensa relación y para quien escribió el personaje de Marta en El malentendido, que se estrenó en 1944, en París. Y así estoy yo, como una amante, con el privilegio de saber que ahora el texto es mío y de que a través de mí van a escucharle a él. Reflexiones que hoy retornan tan oportunas que el alma del espectador se estremece y las nuestras, sobre el escenario, empatizan con cada punzada de dolor, con cada herida. La mañana que murió mi padre, esa mañana, le recité el monólogo de Marta al oído, muy bajito. Estaba inconsciente. Pero sonrió. Muy poquito. Y quise entender que estaba preparada. Que quizá era así como él, como ellos, lo hubieran querido. Dentro de unos días será su cumpleaños. También noviembre. Y también lo celebraré sobre el escenario. Con ellos. Porque ellos sí que están. Siempre. Por todos lados.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
2 de Noviembre de 2013

La ruleta rusa
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/11/02/la-ruleta-rusa.html

COLUMNA - EL MUNDO
26 de Octubre de 2013

Foto de familia

Esa instantánea tan común, en la que la sonrisa es una intención forzada, medida, para expresar exactamente lo que la voluntad decide. Borrar cualquier emoción negativa que pueda ofrecer más datos de los necesarios. Es fundamental mirar al objetivo y congelar la cara con un gesto que transmita cierta serenidad, cierta alegría de vivir. Aunque tengas el corazón roto y el mundo se esté desplomando a tu alrededor. Click. El grupo se deshace y ya puede pasar cualquier cosa. Los que se abrazaban se retiran la palabra, los que se ignoraban se besan con lengua en el baño más cercano, los que hablaban más alto se callan. Y miran a su alrededor. Todos saben demasiado del otro. Y eso no es bueno. Porque tener demasiados datos del otro hace al otro vulnerable y tú lo sabes y él sabe que tú lo sabes. Porque él también tiene demasiados datos de ti. Foto de familia. Esa institución tan compleja como imprescindible para quien forma parte de ella. Esa telaraña de causas y efectos que por inercia o por narices, sucede. Y se repite. Y se extrapola a otras instituciones cuya telaraña es más pegajosa todavía. La clase política, por ejemplo, se saluda, se da la mano, y mira al objetivo, click, inmortalizando un pacto imposible. Porque jamás pretendieron entenderse. Pero posan, como suegros y cuñados, con la sonrisa, evitando transmitir emociones negativas que puedan dar una idea cercana a la realidad. O viceversa. Ponen cara de póker al mismo tipo al que invitarán a comer un chuletón, y punto. Porque las apariencias sí importan. Por eso hay que pararse a contar, en un instante, que todo va bien. Que a pesar de los desacuerdos, son capaces de una entente cordial que encima pretende dar ejemplo. ¿Pero ejemplo de qué? Como en las mejores familias, saben respirar hondo y posponer las conversaciones intensas para otra soledad. Cuando los alrededores estén libres de comentarios. Su relación personal nunca tiene que ver con lo que nos dejan ver, y además lo que nos dejan ver siempre es poco. Se espían entre ellos, como los niños en Halloween, detrás de las puertas. Y el álbum es siempre parecido, año tras año, década tras década, manos que se aprietan, corbatas, trajes de chaqueta, y eso sí, una media sonrisa capaz de sujetar cualquier temporal. Por si las moscas. Fotos de familia. Algunas nos producen nostalgia, y otras una confusa indignación. Por la sonrisa. Porque desde el otro lado no tiene ninguna gracia.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
19 de Octubre de 2013

Un lazo rosa
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/10/19/un-lazo-rosa.html

COLUMNA - EL MUNDO
12 de Octubre de 2013

Más complejos

¿Recuerdan aquél fantástico documental, El tren de la memoria? Marta Arribas y Ana Pérez se trasladaban a la España de los años 60, en la que dos millones de españoles salieron escapando de la necesidad y con la ilusión de espantarla. Viajaron a Alemania, a Francia, a Suiza y a los Países Bajos, buscando algo de dignidad que, como decía Fernando Fernán Gómez en El viaje a ninguna parte, se entiende, entre otras cosas, como un mínimo de bienestar. Fundamental. Porque además de la moral, está el agua caliente y las sábanas limpias, el cocido en la mesa o una cama donde dormir.
Un techo, unos zapatos, y algo de alegría. Que nada de esto sobra en los corazones destemplados. Que no sólo los sueños, o los ideales, también la autoestima lo agradece. Pues ahí vamos. Reconstruyendo. Porque volvemos a esos trenes con la promesa de escapar de la nada. Porque volvemos a pedir asilo a quien tiene la sartén por un mango tan largo que cruza y descruza fronteras. Y hoy otra vez, decenas de jóvenes han cogido un tren con la promesa de mejorar sus vidas.
A unos les saldrá bien, pero otros se han quedado atrapados en la mentira, atraídos por una oferta de trabajo que no existía. Qué valor. Enriquecerse a costa de la angustia, de la miseria, del grito de socorro de los demás. Qué feo. 128 jóvenes españoles atrapados en la ciudad de Erfurt, que viajaron por un contrato de prácticas con opción a otro de aprendiz en alguna de las empresas de la región, y no encontraron nada. Hacinados en literas y soportando el mal olor buscan una salida, una explicación, algo que les calme.
El Ministro de Economía de Turingia y representantes de la Embajada española hacen balance de la situación e intentan ofrecer propuestas concretas. Dos empresas intermediarias –una española, otra alemana– se echan los dardos mutuamente y se sacuden cualquier responsabilidad. Menuda jeta. Vivir del miedo, de la inseguridad de los demás, y disfrazar la telaraña, de laberinto con oportunidades en el que supuestamente todos tienen algo que ganar. Pero las arañas se comen al que llega perdido, confiado. Y tras la decepción, cualquier cosa les va a parecer tocar el cielo. Porque, como en aquél tren de la memoria, volvemos a sentir que cualquiera es mejor que cada uno de nosotros, y que dejándonos sus sobras nos hacen un favor. Qué rabia. Con lo que nos ha costado quitarnos los complejos.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
7 de Octubre de 2013

El nuevo mundo
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/10/07/el-nuevo-mundo.html

COLUMNA - EL MUNDO
29 de Septiembre de 2013

En serie

Otra vez. Como la peor de las pesadillas. Es recurrente. Busca el rincón de tu cabeza. Y se repite, para no dejarte en paz. Para que te levantes con desasosiego, mirando alrededor. Buscando la verdad en algún sitio. Con la firme voluntad de no volver allí de donde te has escapado. El ser humano nos sorprende de nuevo, nos deja con la boca abierta y la esperanza rota. Cada vez que uno de la manada se salta las reglas, y lo hace sin moral, con ganas, consciente del daño, de una forma brutal, los demás retrocedemos para mirarnos en el espejo. A ver si somos de la misma raza, del mismo tamaño, del mismo mundo que aquél que fue capaz de cometer una atrocidad contra uno de los suyos. De tratar a alguien de esa manera. Y cada vez que uno de nosotros utiliza su fuerza contra un niño, nuestra sensibilidad se estremece y nuestro corazón se echa a temblar. Asunta, la niña de 12 años que murió el sábado por la noche, asesinada, asfixiada, ha ocupado estos días nuestros pensamientos. Y una vez más nos es imposible comprender. Sus padres, ambos en prisión acusados de homicidio, son los principales sospechosos. Una niña adoptada, a la que el destino abandona por segunda vez. ¿Por qué? El gobierno chino pide explicaciones y las parejas en lista de espera para poder adoptar rompen a llorar, horrorizadas. La niña fue sedada con Diazepam. Para poder asfixiarla sin resistencia. La cuerda que encontraron junto al cadáver es la misma que la Guardia Civil halló en casa de los padres, así que la cuerda ha pasado a constituir la prueba de cargo contra ellos. Un periodista. Una abogado. ¿Como usted? ¿Como yo? ¿Como José Bretón? Son inocentes hasta que no se demuestre lo contrario. Pero sólo la idea, la idea volando por la imaginación, sólo el infierno que trae la pesadilla y el bucle y la obsesión de preguntarnos quiénes somos, qué nos lleva a vomitar el mal, qué nos perturba hasta hacernos pequeños, nocivos para los demás, monstruos a los que hay que encerrar para que acabemos con la vida del otro. La vida. Ese misterio inexplicable. Ese regalo que te dan y te quitan. ¿Qué recordará José Bretón? ¿Qué huellas detiene entre sus manos? ¿Y Rosario Porto, la madre de Asunta? 44 años de vida se desdibujan. Ya eres otro. U otra. Porque jamás vas a recuperar nada de lo que había. Nada. Y ésa también es una manera de morir.

COLUMNA - EL MUNDO
25 de Septiembre de 2013

La familia. O no

LA FAMILIA. Ese misterio tan cercano. Donde todos manejamos demasiada información sobre el otro. Donde amamos y odiamos visceralmente. Donde los recuerdos son compartidos pero a la vez tan personales como la propia vida. No intercambiable. Tuya. Sus silencios han llenado folios en blanco. Y pesan como las piedras. Por elocuentes. Por inoportunos. Por sinceros. La familia. Ese apoyo incondicional que a veces frena nuestros sueños, que ayuda y pide ayuda sin pensar en las consecuencias, que te forma y te orienta, que te define y te bloquea. Esa intensidad. Hoy he visto Presentimientos, la nueva película de Santiago Tabernero (la primera fue Vida y Color), basada en la novela homónima de Clara Sánchez, y he vuelto a llorar. Una preciosa historia que nos recuerda que merece la pena apostar y mirarse a los ojos y perdonar y comprender y asumir que la vida son muchas cosas juntas. Y hay que caminar en ellas. Entre ellas. Y a veces, sobrevolarlas. Grandes, maduros, generosos, Marta Etura y Eduardo Noriega son pareja, y padres de un primer hijo que desordena los tiempos, las complicidades, los afectos. Que desdibuja los perfiles de cada uno hasta provocar el desencuentro. Que te hace olvidar quién eras. Y que a la vez (qué gran contradicción) prolonga tu existencia. La proyecta. Secretos y mentiras que pueden convertirse en heridas y que debes tejer, poquito a poco. A tu piel. El miedo, dirigida por Jordi Cadena (codirector de Elisa K junto a Judith Colell) es una historia de terror. Si el mismísimo diablo vive en casa, Dios debería esperarte fuera. Violencia de genero contada con pudor, con contención, con frío. Con dolor. Grandes actores y otra vez la familia como centro neurálgico, como origen de casi todo. Y si Mar Coll, en su maravillosa Tres días con la familia nos hablaba con tanto acierto de ese universo tan reconocido, hoy, con Todos queremos lo mejor para ella (ella es Nora Navas en estado de gracia) nos rompe el corazón, porque el amor es torpe, y aún cuando desea lo mejor para ti puede acabar contigo. Las tres competirán en la sección oficial del la 58ª edición del Festival de Cine de Valladolid, y en las tres estamos todos. Porque la familia es ese lugar en el mundo del que huimos. Al que volvemos. Y en el que casi siempre nos quedamos.

"'Vivir es fácil con los ojos cerrados', una historia preciosa, llena de amor y nostalgia".

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
22 de Septiembre de 2013

Vulnerabilidades
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/09/22/vulnerabilidades.html

COLUMNA - EL MUNDO
18 de Septiembre de 2013

La maleta de Marta

VAYA. Otro ser humano equivocado. Otro que confunde el amor con la posesión y la posesión con la violencia y a Dios con su propia imagen reflejada en algún espejo. Qué desgracia. Para él y para quien tiene que aguantar su destructiva compañía. En qué momento de la vida le contaron la historia del revés. Quién le dijo que él podía decidir por nadie y menos hacerlo a puñaladas. Poco castigo ha impuesto la ley a quien es capaz de algo tan feo. Tan sucio. Tan horrendo. Porque ya está en la calle. Once años entre rejas y ya se puede pasear, otra vez, al sol y con el alma envenenada. Porque no me creo que hoy, después de vivir encerrado y con un estigma en la frente, acumule mejores sentimientos y ganas de ser mejor persona. No. No ayuda. Y enajenado o no, clavarle un cuchillo a tu ex mujer 16 veces seguidas es obra de un enfermo, sí ¿pero enfermo de qué? La respuesta es muy amplia y como mínimo reduce la pena, así que casi prefiero imaginarlo en plena lucidez, y que cargue con toda su culpa. Que es mucha. Y sin rebajas. Porque a ella no hay quien le borre la cicatriz ni el corazón partido, ni el terror, y ahí está, cargando para siempre con su mochila. Marta Anguita protagoniza un documental, La maleta de Marta, dirigido por el austriaco Günter Schwaiger, que cuenta su historia y la de tantas otras mujeres sometidas a la ira de quien un día prometió amor eterno, fidelidad, ayuda y un proyecto de vida que ha terminado en una guerra cuerpo a cuerpo. Marta estuvo a punto de morir y ahora vive encerrada en su casa por miedo a que él vuelva. La ley no tiene nada que decir. Porque son intuiciones. Y la convicción de quien sabe de lo que habla y por qué. Porque lo suyo sólo eran malos tratos psicológicos hasta que a él se le fue la mano. Pero se le fue lejos. Muy lejos. Y ella lo sabía. Sabía que aquella rabia en la mirada y aquella humillación le explotarían en la cara. Y así fue. Casi la mata. El cine, con su capacidad de ampliar los detalles, de proyectarlos, de llegar a quien quiera mirar y escuchar, una vez más, lo cuenta todo. Porque Marta es valiente y ha decidido compartir. A pesar de todo. Aunque tenga que volver a esconderse después de cada pase, aunque tenga que huir. Porque sabe que acompañada se viaja mejor. Aunque tu maleta sea más pesada que las otras. Este jueves, en la Cineteca de Matadero, en Madrid.

COLUMNA - EL MUNDO
14 de Septiembre de 2013

Help

"TODO el mundo necesita gritar Help alguna vez en la vida". Y todo el mundo necesita tener cerca a alguien como Antonio, el personaje que interpreta Javier Cámara en la nueva película de David Trueba, que compite en la sección oficial de esta nueva edición del Festival de cine de San Sebastián, que comienza el próximo viernes. 'Vivir es fácil con los ojos cerrados', una historia preciosa, llena de amor y de nostalgia, de las mejores actitudes y de un pasado tan cercano como nuestros propios recuerdos. 1966, un profesor de inglés de Albacete viaja a un rodaje en Almería en busca de John Lennon para pedirle que incluya en los discos las letras de las canciones. No contaré el desenlace, pero sí la sacudida que me ha provocado la forma de transmitir lo más pequeño, lo importante, la empatía hacia quien acepta al otro, con su diferencia, como lo más frecuente de esta vida en la que convivimos sin remedio y en la que invadimos el universo de los demás sin preguntar. Hacia quien observa y no juzga. El 8 de diciembre de 1990, cuando se cumplían diez años de la muerte de Lennon, empapelé con unos amigos la Gran Vía de Madrid con una foto de su cara, sólo para recordar a aquél que nos había marcado profundamente. Como a Antonio. Que acepta a sus semejantes a pesar de todo. Una pareja de actores jóvenes (Francesc Colomer y Natalia de Molina) que fluyen como un descubrimiento, la lúcida y sincera presencia de Ramón Fontseré, un Javier Cámara en estado de gracia, y unos paisajes que te trasladan a aquella sensación de libertad y a una banda sonora/emocional que tenías escondida en algún rincón de tu atlas. Viajas con ellos, y sueñas con rebobinar. Como dice su director, " 'Vivir es fácil' es un western protagonizado por un profesor a lomos de un Seat 850, que protege a dos jóvenes huidos." Y es un buen western. Con una música compuesta por Pat Metheny, e interpretada por Metheny y Charlie Haden, Almería, los Beatles y un momento vital de nuestro país muy similar al que hoy nos toca. Con miedo. Resignación. Impotencia. Y por supuesto, miseria. Me pregunto qué hubiera hecho Antonio aquél 8 de diciembre de 1980, cuando Mark David Chapman, con un ejemplar de 'El guardián entre el centeno' (la novela de J.D Salinger) en el bolsillo, esperó a Lennon en la puerta del edificio Dakota, para pegarle cinco tiros.

"'Vivir es fácil con los ojos cerrados', una historia preciosa, llena de amor y nostalgia".

COLUMNA - EL MUNDO
11 de Septiembre de 2013

Programa doble

ESA IMAGEN pertenece a otra etapa. A un tiempo en el que mi padre fue feliz. O intentaba serlo. Confiaba en mí. Y necesitaba compartir su inquietud intelectual a todas horas. Aún era una niña cuando me puso a Faulkner entre los dedos. Y siempre me llevaba con él a ver películas que yo quizá no podía comprender, pero le gustaba escuchar mi punto de vista de las cosas. Un verano fuimos a un auto-cine, en Barcelona. Había programa doble. Y él entonces tenía un coche rojo sin capota en el que yo me encontraba distinta. Privilegiada. Sentada junto a él, sentía el cielo estrellado sobre mi cabeza, el olor a noche de verano y una pantalla inmensa que deslumbraba mis pensamientos. Nueva York. Manhattan y Annie Hall. Nada menos. Woody Allen me dejó con la boca abierta. Su forma de hablar nerviosa, acelerada, entrecortada, divertida y sincera, me llenó el corazón de algo que he conservado siempre. Aquel tío tan feo, que se tocaba constantemente algo parecido a un flequillo y al que le parecía todo regular, iba a ser un punto de referencia en mi vida. Y un nexo de unión con mi padre. Porque aquella noche empecé a amar el cine de otra manera. El Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes de Madrid arranca su temporada con un ciclo de sus películas fundamentales. Hasta el 6 de octubre, se pueden volver a ver nueve de las historias que incluyen sus líneas temáticas y obsesiones más importantes. En Annie Hall Woody encarna a Alvy Singer, ese comediante neurótico que reconoce que sus neurosis se enredan en su relación con las mujeres, y recuerda a su adorable Annie, allí donde bajo su sombrero y una media sonrisa Diane Keaton encaja lo que había significado amar a uno de los genios más brillantes de nuestra realidad. En Annie Hall Allen se saltaba las reglas, contaba sus problemas mirando a cámara y parodiaba Blancanieves y los siete enanitos, de Walt Disney, uno de sus primeros y definitivos contactos con el cine. Un año después, en Manhattan, vuelve a las neurosis, a las mujeres, a la eterna contradicción, y a Diane Keaton. Quizá una de las pocas amigas que ha sobrevivido al paso de sus vidas. Quizá le amó tan bien como para aprender a quererle, y hoy, siguen siendo cómplices. Cómplices de verdad. Han rodado juntos siete películas y Allen confiesa que le encantaría volver a trabajar con ella. Un milagro. Y para mí, mucho más un recuerdo.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
6 de Septiembre de 2013

Puntos de vista
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/09/06/puntos-de-vista.html

COLUMNA - EL MUNDO
4 de Septiembre de 2013

Legados y abandonos

Calella de Parafrugell. Un rincón de la Costa Brava donde el mar dibuja tu horizonte. Refugio de corazones rotos y nostalgias, acoge a quien quiera olvidarse del tráfico y de los grandes almacenes. Ese sueño secreto que todos escondemos en un bolsillo y que de vez en cuando miramos de reojo, cuando nadie nos ve. Recuerdo un fin de semana que me escapé allí a reflexionar un mal de amores. En una habitación con vistas y gracias a esa soledad escogida que sienta tan bien, tomé una decisión. Y siempre asocio aquel recuerdo a una etapa de mi vida en la que no fui muy feliz. Quizá tomé la decisión equivocada. O quizá tenía que ser así. Nunca se sabe. (Perdonen que interrumpa, pero se me ha partido el corazón. En varios trozos. A mi lado, ahora, en plena calle de Madrid, donde me siento a escribir estas líneas, una mujer coge la mano de su madre. Una anciana que mira a través de las cosas. "¿Quién soy mamá?", le dice. "¿No me conoces? Soy tu hija". Le acaricia la cara despacito, y saca un cuaderno. "Mamá, mira, vamos a dibujar. Vamos a dibujar juntas una flor". Pero su madre no contesta. Sólo mira alrededor, con dulzura. La mira a ella, que llora en silencio el abandono. Los ojos abiertos como platos. Y se deja besar. Eso sí. Qué poderoso el amor, qué importante. Y qué frágil todo lo demás. Paro en seco. Y no puedo evitar escuchar. Y emocionarme). En fin, que por aquella orilla, mientras yo escribía mi propio desenlace, también paseaba Tom Sharpe enamorado de ese rincón del mundo. Y allí se instaló los últimos 18 años de su vida. Y allí se despidió el pasado 6 de junio de esta incógnita que significa levantarse y vivir cada día durante tantos años. A Montserrat Verdaguer, neuróloga y psiquiatra de profesión, su doctora y amiga, ha dejado la responsabilidad de escribir sus memorias y de cuidar de su legado literario. Ella, que dice que sólo ha escrito en su vida sobre asuntos médicos, tendrá que bucear en todo lo que tenga que ver con él. Bonita historia. Parafrugell acogerá la fundación que recoja manuscritos, libretas, grabaciones, máquinas de escribir y diversos objetos de quien consiguió integrar el humor en la buena literatura. Wilt, Wilt y más Wilt. Mi hermano Fernando encarnó a Wilt un año entero sobre los escenarios y pudo comprobar que el público ama al personaje. Después de Sharpe, todos los que escribieron humor lo hicieron con su sombra sobre la cabeza. Para bien y para mal.

COLUMNA - EL MUNDO
31 de Agosto de 2013

Como todo

EL VERANO se acaba. Como todo. Como los días largos, los duelos, o el dolor por un desamor. O como el matrimonio de Clint Eastwood, que se divorcia otra vez, a sus 83 años, con su mujer ingresada en una clínica de rehabilitación por crisis de ansiedad y depresión. Parece que nosotros somos menos sofisticados. Que afrontamos las rupturas instalándonos en casa de un íntimo amigo, abrazando a tu madre o recuperando a destiempo una etapa de libertad. Lo de la clínica no lo tenemos tan claro. Catherine Zeta Jones se confesó infeliz y bipolar y también lo intentó. Pero al final ha decidido que dejar a los Douglas es la mejor terapia que puede hacer para no volverse loca. Michael tiene que pagar 13 millones de euros, uno por cada año de matrimonio. Quizá ella podría haber aguantado, estoicamente, un año más, ¿no? Lo que son las costumbres. Por aquí tragamos lo inconfesable por mucho menos. En fin. El verano se acaba. Como todo. Como las vistas al mar, las siestas de agosto, o los tiempos muertos, que resucitan a golpe de rutina y de responsabilidades. Septiembre. El mes de las buenas intenciones. Porque el descanso nos da la energía necesaria para mirar de frente a los problemas, aunque pronto volvamos a retirar la mirada intimidados por los golpes de viento en contra. Hay que forrar los libros, comprar los uniformes, marcar la ropa, llenar la nevera y volver a poner el despertador a las siete de la mañana. Ya no hay álbumes, las fotos digitales ni se miran, y se diluye un verano más en la memoria. Igual que Septiembre. Quizá esta vez lo recordemos como el mes en que Obama renunció a su Premio Nobel de la Paz, o por aquel hacker que formateó desde el ordenador de su casa los discos duros de Bárcenas y cambió la Historia de España. Nunca se sabe. Por ahora volvemos a casa. Los que tenemos la suerte de volver. Al colegio, al trabajo, y a esa rutina que tanto agradecerían los que se han quedado por el camino. Empieza el curso. Y nos gustaría proteger a nuestros hijos de todo lo que se mueve. De los peores corazones, de los malos amigos y de las tormentas. Dicen que aumenta el bullying en los colegios españoles y que los padres llaman desesperados para pedir consejo. Los niños no quieren volver al cole. Y los papás le quitamos importancia, pero en el fondo, entendemos perfectamente lo que sienten.

COLUMNA - EL MUNDO
28 de Agosto de 2013

Lo imposible

EN SHOCK. No me lo quito de la cabeza. Me aterra lo cruel que es el azar. La fragilidad de un camino que se hace al andar, como decía el poeta, y que se interrumpe de golpe, sin preguntar. El verano, por alguna razón, es una época vulnerable. Susceptible de atraer agujeros que se esconden en el camino. La telaraña se rompe por varias zonas. A la vez. Y resulta casi esperpéntico contemplar desde arriba, como cualquier Dios, sin inmutarse, que es compatible que muera un bebé de dos meses aplastado por un coche, al mismo tiempo que se entrega un premio de belleza, que se celebran las fiestas de tu pueblo, o que otra madre, al parecer con problemas psiquiátricos, asfixie a su hija de menos de 30 días de vida. Cómo la fortuna puede tener tan poca compasión, tan poca paciencia con un ser humano que va tejiendo su destino como puede. Y hay tantas distracciones sin consecuencias que cuesta entender cómo otras son definitivas. Mortales. Secas. Ocho de la tarde de un 26 de agosto, una pareja deja el portabebés, con su criatura de dos meses, en el suelo, un instante, mientras guarda unas bolsas en el maletero. La niña se desliza hasta la carretera y un coche se la lleva por delante. Brutal. Ni la mente más retorcida podría imaginar una muerte tan fortuita, tan absurda, tan fuera de lugar. Y no se trata de pensar que a quién se le ocurre apoyar el cuco entre dos coches, que cómo es posible no prever lo que puede pasar. No. No vale. Porque momentos de irritación, de nervios, de confusión, en los que organizas el puzzle por intuición, con prisas, o sin pausa, no siempre tan alerta como desearías, los tenemos todos. Es inevitable. Pero en esa décima de segundo en la que todo confluye para que la vida funda en negro, para que se te rompa el corazón, para que te parta un rayo en dos y quieras desaparecer para siempre, en ese momento grotesco, desproporcionado, sucede lo imposible. Número 36 de la Calle Higueras, en pleno barrio de La Latina de Madrid, y ya, para esos padres, el mismísimo infierno. El otro lado. La maldita oscuridad desde donde no volver más. Es como romper el lienzo de un zarpazo. No hay más trazo. Ni nada que pintar. No hay nada. Porque, después de esto, ¿dónde vas?, ¿qué haces?, ¿en qué puedes creer? Es otra vida. Visualizo una y otra vez a esos padres, que giran la cabeza y se encuentran el fin del mundo en una sola imagen. Una imagen que se repetirá siempre. Como la peor de las pesadillas.

COLUMNA - EL MUNDO
21 de Agosto de 2013

Ni lampedusa

LA JUVENTUD conlleva cierta sensación de inmortalidad, de que los plazos son de otros, de que tienes derecho a perder el tiempo porque la consciencia del tiempo perdido es pura literatura. Por eso la prioridad no es luchar por conquistar o mantener un bienestar, sino por las ideas que pueden construir un mundo más justo. Las crisis económicas siempre han dado como resultado cambios políticos. Y cuanto más profunda ha sido la crisis económica, más estructural ha sido ese cambio político que ha permitido modificar las bases y renovar las células de un cuerpo enfermo. Ocurrió en 1929. Y también en los años 70. Porque no se trata de cambiarse de vestido, ni de plancharlo, sino de modificar en profundidad los hábitos de una vida política. Porque si cambian las caras pero no cambia la manera de caminar, en realidad, no cambia nada. Ni Lampedusa con su ironía y su máxima de que "es necesario que todo cambie para que todo siga igual" nos puede arrancar la sonrisa. Porque no tiene ninguna gracia. Y se habla de un debate generacional. Porque hay una necesidad imperiosa de confiar en que aún pueden quedar seres humanos con ideas. Con una idea de Democracia, de igualdad, de cambio, de honestidad. Nuestra gente joven está muy preparada. Y los españoles tenemos muchas ganas de volver a amar nuestro país. De sentirnos cómodos en esta tierra abierta, acogedora, alegre, llena de luz, de buenas personas, de gente inteligente. Necesitamos volver a creer. Y miramos por la ventana, con la esperanza de que algo se mueva en algún lugar del horizonte. Y divisamos, por ejemplo, Suiza y a David Roth, ese chico de 28 años que ha conseguido que su país someta a consulta popular los posibles topes a la brutal diferencia de sueldos. Algo es algo. Un movimiento. Una zozobra para la clase empresarial europea. Una idea. Y por cierto, Roth se apellida igual que el abogado de Harry Quebert, el personaje de Joël Dicker, otro suizo que también tiene 28 años y que parece que ha escrito uno de los libros del año, La verdad sobre el caso de Harry Quebert. Otra idea. Porque se trata de eso. El campo está tan abonado que el que aparezca con LA PROPUESTA, se lleva la cosecha. El fracaso de unos prepara el éxito de los otros, y así vamos alternando la agonía. Todos piden regeneración. Pero nadie sabe dónde está la alternativa. Seguiremos mirando por la ventana. Quizá otro día. Quizá mañana.

COLUMNA - EL MUNDO
17 de Agosto de 2013

Expandirse

VIVIR el presente. Esa utopía tan perseguida. Esa ilusión que anhelamos mientras la vida se nos escapa entre los dedos. Los problemas, la ansiedad por resolverlos, el peso de las responsabilidades nos pone una venda opaca en los ojos, una venda pesada que nubla la percepción de lo más pequeño, y a veces, de lo más importante. Pero el sol, los días más largos, la luz, el tiempo libre -ese bien tan básico y tan escaso- nos permiten soltar un poco nuestras obsesiones y acercarnos a nosotros mismos. Porque la práctica de la atención te aproxima a algo muy íntimo. Muy personal. Tomar conciencia de las cosas te hace dueño de ellas. Te permite apresarlas y manejarlas. Convivir con ellas. Te permite parar. Sentir. Y respirar. Te permite fluir. Y de eso se trata ¿O no? Los futuribles nos acompañan hasta el aburrimiento. Condicionan la libertad, la risa, esa supuesta felicidad siempre vendida a otras posibilidades. A lo que debería pasar. Porque esperamos a que algo cambie. Siempre esperamos a que algo cambie. Y no cambia. Porque ya lo repite una y otra vez Brad Pitt en Guerra Mundial Z mientras salva a la humanidad de lo peor, que sólo en el movimiento está la solución. Y lo dijo Albert Einstein: "Nada sucede hasta que algo se mueve". Porque no estamos solos. Nuestro bienestar tiene que ver con el de los demás. Con sus ritmos. Y sus necesidades. No mirar, no escuchar, no participar, te empuja a encerrarte en una espiral a veces más cómoda pero menos útil. Y a la larga menos reconfortante. Contar con los demás es una forma de expandirse, de poner en práctica una solidaridad necesaria. Y más sana. Aceptar las situaciones y a las personas significa tumbar algunos juicios y más prejuicios que sólo aportan rigidez a tu capacidad de avanzar. No puede ser tan grave. El otro, digo. O sí. Según Sartre, el otro es el mismísimo infierno. Pero siempre será mejor manejar una voluntad de comprensión o de empatía que una garra como la de Richard Parker, (el tigre de Pi). Ya no quedan muchos días de este verano. Quizá hay una última oportunidad. De expandirse. Porque hay más aire, hay más espacio, no pesa la rutina y la naturaleza está más cerca. El agua, la tierra. Los sabores. La piel. El invierno es muy largo. Y sus días son muy cortos. Y nunca seremos los mismos. En la medicina tradicional china el verano tiene que ver con el fuego. Y con el corazón. No les llevemos la contraria..

COLUMNA - EL MUNDO
14 de Agosto de 2013

Antigua luz

RECUERDO a mi padre, durante los últimos meses de su pesadilla, transmitiéndome su entusiasmo, con un hilo de voz, por un autor cuyas historias le ayudaban a esconder su angustia entre aquellos renglones tan bien escritos. John Banville, irlandés a quien Javier Marías no duda en nombrar Duque de su exclusivo Reino de Redonda, como su personal reconocimiento a aquellos que admira, tiene un talento arrollador. Para definir la textura del erotismo, los mínimos detalles de la emoción, de lo físico, de la reacción intelectual, pequeños universos en los que te encuentras retratado con una precisión abrumadora. Un maestro que, a veces, juega a ser otro: Benjamin Black, el pseudónimo con quien se especializa en novela negra, y desde el que da vida a Quirke, el detective rubio, de nariz partida, que se siente cómodo en su soledad. Su protagonista. "Bajo el sombrero de Banville puedo escribir 200 palabras al día. Pero bajo ese segundo sombrero, el de Benjamin Black, puedo irme a comer tras haber escrito 2.000 y sentirme cómodo". Antigua Luz, la última novela que firma Banville, es un buen libro, una historia de amor dentro de otra historia de amor en el recuerdo, que es capaz de colarse en tu propio verano y transportarte al pueblo donde la Señora Gray y Alexander Clave, entonces Alex, un chaval de 15 años profundamente enamorado de la madre de su mejor amigo, viven la pasión definitiva de su vida. Pasan muchas más cosas en la vida de este viejo actor que enreda constantemente su presente con aquél que recuerda y que seguramente fue; la ausencia de su hija, Cass la presencia inquietante de Dawn Devonport, la joven actriz, inútil suicida con la que empatiza, su pareja, compañera casi invisible, Lydia, "que antaño adoré y por la que yo mismo fui adorado". Pero esa pasión entre Alex y la Señora Gray te arrastra, te hace oler el mismísimo cuero del asiento trasero de su coche, el colchón de la casa de Cotter, el seco calor de agosto que los empuja a desnudarse, el terror a la idea de ser descubiertos, la angustia de la separación, la obsesión, la punzada del desamor. Banville intuye el mínimo detalle de cada realidad y lo convierte en alta literatura. Entiendo que mi padre se refugiara en él. Que se perdiera. Porque "contra la crisis, (la tuya y la de los demás) novela negra". Palabra de Benjamin Black.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
10 de Agosto de 2013

Nosotras o ellas
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/08/10/nosotras-o-ellas.html

COLUMNA - EL MUNDO
7 de Agosto de 2013

Pandemias

SIN DUDA, cambiará el panorama. El planteamiento. La justificación interna de por qué decides dedicar tu vida a la política. Latían los años 80, y España salía de un cuarto oscuro en el que no se podía respirar. Tenían veintitantos años y muchas ganas de correr. De ayudar a cambiar las cosas. Y dedicarse a definir la democracia era un buen horizonte para construir, para cumplir tus sueños y para ayudar a los demás a proyectarlos. Por alguna razón, la capacidad para gestionar la vida del otro se fue llenando de posibilidades que quebrarían la moral de aquéllos que se creyeron fuertes. Incorruptibles. Seguramente porque lo habitual quita peso a la culpa y al propio mal, lo hace cercano y casi incuestionable. Los mismos que sujetaban el sistema lo corrompían desde sus entrañas y jamás pensaron que alguien de la misma manada confesaría la enfermedad infecciosa, incurable, nociva, que compartían. Y la pandemia lograría extenderse a buen ritmo, como una manera de vivir. Pero un solo chasquido bastaba para mandarlo todo al garete. Desde algún rincón del paraíso alguien quiso reír más fuerte, a carcajadas. Provocar un naufragio que sin duda señalaría a sus culpables. Por listos. Por confiados. Alguien que sabe bien que las crisis periódicas son necesarias para fortalecer la desigualdad de derechos, de libertades y de riquezas. E hizo saltar todo por los aires. Más de 30 años metiendo la mano en lo que debería estar destinado a mejorar el bienestar de un ciudadano que hoy pierde lo que tiene, y lo que le hubiera permitido envejecer con dignidad. Con menos miedo. La foto (ayer) de Antonia Ordinas (exgerente del Consorcio para el Desarrollo Económico de Baleares) entrando en prisión, y la confirmación de que son 10 cargos del PP y dos de Unió Mallorquina los que pasan el verano entre las rejas de las cárceles de Palma y de Ibiza por sus delitos de corrupción, me hizo pensar en ellos. El anticlímax, ¿no? Ni chiringuito, ni playa, ni Flower Power. Ya lo dijo Berlanga, "Todos a la cárcel". Como si fuera el estigma de una generación. Una generación que se equivocó. Que pensó que la política era eso. Gestionar el poder que te prestaron como si fuera tuyo. Como si el mundo fuera tuyo. Pero siempre hay alguien con más poder que tú. Y con otros planes. Y nuevos planteamientos.

COLUMNA - EL MUNDO
3 de Agosto de 2013

Un ser humano

SIEMPRE hay quien se cree con poder sobre el otro. Con el suficiente poder como para humillarle, ignorarle, amenazarle o encerrarle entre cuatro paredes hasta que se pudra. Incluso hay quien se cree con derecho a quitarle la vida a quien no entra en sus planes. O a quien entra mal. Equivocado.
Ariel Castro, condenado a cadena perpetua por encerrar a tres chicas durante una década contra su voluntad, dice, "no soy un monstruo". Michelle Knight, Amanda Berry y Gina De Jesús, fueron sepultadas en su casa de Cleveland, Ohio (EEUU). Durante 10 años soportaron abusos, violaciones, embarazos no deseados y abortos mediante golpes en el abdomen provocados por él.
Cadenas, insultos, y el azar de que una ruleta rusa decidiera mandarlas directamente al otro barrio echándole la culpa al destino. Castro tenía un diario, para recordar cada una de las atrocidades que cometía con ellas y para no olvidar quién es él. Porque el espejo engaña. La imagen le devuelve el rostro de un hombre gordito, con gafas, de gesto amable y un ceño poco fruncido. Una estafa. Porque si la cara es en algún momento el espejo del alma, él debería ser el vivo retrato del mismísimo Lucifer.
Describe detalles escalofriantes. Detalles que ellas recordarán, que arrastrarán como su verdadera condena. Porque la que el juez ha determinado para él, más de 1000 años de prisión, nunca compensará la frialdad, la crueldad, el detalle, su capacidad para observar el sufrimiento en los demás, la dureza para sentir a otro llorar amargamente y no cejar en tu empeño de anular no una, si no tres vidas.
Las fotos de la casa, de las habitaciones sin luz, sin aire, con desorden, con tanto desamor, te trasladan inmediatamente al horror. Las cadenas, los cables, las camas sin hacer, las bombillas, los plásticos. La miseria. En fin, un monstruo. Incomprensible para los demás. Un ser humano. El mismo que le asegura al juez que él también es una víctima, un enfermo que expía su enfermedad exorcizando el mal que le aplicaron. Que él también sufrió abusos, y también supo lo que es la humillación durante años. ¿Se sentirá mejor después de arrebatarlo todo? Cuando fue secuestrada, Michelle Knight tenía un hijo de dos años. ¿Cómo volver, después de todo? ¿Cómo integrarse en una convivencia normal? ¿Cómo confiar en los demás? ¿Y en ti misma? Y sobre todo, ¿cómo olvidar?
Durante 10 años soportaron abusos, violaciones, embarazos no deseados y abortos.

COLUMNA - EL MUNDO
31 de Julio de 2013

Las ausencias

LA IMAGEN más triste de la semana. Las maletas sin reclamar, en esa escalera, sin viaje de vuelta. Porque cada maleta abandonada contenía una ausencia. Un abandono. Una vida quebrada de golpe. Camino del mar. En medio de un verano cualquiera. En mitad de una conversación, de un sueño, o de una promesa. Por un error. Por una negligencia. Por una distracción rodeada de bromas inoportunas que en medio de la tragedia se convierten en latigazos sin moral que nos hieren a todos, a cada uno de nosotros. Los accidentes hacen tambalear la razón. Porque son injustos. Inoportunos. Porque la capacidad de comprensión tiembla, amenazada. Rebobinas una y otra vez. Pero no hay forma de entender por qué tú, por qué precisamente hoy, por qué así. Como un perro sin dueño, esperando una mano que las retire para volver a vivir, las maletas guardan secretos sobre un horizonte que jamás se conquistó, secretos de otros veranos, y de un invierno duro, que hacía falta dejar atrás para cargar las pilas y volver a luchar con más fuerzas. Pensaba en los familiares que pasarán a recogerlas. Como esos armarios llenos de cosas del ser amado que se va y que te deja el calor de sus abrigos, los colores de sus camisetas, el recuerdo de una falda corta o de un jersey de rayas. Cada prenda es un recuerdo vivo, un gesto, una mirada. El olor de las cosas. O el detalle desconocido que pertenece a una intimidad compartida, que a su vez latía con compartimentos estancos. Cada detalle, el más pequeño, nada por tus recuerdos y se detiene a hacerte sonreír, o a emocionarte, sin contemplaciones, como un puño de hierro que golpeara tu estómago cuando menos te lo esperas. Los accidentes son la parte malvada del destino, esa que nos permite cuestionar a quien supuestamente nos creó y a quien teóricamente nos debemos, cuyo representante en este mundo se pregunta "¿Quién soy para juzgar a un gay?", y que una vez más, es capaz de observar impasible y desde arriba cómo descarrila ese tren y se lleva por delante tantas vidas. Tantos planes. Tanto amor. Los padres y las madres, los hijos, las parejas, los abuelos, los amigos, soñarán despiertos con otro mundo en el que la ausencia, el abandono, sólo sea posible de mutuo acuerdo, un mundo en el que siempre haya despedidas y formas de olvidar, un mundo en el que, como dijo Marguerite Yourcenar, "la muerte, para acabar conmigo tendrá que contar con mi complicidad".

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
28 de Julio de 2013

Ciudad mujer
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/07/28/ciudad-mujer.html

COLUMNA - EL MUNDO
20 de Julio de 2013

Pensar o morir

"LA BANALIDAD del mal". Buen tema. Cuestionada y peor interpretada, la filósofa alemana Hannah Arendt se atrevió a acuñar el concepto con la voluntad de crear polémica y de recordar lo importante que es para el ser humano ser dueño, responsable de sus propios actos. Obsesionada por entender el pasado de su país, por buscar el porqué de la brutalidad y la condescendencia con el infierno, quiso ser testigo del juicio contra Adolf Eichmann, maestro de ceremonias del Holocausto, un tipo gris, mediocre, siempre dispuesto a satisfacer a sus superiores, y encargado de que los trenes llenos de hombres y mujeres llegaran de la manera más eficiente a los campos de exterminio. Arendt no pretende desculpabilizar, ni restar importancia a los actos, sino buscar alguna respuesta en los motivos. Y defiende que el ascenso del nazismo no se consiguió gracias a los perros antisemitas llenos de odio sino al burócrata ausente de moral que sólo actuaba porque se lo ordenaban. Dios mío, líbrame de las buenas intenciones. Líbrame de no pensar, de no saber, de no decidir, de no asumir mi parte en esta telaraña de convivencias. Una joven Arendt se enamoraba de Martin Heidegger, mito de la filosofía que la enseñó a reflexionar, pero que cayó sin transición al fango de las criaturas por su adhesión al Partido Nazi. Primer hachazo. Exiliada en Estados Unidos en 1941, miró atrás e intentó comprender. Eichmann en Jerusalén, el libro de Arendt del que nace la interesante película de la también alemana Margarette von Trotta, y que usa como título el nombre de la autora, cuenta cómo el hombre gris reconocía su crímenes y lo hacía desde la complacencia de haber cumplido con el sistema, y por lo tanto, con su deber. Espeluznante. Hoy padecemos la culpa colectiva, la amargura de que nunca nos aplaudieran por hacer las cosas bien, y la sospecha de que nadie asumirá responsabilidades si ve la posibilidad de endosar la agonía al que está por encima. Pero alguien tendrá que parar la inercia y responder. Ni culpa colectiva, ni perdón. Ciudadanos libres y conscientes. Pensantes. Responsables. Consecuentes con sus decisiones y coherentes con sus ideas. Formados en la importancia de ser, más allá de la necesidad de participar, o de convencer. Porque, como dijo Hannah Arendt, "hay que pensar sin apoyos, sin nada a lo que agarrarse".

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
14 de Julio de 2013

Mis fuegos
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/07/14/mis-fuegos.html

COLUMNA - EL MUNDO
6 de Julio de 2013

Las Voluntades

TALAVERA de la Reina. Toledo. Unos padres desesperados se presentan en las dependencias del Ayuntamiento para pedir ayuda. No pueden mantener a sus hijos. La crisis, esa que ha sustituido a la muerte en las plegarias, la más temida, la más odiada, la incomprendida, la que azota familias, ciudades, constituciones, civilizaciones enteras, se los ha llevado por delante. Tus hijos. De 10 y 21 meses. Están desamparados. Los servicios sociales, con cara y nombre propio, te miran a los ojos y te dicen que no eres capaz de protegerlos. De criarlos. Que no volverán a casa porque ahí donde tú malvives se encuentra el infierno y que ellos tienen la obligación de mantenerlos, al menos, en el purgatorio. Porque los niños, todavía no son culpables de nada. Tú sí. Como todos nosotros. Que gastaste por encima de tus posibilidades y confiaste en un sistema que te permitía comprártelo todo con dinero prestado y te convencía, mientras firmabas, de que lo podrías devolver. Que osadía. ¿Cómo no supiste ver más allá de tus narices? ¿Más allá de los hábitos, las licencias y las malas costumbres de tus hermanos? ¿Cómo no supiste intuir que los partidos políticos de nuestra Democracia se financiaban, (presuntamente, claro), de manera ilegal y que robar formaba parte de un pacto tácito del que no hacía falta hablar porque era la columna vertebral de una forma de entender la vida? Qué imbécil. Perdiste tu oportunidad. Te dedicaste a llevar una vida normal y a intentar sacar adelante a tus hijos con un oficio. Y ahora es tarde. Porque ahora es tiempo de limpieza. De demostrar que aquí caemos todos. De gritar que somos los más honestos del planeta tierra. Al precio que sea. Sin medios económicos, los padres están viviendo en casa de su abogado, "les están dejando desangelados", y los niños irán a una familia de acogida. Sin cuestionar la decisión, sí entro a valorar la extrema dureza de un momento que pasa por encima de lo más sagrado, de lo más amado, de lo esencial. Que pasa el tiempo y la cotidianeidad se desmorona. Que miro alrededor y la esperanza se debilita. Hace calor y la materia se descompone. Los días son largos, y sin trabajo, sin virtudes para reforzar una autoestima que te observa como un perrillo hambriento, cuesta mucho más creer en ti. Y la confianza en un mismo es, sin duda, el motor de todas las voluntades.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
30 de Junio de 2013

Los fuergos de Marguerite Yourcenar
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/06/30/los-fuegos-de-marguerite-yourcenar.html
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
14 de Junio de 2013

Como cualquiera
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/06/14/beatriz-y-alrededores.html

COLUMNA - EL MUNDO
8 de Junio de 2013

¿Otra Vez?

¡AY CARMELA! Suspiraba Paulino ante la ausencia más absoluta. Porque un desamor es un desgarro, pero la muerte es el final. El vacío. El silencio total. Sanchís Sinisterra escribía una historia de amor en la que ella se va, por su osadía. A quién se le ocurre, Carmela, enfrentarte a quien no le importa disparar o pedir cuentas a quien desea que desaparezcas. Del mapa. De la historia. Pero la historia es la memoria, contada por unos y por otros. Y eso, sin duda, queda. Llevé a mi madre a ver la "Ay Carmela" musical que dirige Andrés Lima y se puso mala. De llorar. Los himnos, las imágenes de aquella realidad que para una generación entera son los pasillos de su infancia, la herida sin cerrar que persigue sus sombras y que da forma a sus pesadillas. Tantos muertos. Tantas vidas rotas. Por nada. Tantas guerras. Tantos poemas al dolor y a la rabia. Tanta oscuridad. Para nosotros son imágenes, historias que dejan sin voz a quien amamos, recortes de periódico y documentales de la 2. Pero para ellos no. Para ellos lo fue todo. Y hoy, mirando alrededor, la foto de los niños que cambian el comedor del colegio por un comedor social, pan con pan, me traslada a una España tan triste como la de aquellos titiriteros, como aquél blanco y negro, como los sueños de aquél soldado muerto que llevaba en la mano una carta de amor. ¿Otra vez a la cola? ¿Otra vez la cartilla de racionamiento? Yo quisiera pensar que mis impuestos se traducen en vasos de leche y en lonchas de queso y salchichón y no en una profunda tomadura de pelo, en una eterna explicación salpicada de titulares. Quisiera pensar que colaboro en construir un país, y no en hundirlo. O al menos, en sujetarlo. Porque como dijo Albert Camus en su discurso al recibir el premio Nobel de Literatura, nuestra generación (la suya, y hoy, la nuestra) que ya sabe que no podrá rehacer el mundo, asume una tarea aún mayor: impedir que se deshaga. "Heredera de una historia corrompida, en la que se mezclan las revoluciones frustradas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos y las ideologías extenuadas; cuando poderes mediocres pueden destruirlo todo, pero ya no saben convencer; cuando la inteligencia se ha rebajado hasta convertirse en criada del odio y la opresión, esta generación ha tenido, en sí misma y alrededor de sí misma, que restaurar, a partir de sus negaciones, un poco de lo que hace digno el vivir y el morir".

COLUMNA - EL MUNDO
25 de Mayo de 2013

Abusar

¿ESE GRAN desconocido. El vecino. Tu padre. Tu maestro. Tu hermano. El mismo que te daba las buenas noches, o algún consejo, que te explicaba cómo seguir o cuándo parar. El que te cogió al nacer, en sus brazos. El que te ayudaba a ponerte el uniforme del colegio o a atarte los zapatos. El mismo que un día cruzó la costura del calcetín, y siguió acariciándote la pierna hasta llegar a la boca del estómago. Tus ojos abiertos como platos. Y todo tu amor aturullado, confundido, teñido de negro, espantado. Pasan los años, convives con la certeza de saber que algo roto flota en algún rincón de tu memoria y que algún día tendrás que coserlo, con cuidado, perdonándote la osadía de haberlo callado durante tantos años. ¿Pero dónde se torció el paso que le empujó a pisar el barro, a cambiar tu destino, tu manera de percibir a los demás, el sexo, las miradas?
Abusar. Abusar de alguien. De su inocencia. De su confianza. Robarle la sonrisa y transformarla en mueca de dolor. Y de asco. Ejercer el poder de la violencia. La presión de ser un referente al que no te puedes negar, ni imponer, ni nada. Que te mete el miedo en los pulmones y te impide gritar. Ni pronunciar su nombre. Qué agonía. Contigo, para siempre. Su olor, su cara, sus manos, su voz. Acompañándote. Entre el espejo y tú. Entre el deseo y tú. Entre el amor y tú. Siempre él. Jesús Carballo, por ejemplo. Seleccionador Nacional femenino de gimnasia artística durante más de treinta años. Presunto abusador hasta que no se demuestre lo contrario. Quizá soñaba con pasar desapercibido. Con arrinconar su pecado en algún lugar de su conciencia, y con seguir andando como cualquiera por los caminos de su infierno. Y no. Una de sus víctimas decidió hablar. Un cristal le devolvió su imagen y se paró a mirar, aterrada. No se reconoció. El tiempo y los recuerdos se instalan y hay que escupir para volver a andar. La Policía encuentra totalmente veraces los hechos, que se cometieron cuando la niña era menor de edad. Sus compañeras dicen que es verdad, y que varias de ellas sufrieron abusos de quien a la vez, las elegía para cumplir un sueño. A un precio muy alto, la verdad. Pero habrá que esperar. Los hechos han prescrito y no se han encontrado indicios suficientes para continuar. Pero las cosas han cambiado. Porque ahora él tendrá que explicar a quien le quiere quién es en realidad Jesús Carballo.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
18 de Mayo de 2013

Como cualquiera
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/05/18/como-cualquiera.html
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
3 de Mayo de 2013

Oxigeno
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/05/03/algo-de-oxigeno.html
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
19 de Abril de 2013

De los pelos
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/04/19/de-los-pelos.html

COLUMNA - EL MUNDO
13 de Abril de 2013

Se puede

¿Se puede leer un informe del Colegio de Registradores de la Propiedad que confirma que la banca se quedó el año pasado con 30.000 viviendas por impago de los créditos hipotecarios y luego levantar la vista para aplaudir cómo Raquel Mosquera salta desde un trampolín? Se puede. Como se puede parar uno a fumarse un cigarrito encima de un cadáver en plena guerra. O seducir a la novia de tu hijo una primera vez, morirte de vergüenza, sentirte culpable, y buscarla una segunda vez, y una tercera. Arriesgándote a que tu hijo lo descubra y se hunda para siempre en la miseria. Se puede. Porque somos así. Mezquinos. Contradictorios. ¿Se puede tolerar que esos desahuciados sigan siendo víctimas de una legislación que el Tribunal Europeo de Luxemburgo ha declarado injusta porque vulnera la ley que protege a los consumidores? Se puede. Y ahora veo que se tira Falete a otra piscina y en otra cadena. Qué más da. Todo vale. ¿Quién quiere ver a Bárcenas esquiando? ¿O escuchar que hay una media de 115 lanzamientos diarios ( y me refiero a embargos, no a saltos desde un trampolín) y que nuestro país es incapaz de encontrar la forma de frenarlo? Nos chascamos los dedos, nos indignamos, lo asociamos a la fatalidad y miramos de reojo al de al lado a ver si ya le toca, o si nos cuenta una historia cercana que al menos nos calme la ansiedad. La Junta de Andalucía anuncia un Decreto Ley que se ampara en la Constitución y que, aunque inevitablemente busca un efectismo político, se justifica porque al menos propone un debate necesario y maneja la posibilidad de la expropiación (siempre a bancos o a inmobiliarias) cuando residan en los inmuebles personas que padecen una clara emergencia social. Algo es algo. Pero la emergencia social se limita tanto, que las familias sin discapacidad, sin dependencia, o sin violencia de género, pero con unos ingresos reducidos a un tercio y unas necesidades básicas similares a las habituales, ven mutar su vida hacia una caricatura insoportable, y observan pasar los futuribles por delante de sus narices como si ellos no tuvieran nada que ver con esto. Porque en realidad, lo que cabe dentro de esa emergencia social es la letra pequeña. Lo que importa que trascienda es el titular, que parezca que se mueven las cosas hacia algún lado. Pero no es verdad. Todo sigue igual. Parado. Desahuciado. Sólo Falete consigue saltar.

COLUMNA - EL MUNDO
6 de Abril de 2013

Gracias por todo

No hay nadie. Ni a un lado ni al otro. Y el vacío te recuerda quién eras. Con quién estabas. Pienso en mi madre, en el centro, con el frío de la ausencia a cada lado. Cada día que pasa es uno más. O uno menos. Mariví no llamó cuando se fue mi padre. Porque no pudo. Guardaba el aire para aguantar entre nosotros. Decidió dejar de trabajar por cansancio, y porque quizá, desde algún lugar de tu alma, intuyes la despedida. Y decides caminar más lento, para prestar más atención a tus cosas. Sesenta años de trabajo que encontraron el afecto de un público volcado con un personaje valiente, divertido, transgresor y políticamente incorrecto, que fumaba hasta debajo del agua. Ni Emma (Penella), ni Mariví (Bilbao). No hay nadie. La ausencia a cada lado. Y un ruido de pena y de recuerdos que te tambalea. En fin. Que hay que seguir. Que es ley de vida. Que tenía 83 años. Y que la rotundidad de esas verdades absolutas te tumba, porque las emociones van por otro lado y necesitan paciencia y comprensión. Pero las cosas son así. Y parece que hay que afrontarlas. Cuando la muerte pasa cerca, algo cambia. Algo se mueve. Algo, en lo más íntimo de tu relación con los demás, se rompe. Y por primera vez, reconstruyes un mapa que hasta ahora limitaba conceptos, rincones, tu ciudad. Mariví nos hizo cosquillas. Consiguió hacernos reír a carcajadas. Y reivindicó el taco como una manera de vivir. Pero también nos recordó que sus heridas nos podían conmover profundamente. Alumbramiento, La primera Vez o tantos otros buenos cortometrajes que la llenaron de premios y ovaciones, de savia joven que necesitaba para seguir viviendo así. Feliz. «Para hacer de vieja ya estoy yo», decía. Entre caladas. El amor de la gente la hacía caminar por encima del suelo. A pasos largos. Agradecida y sonriente. Buena gente. Es extraño. Se nos van, y cambian las fronteras. Cambia un mundo pintado con colores y sueños compartidos. Es otra cosa. Por ahora desconocida. Nos queda su voz. Sus personajes. El tiempo compartido. Pero se nos van muchos, y muy rápido. Y no hay forma de acabar un boceto empezado sin cada uno de ellos. Quizá se echan de menos, y se llaman a gritos entre las nubes. Quizá quieren volver a empezar de nuevo. Todos juntos. Porque lo que ven aquí les entristece. O quizá tienen miedo. Otra vez.

COLUMNA - EL MUNDO
23 de Marzo de 2013

Sin Oxígeno

A vueltas con lo mismo, me van a perdonar. Pero la incomprensión y la impotencia son emociones fuertes, que cobran vida ante tu estupor. Ser personaje público es una forma de vida. Lo es, porque tu trabajo está expuesto a los ojos de los demás. En privado perdería todo el sentido. Recitar, comunicar, interpretar, cantar, bailar, contar la realidad a los demás en una tribuna, te lleva a formar parte de sus vidas. Y no es mejor ni peor que otras opciones. Es una. La nuestra. Recibes el cariño de un público y el rechazo de otro que percibe los suficientes datos como para amarte, admirarte, odiarte o perdonarte. No puedes controlar lo que transmites, y te sorprende comprobar que llaman por tu nombre a alguien que no se parece nada a ti. Todo el mundo cuenta con ventaja, sabe en qué trabajas, cómo trabajas, quién es tu pareja o quién lo fue, todo sobre tus hijos, tus padres, tu barrio, tu colegio, tu lugar de veraneo, tus problemas con Hacienda o con la Justicia. Lo saben todo. Y opinan. Constantemente. Y te piden explicaciones sobre los resultados de tu propia vida que, tú, que no eres más que un ser humano con un trabajo expuesto a los ojos de los demás, llevas lo mejor que puedes. Como cualquiera. Tú en cambio, no sabes nada de nadie, y no puedes opinar, ni pedir explicaciones, a no ser que frunzas el ceño, pongas los brazos en jarra y dispares. Pero la batalla no es agradable y casi nunca oportuna. Porque tú, como ellos, salías simplemente a cenar o a tomar una copa después de trabajar. Lo de tu intimidad es un caja fuerte sin contraseña a la que de una u otra forma cualquiera accede. La verdadera barrera es su propia ética, su actitud, su responsabilidad ante las cosas, su lucidez o su conciencia. No todo vale. Pero todo tiene una consecuencia. Tu estado de ánimo, tu presencia, tus palabras, tus comentarios. Y define una forma de vivir. Sacar de contexto el amor, el llanto, la risa, el dolor, los problemas o a Dios, es abortar el proceso natural de las cosas. Es construir una historia paralela que no existe. Porque fuera de su entorno y de su lugar en el tiempo, muta su piel y su significado. Asumimos el asalto al espacio privado como algo inevitable, como parte de la fatalidad que arrastran nuestros destinos, y lloramos a solas porque han vulnerado nuestra confianza. A veces nos falta el oxígeno. Pero respirar hondo forma parte de nuestra rutina. De la de todos, supongo.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
17 de Marzo de 2013

La guerra de los rose
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/03/17/la-guerra-de-los-rose.html

COLUMNA - EL MUNDO
9 de Marzo de 2013

Apalabrados

En chándal. Qué maravilla. Hace tiempo que el mundo no desprecia esta prenda de ropa tan capaz de sorprender como la voluntad del ser humano. La moda más sofisticada le ha puesto precio. Las estrellas corren por Beverly Hills arropadas por looks hechos a conciencia y Dios lo observa todo (para variar) con indiferencia. El comandante-presidente Hugo Chávez será embalsamado y exhibido -¿en chándal?- y miles de venezolanos continuarán llorando por quien supo decirles exactamente lo que necesitaban escuchar. Populismo de izquierdas que, quizá por eso, parece menos populismo, y un carisma arrollador que logró burlar los graves problemas que crujen por dentro y por fuera a Venezuela. Catorce años en el poder dan para mucho. O no. Y más allá de un discurso oportuno que afronta sin duda una verdad, está la vida. Y en Venezuela, hoy, continúan azotando al pueblo las mismas cosas. Desequilibrios económicos, corrupción, miseria, y más dolor. Siempre me sorprende quien arrastra masas de hombres y mujeres hacia un lugar concreto, y se siente bien, honrado con las adulaciones, los alaridos de pasión, las lágrimas del otro ensalzando sus capacidades. Porque, en el fondo, tú sabes que no eres más que un ser humano limitado y lleno de dudas, y que la verdad no es algo que se pueda manejar y vender a los demás. La propia enfermedad, la misma muerte, es un buen escarmiento. Un freno de mano que nos recuerda quiénes somos. Y quizá, a dónde vamos. Sin chófer. Sin adeptos. Si pusieran el mismo empeño en dirigir la patria con humildad, que en fletar autobuses que lleven a los desesperados a darle al caudillo su último adiós, para metérselos en el bolsillo, otro gallo cantaría. Si se empeñaran en renunciar a todo para poder cumplir lo que prometen, lo que agitan, lo que gritan desde los balcones enarbolando cualquier bandera, como se empeñan en mantener esquemas de poder y justos discursos antiimperialistas que tanto nos hicieron soñar a todos, otro gallo cantaría. Y otro gallo cantó, seguro. Cantó alto y fuerte. Cantó seguro. Cantó en la selva, convencido. Pero el poder rompe la voz. La contamina. Aísla. Y ya no hay perspectiva. Es un sudoku sin salida que reza tierra, hermanos, chándal, petróleo, revolución, Bolívar, militar, patria, Maduro. Continuidad. Pero es difícil sobrevivir a tanta personalidad..

COLUMNA - EL MUNDO
23 de Febrero de 2013

El mal menor

GRANDES zancadas. Y zancadillas. Pasos rotos. Decisiones ajenas. Seres humanos que van y vienen y se cruzan con seres humanos que deciden aplicar una verdad que el sistema necesita para ordenar las cosas. Para ordenarlas a su manera. Porque dentro del drama general, de la tragedia, el ciudadano tiene que aguantar empujones, tobas, escupitajos, bromas, susurros, pesadillas, silencios y mentiras. Como Josef K, acelera el paso, atormentado, sintiéndose perseguido por alguien o por algo que es incapaz de definir. Y como en El Proceso, de Kafka, nadie puede ayudarle. Porque todos miran atrás, y todos se sienten acosados. Todos forman parte del tribunal, pero a la vez, son víctimas. Porque un mundo enfadado, es un mundo hostil con los demás. Como dijo Beccaria, siglo XVIII, en su Tratado de los Delitos y las Penas, uno de los libros más influyentes en la reforma del antiguo derecho penal continental, tan cruel, arbitrario e irracional: «Prohibir una muchedumbre de acciones indiferentes no es evitar los delitos sino crear otros nuevos; es definir a su voluntad la virtud y el vicio, que se nos predican eternos e inmutables. ¿A que nos viéramos reducidos si se hubiera de prohibir todo aquello que puede inducir a delito? Sería necesario privar al hombre del uso de sus sentidos. Para un motivo que impela los hombres a cometer un verdadero delito hay mil que los impelen a practicar aquellas acciones indiferentes que llaman delitos las malas leyes».
Así, dentro de la tragedia, de los dramas personales que tiñen las vidas de desesperanza, el mal menor cae como un meteorito partiendo en dos el último aliento del que luchaba por llegar a fin de mes y quizá, por sonreír a la vez. Nos castigan por todo, más deprisa que nunca. Por correr, por aparcar, por fumar, por no fichar, por no avisar, por parir, por no poder pagar, por llorar, por gritar, por poner música, por no entender la letra pequeña, o la grande, o la propia ley. Y se incentiva al que persigue el error del otro, con un plus con el que él sí podrá llegar a fin de mes. Como los perros. Buscando en la basura. Espiándonos detrás de las puertas, esperando el fallo del prójimo para denunciarlo y poder comer. Y como música de fondo, las listas cerradas con nombres propios de aquellos a quienes elegimos para protegernos, que vulneran la misma ley que nos exigen, pero con escolta, con impunidad y con pleno conocimiento.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
8 de Febrero de 2013

Y libranos del mal
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/02/08/y-libranos-del-mal.html

COLUMNA - EL MUNDO
2 de Febrero de 2013

Gracias

AL OTRO lado. Mirando alrededor. Intentando colocar las piezas, que son las mismas, pero ocupan otro lugar en el mundo. Los demás van y vienen, con prisas, y tú observas sus movimientos. Y los tuyos. Porque cuando estás al otro lado y te conviertes en el protagonista de esa película que has vivido otras veces desde fuera, percibes la realidad con extrañeza, con estupor, con rabia, con miedo, con tristeza, en compañía, desde una profunda soledad.
El afecto. Esa fuente de energía tan poderosa, es realmente un valor que eres capaz de apreciar desde las primeras ondas, desde el primer abrazo, desde el primer minuto detenido en la vida de alguien que piensa en ti y que lo deja todo para ir a abrazarte, a entenderte, a escuchar, o a callarse a tu lado.
Las agendas de los demás se reestructuran y entras tú, donde no estabas, en un hueco preferente e irrenunciable. Lo intuía. Pero ahora he comprobado lo importantes que son los demás en los procesos de dolor, en los procesos de pérdida, donde la ausencia se instala para siempre en algún lugar de la tierra por la que tú transitas, ya inseguro, procurando reconocer los mismos sitios, hoy tan distintos. Y es que la vida sigue, como una apisonadora. Llores o no. Respires o no. Se muera tu padre o no. La rueda continúa. Pero los demás también. Y son ellos los que sujetan tu corazón vacío, lleno de ausencia, sin respuestas, son ellos los que te recuerdan que además del dolor, inevitable, aún queda mucho amor donde acurrucarte. Gracias a todos los que entendisteis el desgarro, la pena, a los que nos acompañasteis, cada uno a su manera, gracias a los que detuvisteis la inercia de la noche, o del día, los compromisos, los trabajos, las reuniones, las citas, las cenas, las comidas, para hacernos sentir menos solos. Gracias a los que escribisteis y a los que hablasteis. A los que corristeis despavoridos. A los que recordasteis. A los que se os escapó una sonrisa recordando. A los que llorasteis con nosotros. A los que llorasteis solos. A los que entendisteis que no era el momento. O que sí lo era. Porque la oscuridad no es tan densa si entra la luz por algún lado. Y el afecto, esa caricia que nos hace sentir a veces más, a veces menos pequeños, abrió rendijas en un cuarto oscuro, casi imposible de iluminar. De corazón. Gracias a todos.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
25 de Enero de 2013

Las últimas sirenas
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/01/25/las-ultimas-sirenas.html
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
11 de Enero de 2013

Ni tonta ni de bote
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/01/11/ni-tonta-ni-de-bote.html

COLUMNA - EL MUNDO
5 de Enero de 2013

La Familia

ME VAN a permitir un ataque de amor. Una declaración de intenciones que nace de la mismísima experiencia. De una comprobación. Un ramalazo de conservadurismo y orden, que en realidad no es tal, porque ya está bien de esquemas y prejuicios, y que estoy dispuesta a predicar. Hoy, a pocas horas de que vengan Los Reyes Magos, e incluso asumiendo la posibilidad de que no vengan, pondré solo un par de zapatos a los pies de mi árbol de navidad. Y dos palabras. La familia. Esa que vive tan menospreciada, tan fuera de onda, tan cuestionada, tan rota, tan desestructurada, tan fuerte, tan sólida, tan variada. Y los Reyes, que son magos y no padres de carne y hueso, de almas vulnerables, de deseos contradictorios, sabrán llenarlos de comprensión, de solidaridad, de flexibilidad, de infinita paciencia. Y la familia, hoy, será capaz de sujetar un mundo que se descompone, que se cae a trozos sin que nadie, o casi nadie -porque los que lo saben lo callan por y para algo- sepa cómo evitarlo. Las grietas son heridas sangrantes, grabadas para siempre en nuestra memoria. Y esa telaraña de afectos, de besos, de encuentros y desencuentros, intensa a veces, o invasiva, será la única red dispuesta a sujetarnos cuando caigamos desde los edificios más altos. Ese grupo de pertenencia, marco de referencia y de identidad de cada uno, es donde se gesta el verdadero contenido de lo que somos. Y si es cierto que la familia tradicional ha demostrado que sí, que se equivoca, sin duda ha dado suficientes argumentos para exigir un poco de respeto. Hoy, que en todas las casas laten graves problemas para poder continuar, los abuelos, los hermanos, los hijos, se perfilan como la última oportunidad para creer en el ser humano. Porque nadie cumple sus promesas. Ni la Constitución, ni el Poder Judicial, ni los representantes políticos, ni los religiosos, ni Dios, que nunca está. Pero seguro que alguien de tu familia sigue ahí, a los pies de tu cama. O rompe su hucha. O te avala. O se cruza el planeta para oírte llorar. Para abrazarte. Con menos soberbia, consciente de que no es la única forma de convivencia, de estructura, dentro del amor y los distintos vínculos de afinidad y consanguinidad, la familia, la de siempre, la convencional, pisa fuerte, y en silencio, a su ritmo, desde sus rincones, construye, observa, aguanta, defiende, ama. Y siempre gana.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
29 de Diciembre de 2012

La historia interminable
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/12/29/la-historia-interminable.html
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
12 de Diciembre de 2012

Tension sexual resuelta
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/12/15/tension-sexual-resuelta.html

COLUMNA - EL MUNDO
8 de Diciembre de 2012

Otra dignidad

Hay algo marcadamente generacional en la manera de afrontar las cosas. En la forma de encajar las heridas, los golpes furiosos. Los más inesperados. Porque incluso esos que pertenecen al llamado ciclo de vida, a ese orden en el que nadie jamás se reconoce, como diría Albert Camus, resultan tan inoportunos como los más desconocidos. Me contaba Pérez Reverte que añoraba un tiempo en que los seres humanos éramos capaces de manejar el dolor con otra dignidad, con armonía, con una contención que protege a los demás de tu desasosiego. Un tiempo en el que la manera de hacer y decir las cosas, era otra, y era definitiva. Porque hay dos tipos seres humanos: los que saben que se van morir, y los que no, los que viven de espaldas a la muerte. El tango de la guardia vieja, su última novela, defiende una intensa historia de amor a través de cuatro décadas y recorre varios universos decadentes a los que sin embargo, sobrevive el amor. Max Costa y Mecha Inzunza, los dos protagonistas, magnéticos, fascinantes, se conocen en 1928 en el Cap Polonio, un crucero de lujo rumbo a Buenos Aires, donde bucearán por arrabales paralelos y se descubrirán, poco a poco. Nueve años después, en Niza, en medio de una trama de espionaje provocada por las intrigas de la Guerra Civil española. Y en el Sorrento italiano de los años 60, gracias a un campeonato mundial de ajedrez.
Reverte describe cada época con una minuciosidad que el lector es capaz de oler a los personajes, de sentarse a su lado en el café del Hotel de París, en Montecarlo, o de pedir un Negroni en el Bar Fauno, tal como lo hubiera hecho Max, y tal como lo hizo el autor antes de crearlo. Se pateó medio mundo, lo vivió como lo hubieran hecho ellos y lo plasmó, definiendo relojes, faldas, pantalones, rincones, barras, camas y besos, con una rigurosidad, que los escenarios habituales de sus éxitos, la intriga, el espionaje, la historia de este mundo, quedan en este tango como escenarios, fondos necesarios para ese amor. Una historia que se te agarra a la garganta y te acompaña luego, a pasitos. El autor es voluntariamente explícito en ese terreno pasional tan delicado, y encuentra el equilibrio. El sexo cómplice es fundamental en esta vida compartida, un espejo donde buscarse, un idioma común. Y hoy, que vale todo, Max Costa seduce, conquista y enamora, porque representa, sin duda, aquella dignidad.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
30 de Noviembre de 2012

Sara
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/11/30/sara.html

COLUMNA - EL MUNDO
24 de Noviembre de 2012

Entre nosotros

La nostalgia es una emoción llena de trampas. Como una sonrisa mentirosa. Buenos recuerdos, que se clavan como dardos en algún rincón indeterminado. Entra en silencio, como los ladrones. Y te roba la calma, o la conciencia. Se clava, frenas, y procuras localizar la punzada. Hubo un tiempo en que los niños llegábamos del colegio y nos sentábamos a merendar frente a una televisión en blanco y negro, con la mirada absorta y el corazón feliz. Gaby, Fofó, Miliki y Fofito nos llenaron la vida de música y nos cuidaron, desde esa lucidez que otorga el tener algunas cosas claras. Casi dos siglos de generaciones en el mundo del circo les daba la certeza del profundo valor que tienen las ilusiones, la imaginación y los juegos en la única edad en la que las responsabilidades no te impiden respirar bien. En 1997 Miliki compareció ante el Senado para proponer una ética en televisión que protegiera sus contenidos, que no vulnerara el derecho de todos los niños a formarse y a sonreír. La misma sonrisa que arranca cada página de la novela que dejó escrita antes de marcharse, Mientras duermen los murciélagos, que evoca, con la misma punzada, la época dorada del circo. Sus canciones son de todos.
Hay pocas cosas que arrastran a las distintas generaciones a compartir cierta melancolía. Supongo que no es fácil valorar lo que aporta un malabarista con nariz de payaso en un semáforo. En pleno atasco, sale de algún rincón en medio del asfalto y te hace sonreír. No es fácil comprender que sin buen humor, sin el mejor, no hay forma de sobrevivir a lo que la vida propone, y ellos, dedicaron la suya a calmar nuestros corazones. Hace unos días llevé a mi hijo al espectáculo de Fofito, y abuelos, padres e hijos cantaban las mismas canciones. El tiempo se paró. Se congeló en esa sonrisa. La misma que la familia rogaba en la esquela por su alma. Como la mejor oración, su familia rogaba por él una sonrisa. Me pareció precioso. Porque en algún rincón de este universo indescifrable, frente a un espejo, Miliki se pondrá su nariz grande y su sombrero, y echará a andar entre nosotros, procurando no molestar, espantando los malos humores y protegiéndonos del frío. Suerte amigo, estés donde estés. Y gracias por todo. Sin ti, nuestro cuento sería otro.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
18 de Noviembre de 2012

Desde Roma con amor
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/11/18/desde-roma-con-amor.html
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
11 de Noviembre de 2012

El poder de los sentimientos
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/11/04/el-poder-de-los-sentimientos.html

COLUMNA - EL MUNDO
27 de Octubre de 2012

La prioridad

De todos los escenarios, el más cruel contiene la imagen desamparada de una madre con su hijo en brazos, en mitad de la calle, con sus cosas embaladas en unas cuantas cajas de cartón. La puerta precintada. Su vida dentro, rota y desordenada, como la mínima esperanza de que su nombre y apellidos signifiquen algo más que un número. Porque detrás de las más de 350.000 ejecuciones hipotecarias que se han llevado a cabo en los últimos cuatro años hay una historia de verdad. Una familia. Y la voluntad de construir una vida. No hay francotiradores, ni narcotraficantes, ni corruptos, ni cínicos conocedores de la trampa que propone la ley, ni blanqueadores de fortunas ni tramas mentirosas que malgastan el dinero público. Hay familias que tratan, por derecho, de construir. Y hoy, por defecto, de sobrevivir. Por eso, el informe dirigido por Manuel Almenar, vocal de CGPJ, elaborado por seis magistrados de diferentes puntos de España, que habla de la «mala praxis de las entidades bancarias» y propone distintas soluciones para las familias, significa, al menos, un movimiento de ficha. Lento, eso sí. Porque la teoría concede cierta perspectiva, pero la práctica confirma que todo sigue exactamente igual. Parece que el CGPJ no asume el contenido del informe Propuestas para la reforma y agilización de los procesos civiles ni su anexo Propuestas en materia de endeudamiento familiar y consecuencias de la ejecución hipotecaria, que hace unos días sacudía nuestras esperanzas. El informe destaca la responsabilidad de la banca al «no valorar las posibilidades reales del deudor», que se encuentra en absoluta desventaja en un proceso de cobros agresivo cuya vigencia tiene más de un siglo. Una vez finaliza la ejecución y la subasta, el inmueble pasa a engrosar el activo inmobiliario del banco y queda además, normalmente y durante mucho tiempo, desocupado. Vacío. Y es que el deudor no puede oponer ni alegar nada, porque la ejecución hipotecaria ni siquiera ofrece las posibilidades de una ejecución ordinaria. Manda el banco. Siempre. Sean cuales sean las circunstancias. Y la ley, además, lo protege. Por eso estos seis jueces, bajo la batuta de Almenar, barajan 18 medidas que pretenden suavizar el abuso que se ejerce en la actualidad. Pero parece que, una vez más, el drama personal tendrá que esperar. ¿Pero hasta cuándo? ¿Qué tiene que pasar, para que el ciudadano sea la verdadera prioridad?

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20 de Octubre de 2012

Vida congelada
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COLUMNA - EL MUNDO
13 de Octubre de 2012

¡Felicidades!

HAY QUIEN pasa por la vida de puntillas y hay quien maneja un carisma luminoso y hace bien a lo que toca. Hay quien se mueve consciente, sin dispersiones. Y hay quien distrae a su propia sombra. Pienso en el Max Estrella de Luces de Bohemia, y recuerdo que Valle Inclán se inspiró en la triste historia de su amigo el poeta Alejandro Sawa, que murió solo, pobre, ciego y desesperado. Como Max, que en el último tramo de su vida, pasea su locura de punta a punta de un Madrid de noche, apoyado en el brazo y el alcohol de su amigo, Don Latino de Híspalis. Años 20, el texto se desarrolla como una parábola trágica y grotesca de la imposibilidad de vivir en una España injusta, opresiva y absurda. Como la nuestra. Valle Inclán, en su esperpento, mira la realidad a través de unos espejos deformantes en los cuales, desgraciadamente, y una vez más, nos reconocemos. Revueltas callejeras de un pueblo sin interlocutor, y un grupo de poetas modernistas que pasean sus capas entre la impotencia y la rabia, padeciendo la eterna incomprensión entre el poder y la cultura, avocadas a una relación imposible en la que nadie, jamás, se pone en el lugar del otro. Por los siglos de los siglos. No hay comunicación, no hay diálogo, no hay nada. Conceptos, filtros, formas de interpretar la vida que nos toca vivir, cada uno a su manera. Max Estrella visita al Ministro de la Gobernación, y le expresa su angustia y su dolor, su desgarro al verse acorralado entre el talento y la miseria, entre el arte y la ausencia de apoyo y de comprensión. Y él le consuela. Hoy Max iría a ver a Gallardón, por su empatía, como a su última esperanza, y le susurraría «amigo Alberto, los dos hemos leído a Unamuno, a Baroja, a Rubén Darío, los dos queremos lo mejor para España. Cuídanos. Que aún nos quedan varias guerras por vivir». «Tranquilo Max, conseguiremos la paz, y construiremos una Europa en Democracia». Y Max Estrella se echaría a llorar, emocionado, con la sensación de que ya podía marcharse tranquilo de este mundo. Y ahí sigue, desde arriba, contemplando la imagen de sus espejos deformantes, la gresca en nuestras calles y la zozobra en los teatros y en la literatura, pero brinda con un anisete y Don Latino por este Premio Nobel de la Paz, que tanta sangre y tanto desamor nos ha costado.
Y digo yo, querido Valle: en realidad, qué poco hemos cambiado

«Valle Inclán mira a través de unos espejos deformantes en los cuales nos reconocemos».

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5 de Octubre de 2012

Sin red
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COLUMNA - EL MUNDO
29 de Septiembre de 2012

La celestina

Madre no hay más que una, eso es verdad. Una madre y sus alrededores. Aldeas físicas y emocionales que se van colocando en su lugar a medida que creces, y que las experiencias de tu vida te van dando respuestas a las preguntas que te planteaban las experiencias de la suya. Alguna vez, de niña, cansada de pasar las tardes entre camerinos haciendo los deberes o de no encontrarla al llegar del colegio, haciéndome un bocadillo de Nocilla, añoré una madre normal, con horarios fijos y menos sueños, con la cuchara en el puchero y los fines de semana libres. Pero no. La mía vivía entre bambalinas y Estudios 1, estudiaba a Lorca por los pasillos, cantaba como Dios y hacía la mejor Vichyssoise del mundo. Elegante, bellísima, hipersensible y tremendamente capaz. De todo. De trabajar 30 horas diarias, de besarnos hasta dejar de respirar, de cruzarse España para controlar tu varicela, o de parir memorizando a Camus. Ausencias, sí, pero también presencias llenas de sentido y de una carga de valores tan férreos como su propia perseverancia. La misma que la lleva a estrenar hoy, a sus 78 años, La Celestina. Porque este oficio suyo, nuestro, te mantiene tan vivo como tu cuerpo aguante, tan lejos como puedas, meciendo tu latido. Porque sin él, se apaga antes. Seguro. Y ahí estamos, viviendo los nervios de otro estreno, otra vez, toda la familia. Porque si sube uno, subimos todos. Y a una edad en que supuestamente tendría que estar haciendo bizcochos a sus nietos, (que también los hace, y muy ricos, por cierto), lleva un año paseando a Fernando de Rojas por los escenarios. Gemma Cuervo. Mi madre. Que dicen que no hay más que una, pero me van a permitir la osadía de pensar que en ella hay tres o cuatro, como mínimo. Vicenta, Laurencia, Celestina o Desdémona conviven con la madre, la abuela, la intelectual, la intuitiva, la entusiasta, la popular, la sofisticada, la divertida, la que cuida a mi padre sin mirar atrás, la que se ríe a carcajadas o la que llora por todo. Y siendo madre yo, he comprendido tantas cosas y he agradecido tantas otras, he colocado tanto en su lugar, que hoy sé que sin ella, sin sus cimientos, sin sus garras de leona contra quien se atreve a tocarnos, sin su inamovible seguridad sobre lo primordial o lo secundario, sin su solidez y su sutilísima altura, nuestro mapa sería otro mucho menos interesante.

COLUMNA - EL MUNDO
26 de Septiembre de 2012

Adolfo Suarez

Ayer cumplió 80 años. Pero no lo sabe. Como tampoco reconoce a sus hijos. A los que le quedan. Porque la vida le dio tanto que tanto decidió arrebatarle, de un plumazo, y dejarle una herida tan profunda que sólo se sobrevive a ella desde el olvido. Desde un lugar lejano que no le recuerde a nada ni a nadie. Él, que conoce a todos y al que todos tienen algo que decir. Cuenta su hijo mayor que su padre es feliz, que pasa los días en un lugar tranquilo, íntimo, al que sólo llega él y donde se mueve con soltura. Y con una sonrisa. No hay dolor. No hay desgarro. Sólo un presente que nada tiene que ver con el de los demás, que le rodean tratando de no interrumpir una serenidad que al menos le salva de lo más insoportable. Hijo y nieto de republicanos, llevaba la democracia en sus mejores intenciones y la fue alimentando, poco a poco, a base de decisiones difíciles meditadas en soledad. Adolfo Suárez. Una de las mentes más importantes de nuestro siglo XX ha borrado los trazos de su memoria, la de todos, porque era la única manera posible de seguir paseando por este mundo. Porque mientras la mente sigue en orden y hay en ella cierta lucidez, el ser humano permanece. Tu padre, tu hermano, tu amigo. Tu cómplice. Si no, (como cuenta Pedro Simón en su libro Historias del Alzheimer) te dirá lo que mi querido Antonio Mercero les dijo a unos íntimos amigos que le hablaban de cine, de fútbol, de la vida, para entretenerle, «no sé quiénes sois, pero sé que os quiero». Diana Garrigosa, esposa de Pascual Maragall, mujer sensible, cálida, y maravillosa, observa asombrada la deshinibición de su marido y reconoce que el día en que no la reconozca será el más difícil de su vida. No sé si la excesiva presión puede tener algo que ver en esto. Los nervios, la exposición, la angustia, la intensa responsabilidad y el gran desasosiego con el que padecemos el tormento de no ser conscientes de que la vida es una y acaba aquí. Ni sé qué pasa en el cerebro si recibe un golpe emocional demasiado grave. Pero sí me asomo al abismo de comprender que perder la consciencia es viajar tan lejos que quizá nunca más vuelvan a encontrarte. Feliz cumpleaños, presidente. Porque si tú olvidas, aquí estamos nosotros para recordarte. Al menos, por ahora..

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23 de Septiembre de 2012

Bienvenida Kate
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COLUMNA - EL MUNDO
15 de Septiembre de 2012

La diferencia

Dos millones. Se dice pronto. ¿En qué se emplea una etapa fundamental, en la que el acceso a la formación es la puerta a la libertad que define y sustenta el resto de tu vida? El 23% de los jóvenes de entre 15 y 29 años en España, ni estudian ni trabajan. Es la cifra más alta de Europa. Y un estigma. Mirar alrededor y no encontrar ese camino recto que te empuja a andar a cierto ritmo y hacia alguna parte. Porque si no hay rumbo, no hay meta. Si no hay esfuerzo, tampoco hay recompensa. Durante los años dorados de nuestra economía, la necesidad de empleo poco cualificado provocó que muchos de nuestros adolescentes dejaran sus clases antes de tiempo. Y reengancharse ahora al sistema educativo, no es fácil. Sin duda, a mayor formación, más posibilidades y menos diferencias salariales de género, más libertad, más fuerza, muchos más argumentos y un motor, sólo tuyo, que te salva de cualquier cosa. La formación te hace fuerte. Y como la sensibilidad o la inteligencia, marca la diferencia. Como en aquellos años sesenta, en los que partían trenes repletos de trabajadores que buscaban un mundo mejor lejos de nuestras fronteras, hoy, miles de españoles se marchan con la esperanza de mejorar su calidad de vida. Pero entonces viajaban ciegos. Y sordos. Sin saber qué firmaban ni adónde iban. Y volvieron sintiendo que no pertenecían a ninguna parte. La historia se repite. Pero las distancias son más cortas y Europa nos resulta algo más nuestra, a pesar de todo. El perfil del emigrante español ha cambiado. Se marchan los que no estudiaron. Pero también los más cualificados. Porque necesitan un rincón donde sentirse útiles, donde crear una vida alrededor de sus capacidades, donde optimizar lo que aprendieron durante tantos años.
Not in Employment, Education or Training (ni trabaja, ni estudia ni recibe formación). Neet, según el Gobierno británico. Nini, en el mundo de habla hispana y por alusión: ni estudia ni trabaja. Qué expresión tan fea. Es pequeña y peyorativa. Y es además, lo que faltaba. Sentirte definido en un grupo bisílabo con nombre de chiguagua. Debe crearse la fórmula que coordine el tránsito desde la escuela al lugar de trabajo. Y la educación es sin duda esa inversión de la que dependen los resultados.

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8 de Septiembre de 2012

Burundunga
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/09/08/burundanga.html

COLUMNA - EL MUNDO
12 de Septiembre de 2012

La mujer invisible

Qué barbaridad. Porque no se trata de un sueño. No. Te despiertas, miras alrededor y compruebas que tu vida ha cambiado completamente, que ya no es tuya, que es fundamentalmente de los demás y que los demás no son precisamente unos cuantos a lo que pones cara y ojos, nombre y apellidos. Los demás son todos. Aquellos que se cruzan contigo por la calle y los que no se cruzan, los que tienen tribuna para abusar y los que la tienen para reflexionar, los mismos a los que escuchabas con estupor hablar de los otros y que ahora pronuncian tu nombre. Olvido Hormigos, la concejala socialista de Los Yébenes, que anunció su dimisión tras difundirse un vídeo erótico, pero que ya no dimite porque ha recibido cientos de apoyos. Nunca tantos como visitas al documento que exhibe su masturbación, claro. Sí, tu nombre. Desde la tele del salón gritan tu nombre, hablan de tu marido y de tus hijos, aseguran lo que te gusta hacer y lo que no y los caprichos que te consentían de pequeña y que han derivado en esta osadía. Te analizan. Se quitan la palabra de la boca y juran, sin conocerte, que saben cada una de tus intenciones. Te gustaría parar el tiempo, rebobinar, desaparecer, o volver a empezar. Pero no. Estás ahí, sin respiración, escuchando una y otra vez historias sobre ti en las que no te reconoces. Verdades a medias y mentiras completas que sólo tú podrías matizar. La exposición de un personaje público cuando la intimidad se saca de contexto es tan brutal, que no hay quien retome la normalidad. Porque la cuestión no es sopesar qué hay de verdad o de mentira en su defensa, ya que ese matiz no influye en la labor política que ella debe desempeñar, la cuestión es que ahora ella no tendrá más remedio que cambiar de vida. De trabajo. De entorno. Dimitir, pero no porque tenga nada que justificar respecto a su capacidad como profesional, si no porque ya le será imposible desempeñar, como hasta ahora, lo que le exige su responsabilidad. Porque siempre temerá un comentario, un fotograma, una burla venenosa y sagaz que le haga dudar, irritarse, o recordar quién era y quién es, antes y después de que millones de personas la hayan visto gimiendo desnuda y mirando a cámara. El infierno. La estimulación on line se olvidará, y será otro tema el que nos lleve a abusar o a reflexionar, pero su serenidad, la de su marido y sus hijos, la mirada de sus vecinos, sus rincones del mundo, sus secretos, hoy, y en Los Yébenes, son irrecuperables. Tiempo al tiempo.

COLUMNA - EL MUNDO
1 de Septiembre de 2012

Yo me bajo en la próxima

Teatro Romano de Mérida. Jueves 30 de agosto. Hay luna llena. Se celebra la primera edición de los Premios Ceres de Teatro, que como dice el nuevo director del Festival Internacional de Teatro Clásico, nuestro querido Jesús Cimarro, ponen de moda un concepto absolutamente contemporáneo: lo glocal. Y es que lo que hasta hace muy poco sólo tenía repercusión en su propio entorno y una importancia exclusivamente local, hoy, con nuestro viaje personal por las redes sociales y esa capacidad para compartir el hecho de una manera universal, se convierte en un fenómeno global. Y estos premios Ceres reunían lo mejor de Mérida, el emplazamiento geográfico y arquitectónico más emblemático, con lo más brillante de nuestro teatro a nivel nacional de este último año. Y en medio del miedo y la impotencia, del estupor y la desesperanza, cada uno de nosotros respondió a la llamada y corrió a abrazar a esa nueva posibilidad de celebrar tanto talento y tantísima capacidad. Premiados como Miguel del Arco, Alfredo Sanzol, Juanjo Seoane, Héctor Alterio, Gerardo Vera, Miguel Rellán, Julieta Serrano, Fran Perea o Amparo Baró estuvieron acompañados por Nuria Espert, Charo López, Javier Gurruchaga, Ángela Molina, Francis Lorenzo, Anabel Alonso, Carmen Conesa, Natalia Millán, Ana Álvarez, Juan Echanove o Gonzalo de Castro. Y a cada uno de ellos, por un instante, en soledad, o en público, se le rompió la voz. Porque estábamos juntos, porque es toda una vida, porque a pesar de todo siempre hay una luz en algún rincón del escenario. Y porque faltan muchos. Carlos Sobera arrancaba la gala anunciando la muerte de Carlos Larrañaga. La vida se detuvo. Porque la muerte, este verano, nos lo ha robado todo. Porque las piedras de ese teatro romano susurraron que Carlos y Paco Valladares y Galiardo y Sancho Gracia y Aurorita Bautista también estuvieron allí, repasando sus textos, entre cajas, nerviosos, fascinados, en aquellas noches de verano. La gala terminó. Como termina todo. Pasó el tiempo, la luna, llegó el amanecer, la luz del día. Cada uno continuó su camino y acumuló un recuerdo más, un mimo, una certeza. Llega septiembre, y el tiempo, insobornable, arrastrará lo bueno y lo peor. Cada premio, en cada estantería, observará a su dueño y el dueño buscará, o no, un nuevo sueño que justifique su andadura. Y en eso estamos. Caminando. Hasta la próxima estación.

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11 de Agosto de 2012

Juegos de chicas
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/08/11/juegos-de-chicas.html

COLUMNA - EL MUNDO
4 de Agosto de 2012

Ser o no ser

EL TIEMPO pasa. Pero vivimos como si nada se moviera, como si siempre hubiera que conquistar algo más para sentirse bien. La felicidad. Esa entelequia que nos obliga a soñar constantemente, sin tomar conciencia de lo que tenemos entre manos. Hay quien asume y afronta lo que hay. Y hay quien huye y miente y se miente como si fuera la única posibilidad. Contar la verdad casi siempre supone enfrentarse a muchos obstáculos. Y el juicio de los demás puede resultar tan pesado que, la mentira, se convierte en una rutina más soportable. Ser consecuente, coherente con una forma de sentir y de amar, es una responsabilidad que no todos somos capaces de defender ante el resto del mundo. Carlos Marrero y Kike Sarasola, empresarios de éxito y punto de referencia para lo mejor de la sociedad española, llevan años exponiendo sus sueños, compartiendo su realidad con un entorno a contracorriente, capaz de abrir puertas y ventanas gracias a su valentía y a su infinita generosidad. Portada de Zero, allá por 2003, que normalizaba la homosexualidad hasta en las mejores familias, con todo lo que eso significa. Porque tu entorno construye la cárcel o la mismísima libertad. Su boda en la Casa de la Panadería en octubre de 2006, que apoyaba la cuestionada ley sobre el matrimonio homosexual, y ahora su hija. Aitana. Una niña de ojos oscuros que nació en Los Ángeles el pasado 23 de abril, de padres biológicos y madre gestante, y todo el amor que un ser humano (que son dos) puede dar. Kike la abrazaba temblando, sintiendo, por primera vez, el enorme poder del amor incondicional. Este verano, el primero de Aitana, Kike y Carlos llenan de ternura y calor la vida de un bebé que tendrá que dar muchas explicaciones a un universo extraño que siempre cuestiona antes de conocer. Pero Aitana llegará a entender que sus padres se amaron sobre todas las cosas y que gracias a ellos, el mundo es otro. Mejor. Más valiente. Más claro. Porque las cosas son. Y punto. Y la salud mental consiste en asumir y afrontar los diversos caminos que la mujer y el hombre, en esa búsqueda de una felicidad que nos atrapa, eligen para ser o no ser. Porque la otra opción, la que medio planeta practica y el otro medio alaba, es vivir como los demás quieren que vivas. Tú eliges. Como Cristopher Plummer en Begginers, que con 75 años y 40 de matrimonio, decidió salir del armario y al menos, despedirse feliz. Gracias chicos. Por todo.

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27 de Julio de 2012

Busquedas y dependencias
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COLUMNA - EL MUNDO
21 de Julio de 2012

Otro aniversario

William Faulkner. Murió un 6 de julio de 1962. Hace ahora 50 años. En un mes como este, ardiente, como el sur del que él hablaba. En esos años sesenta, convulsos, como estos, que intentaban sacudirse el odio y las telarañas, el llanto y la desilusión. Bonita palabra. Releo Santuario, su creación menos amada pero más exitosa, y compruebo que el mal y la corrupción, el acento moral y el pesimismo apocalíptico que vuelca el premio Nobel de Literatura en el folio en blanco de su quinta novela, allá por 1931, tiene infinitos puntos de conexión con nuestras actitudes, hoy, que volvemos a desesperarnos. Vivimos la eterna depresión. Faulkner nunca supo que Kennedy iba a morir asesinado, pero sí fue consciente de que el ser humano era capaz de lo peor. Santuario. La alegoría del mal, individuos corruptos y el desorden de una sociedad desecha, desconcertada.
¿Alguna novedad? Porque la guerra, en todas sus formas, es algo muy poco original. Faulkner creó el condado de Yoknapatawpha, donde el hombre, de alma inmortal, envejecía. Y a García Márquez le gustó la idea, se dejó llevar y pensó a los Buendía, siete generaciones de una misma familia, en un Macondo imaginado. Gabo, Borges, Juan Rulfo, Juan Benet, Onetti, Vargas Llosa, confesaron su amor hacia este autor que nos dejó hace 50 años, y al que hoy, ante su estupor, rinde homenaje medio planeta. En la universidad de Oxford (Misisipí), el pueblo donde vivió, han preparado jornadas de lectura para ensalzar su obra. Y Hollywood, un mercado en el que destacó como guionista, ha comprado a su familia los derechos de varios de sus libros para llevarlos a la pantalla grande y por qué no, a la pequeña. Cuando era niña, mi padre me prestó una primera edición de ¡Absalón, absalón! que todavía conservo, con la contraportada pegada con papel celo.
Yo no había nacido cuando él murió, y esa distancia asciende al mito a las alturas, lejos de las cuitas mundanas del pobre mortal de carne y hueso, y late en la eternidad quien nos deja su obra y con ella, otra vida. William Faulkner. 50 años sin ti, en este mundo que dejaste roto y sigue así, partido, con tu sur luchando por sobrevivir al otro sur que le acobarda. Querido William: a Kennedy lo asesinaron. Pero Mandela sigue aquí. Esta semana ha sido su cumpleaños.

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15 de Julio de 2012

El nido vacio
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COLUMNA - EL MUNDO
7 de Julio de 2012

Realidades

EL ESPEJO me recuerda quién soy. Y a qué me enfrento. Me devuelve la imagen que olvido cada noche y que me encuentro otra vez, cada mañana, como la única posibilidad. Ya no hay opciones. Es la última etapa de mi vida. Un rostro lleno de manchas en la piel, de arrugas, de recuerdos que intuyo a través de mis ojos, cada vez más cansados, cada vez más violetas, como los de aquellos ancianos que yo observé de niño, asombrado por la curva de su espalda y su mal humor. Ése soy yo. Una persona mayor. A la baja autoestima, siempre pendiente del afecto y de la aprobación de los demás, de alguien que ya se siente torpe, inútil, dependiente y casi solo, se suma la torpeza y la inquietud de no saber cómo va a ser ese último tramo del camino. El miedo al dolor, a la soledad absoluta, al malestar y a ser un problema en la vida de los que más quieres, de aquellos a los que has cuidado y protegido y que ahora te miran de vez en cuando y de reojo. Porque en realidad te sientes como un extraño entre los tuyos. Ya no eres el mismo. Y las relaciones humanas cambian contigo. Sales a la calle y la gente te ofrece compasión o desprecio. Una de dos. Procuras seguir activo e integrar tus fuerzas en una rueda imperturbable, que siempre gira, a pesar de todo. Me cuentan mis padres que sobrevivir a los demás es toda una aventura. Una guerra que ya has perdido antes de empezar, en la que sólo te queda apelar a la buena voluntad de quien te mira. Y hay batallas muy duras. Conducir, por ejemplo. Un anciano al volante es un blanco seguro, una diana a la que escupir injurias y maldiciones. Un estorbo que genera rabia y una tremenda agresividad. Si es cierto que con los años se van perdiendo reflejos y agudeza visual y auditiva, también lo es que el estrés y las miles de distracciones a las que puede estar sometido cualquier conductor no le exime de ser tan peligroso como el que ya, como en todo lo demás, no se encuentra tan capacitado. La DGT distingue con la L de Learning a quien vive su primer año como conductor, en pleno aprendizaje, y por supuesto permite a los discapacitados y a sus vehículos prepararse para poder desarrollar esta actividad tan correctamente como cualquiera. ¿Y nuestros mayores? Sin duda nuestra obligación es ayudarles a seguir y no expulsarles un poco más de su propia vida. Entre otras cosas porque todos, aunque hoy nos parezca mentira, vamos a estar ahí

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29 de Junio de 2012

Por derecho
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/06/29/por-derecho.html

COLUMNA - EL MUNDO
23 de Junio de 2012

El apocalipsis

Pensaba en Carlos Dívar. En el ser humano. En su expresión hoy al levantarse, y ver en el espejo a otro hombre. A alguien más mayor y más solo, que debe empezar a caminar con una mochila llena de cosas nuevas. Desconocidas. La ausencia de algún amigo, el juicio de todos, la impotencia, las ganas de llorar, el desprecio de quien siempre le apoyó y del que no le conoce de nada, los insultos a voces desde las tribunas, los chistes, las llamadas sin respuesta, su rabia y la de otros, la decepción. El abismo. Despertarse y comprobar que no es una pesadilla, que es el presente, inamovible y cruel, pesado y frío. Toda la vida conviviendo con los contrarios, conquistados lentamente, poco a poco, con cuidado, y ahora se diluyen, se esconden, se pierden para siempre. ¿Dónde quedó el respeto, la admiración, la coherencia, la confianza, lo absoluto, la autoridad, la firmeza, el lugar, el apoyo incondicional? ¿Dónde se fue la gente, tan querida? ¿Dónde estáis todos? Sin entrar a juzgar su labor como presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (jamás me atrevería), independientemente de ideologías o creencias, y consciente de que utilizar el dinero público para cualquier fin privado es un gravísimo error, yo, también como ser humano, y desde el otro lado, he percibido un linchamiento inflexible, masivo, superior a otros charcos pantanosos en los se ahogó a un reo tan importante como él. Y es que el ciclón arrastra lo que toca. Y como estés cerca por cualquier motivo, date por muerto. No hay margen de error. Ya no. Pero hemos de acostumbrarnos. Porque hemos vivido durante muchos años conviviendo con él, tolerándolo, como parte de nuestra geografía. Hemos empezado una etapa nueva. Y hay que caminarla. Saber que ya no somos tan libres. Que no vale todo. Que pende una lupa sobre nuestras cabezas. Que no hay que reír más a carcajadas, y que conviene comprobar quién hay alrededor, detenerse a cachear a los nuevos amigos, y amenazar a los antiguos con sus secretos del pasado. Que nunca se sabe. Sacar dinero de debajo de las piedras y a cualquier precio, porque la miseria huele igual en cualquier parte del mundo. Donde hay necesidad, no cabe la filosofía. Así que al grano. Porque, por una vez, el fin justifica los medios. Y si no hay Dios, la crisis se encargará de todo. Es el Apocalipsis.

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16 de Junio de 2012

Desobedientes
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/06/16/las-desobedientes.html

COLUMNA - EL MUNDO
9 de Junio de 2012

Territorio Comanche

ESTO ES la guerra. Por el silencio que asola la tierra después de una sacudida, sobre las grietas, sobre el polvo, sobre los cuerpos sin vida, sobre el recuerdo. Por los vándalos que caminan ciegos sobre los muertos, llevándoselo todo. Por los que se reparten lo que no es suyo. Lo que fue de otros. Lo que perteneció a su intimidad. Lo que dibujó sus sueños. Por las muestras de dolor. Por el desamparo. Por el instinto de supervivencia, que no deja tiempo para pensar en los demás. Porque todo vale. Porque la violencia se contagia y todo el mundo acaba disparando a sus vecinos, sin mirarlos a la cara, sin reconocerlos. En época de guerra, el ser humano genera lo peor, y se acostumbra a convivir con ello. Se justifica el maltrato, el desprecio, la injusticia, el insulto, los gritos. Si no te gusta te callas. O te vas. A empezar de nuevo. A reinventarte. Bonita palabra, si de verdad significara algo cuando tienes la mochila llena de hijos y de líneas de crédito. Se reinventan las armas. Eso sí. Minas antipersonales en papel de regalo. Preferentes firmadas con huella dactilar, coberturas sobre tu vulnerabilidad, desahucio o desempleo. No le estafo porque me guste. Le estafo porque me obligan a estafarle. Siempre es el otro. Nadie sabe nada y no tienes a quién preguntar. Lo sentimos. Está cerrado. Nos quedamos con sus derechos. Ya le llamaremos. Mientras tanto, distráigase, haga un viaje, no sé, por ejemplo, en Ryanair, donde le insultan seguro por el mismo precio. Pague exceso de peso y siéntase completamente imbécil por hacer, de nuevo, las cosas mal. Se lo avisamos. Pero relájese. Está usted de vacaciones. Alquile su coche en Europcar y abone, si se retrasa el vuelo, un after hours, por hacernos trabajar más. A quién se le ocurre. Es usted culpable. De todo. Por todo. Pero sonría por favor, la vida son dos días y no vale la pena enfadarse. No sirve de nada. Se lo prometo. Ya le llamaremos. Debería tomarse las cosas con más calma. Y mientras tanto, para sentirse útil, lo digo por usted, ayúdeme a limpiar las calles de restos de metralla y de sangre. Gracias. La verdad, es usted muy amable.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
6 de Junio de 2012

Talento o nada
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/06/01/talento-o-nada.html

COLUMNA - EL MUNDO
26 de Mayo de 2012

Sin noticias de Dios

ETAN PATZ, un niño de seis años, de pelo rubio y sonrisa amable y regalada, desapareció un 25 de mayo de hace 33 años, en el Soho de Nueva York. 33 años. Toda una vida. Sus padres han estado 12.035 días esperando una señal, una llamada, un gesto que les hubiera acercado a él, a su olor, a su voz, a su llanto o a sus caricias. Desde entonces no han cambiado de casa ni de número de teléfono, por si su hijo, desde algún rincón de este o de otro mundo, se ponía en contacto con ellos. 24 horas antes de que se celebrara el aniversario de su desaparición, la policía detuvo al presunto asesino. Como un regalo envenenado. Como un final inesperado. Como la última posibilidad de volver a confiar en alguien, o en algo. Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York, anunciaba contento que Pedro Hernández, un vecino del barrio de los padres, cuando el Soho no era un entorno sofisticado sino pobre y superviviente, estaba relacionado con aquel escándalo que sacudió la moral americana de aquellos años. Hernández ya está detenido. Parece que no ha soportado los remordimientos y esa imagen brutal en la que se recuerda quitándole la vida a Etan y tirando sus restos entre la basura de un descampado. También hay bolsas de basura en la historia de José Bretón. Como una metáfora de que lo peor del ser humano siempre encuentra un hueco para convivir entre lo menos malo, entre lo habitual, consigo mismo y entre los demás. Detengo la imagen y aguanto su mirada, intento descubrir qué pasó, qué hizo que un chico que entonces tenía 18 años le tendiera una trampa a un vecino de seis para matarlo. Porque sí. O ¿por qué no?, debió pensar, como debió pensar Bretón mirándose las manos. Cuánta rabia. Y cuánto desconcierto. Bolsas de basura comparten su secreto. Aquí y en Nueva York. Cuando Etan desapareció llevaba una mochila de elefantes, la merienda, lápices de colores, un cuaderno y un libro de cuentos. Sólo la ausencia de aquellos objetos invade las horas de una madre como el peor de los sueños, como un castigo que te hace deambular por este mundo buscando a tu hijo en cada rincón del universo. No sé cómo la madre de Ruth y de José consigue levantarse, respirar, andar cada mañana, ni cómo el ser humano es capaz de provocar tantísimo dolor, o de aguantarlo. Ni qué dios es capaz de observarnos impasible, sereno. No sé quiénes somos. Ni qué se espera de nosotros en este extraño viaje, en este imperio. Pero esto no. Esto no.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
18 de Mayo de 2012

La excepción
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COLUMNA - EL MUNDO
12 de Mayo de 2012

¿Alguna Pregunta?

NO LE digas a mi madre que trabajo en Bolsa': un blog, o la posibilidad de sentirse cerca de quien, como tú, asiste perplejo al desamparo y no entiende una palabra de casi nada. Porque en este caos en el que nos manejamos con tantísima dificultad, encontrar alguna explicación, nos relaja. O no. Paco Álvarez, licenciado en Matemáticas, Doctor en Ingeniería Informática, ex consejero-director de la Bolsa de Valencia y ex vicepresidente de la Bolsa de París, dedica hoy parte de su vida a traducirnos lo peor. Porque es posible cuestionárselo todo. Porque uno se puede negar a pagar lo que es básicamente injusto. Porque Islandia ha juzgado por fraude a sus banqueros. Y porque le escucho hablar con Jordi Évole (sin duda él y sus Salvados son lo mejor de lo mejor) y entiendo, perpleja, que los bancos reciben dinero público del Estado, pero se niegan a conceder créditos. Que también reciben dinero de Banco Central Europeo (dinero público, por cierto), que a su vez sale de los diferentes estados. Que el tratado de Lisboa (Alemania y Francia a la cabeza) prohíbe que el BCE preste directamente a los estados, porque no se fía de ellos. Así que los bancos, con ese dinero que sale del BCE, compran la deuda que emiten los gobiernos, porque a un gobierno, para realizar sus servicios no le basta con los impuestos, y también pide un préstamo. Y ahí reside la prima de riesgo, en la dificultad que tenga cada Estado para devolverlo. Así que las entidades privadas, compran deuda pública con dinero público, y se embolsan una diferencia muy superior a la que sacarían de concederle un crédito a una simple empresa a la que sólo aplican el famoso Euribor más uno o dos puntos. ¿Y por qué un banco se fía del Estado y no de una empresa que se pudre por falta de crédito? Porque si el Estado quiebra, la Unión Europea tiene su fondo de rescate para salvarlo, y a la Empresa no. Y es que si quiebra el sistema bancario, nuestros ahorros caen con él. Por eso hay que sujetarlo. Pero, como bien dice Paco, si es dinero público lo que entra en una entidad, debe ser el propio poder público quien gestione entonces esa entidad, y no los bancos los que controlen a los gobiernos. Porque los presupuestos, los recortes, la austeridad son el resultado de lo que exige nuestro sistema político: el mercado financiero. ¿Alguna pregunta?

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
4 de Mayo de 2012

Su madre
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/05/04/su-madre.html

COLUMNA - EL MUNDO
28 de Abril de 2012

Contradicción

DEJAN a sus hijos para cuidar de los nuestros. Se marchan, sin saber cuándo podrán volver. Mandan casi todo lo que ganan a sus países, y se conforman con recibir un poco de afecto por teléfono. No pueden entrar, pero lo hacen, y se quedan por aquí hasta que les echan. Nuestra conquista de la conciliación del ámbito profesional y personal pasa por combinar nuestra vida con la suya, sus necesidades con las nuestras. Pero ellas están solas, en un país extraño, que cada vez tiene menos posibilidades de cuidar una ayuda que es fundamental. La ley hace la trampa y la trampa ha permitido durante años empadronar a quien supuestamente no vive aquí, para, en caso de enfermedad, poder demostrar que sí. Una joya. Contradicciones del sistema, que aprueba leyes con agujeros y luego los tiene que tapar. Porque la realidad, a veces, se aleja de la norma. E impone fórmulas para poder sobrevivir. Si te pillo te encierro y extiendo una orden de expulsión, pero si consigues engañarme, tendrás derecho a la sanidad gratis y a ser un ciudadano legal, a los tres años, por arraigo. No es fácil. Si cotizo no quiero esperar varios meses para ser atendido, es lógico, pero si soy extranjero y no cotizo y estoy enfermo, ¿qué moral me va a permitir dejarme marchar, desatendido? ¿Serás tú, el que antes me curaba, el mismo que denuncie mi situación? ¿Y por qué tú, si tu código ético afirma, en su artículo 6, que «el médico no abandonará nunca a un paciente que necesite sus cuidados»? El facultativo va a pasar de atender a cualquiera a tener que exigir los papeles incluso a sus antiguos pacientes. No sé. Menuda responsabilidad. Obligar por ley a no atender a quien lo necesite plantea situaciones concretas muy complejas, casi imposibles de solucionar. Porque, ¿en qué consistirá en esos casos la objeción de conciencia? La enfermedad implica urgencia, no hay tiempo para dudar, reflexionar o denunciar el tema. Es sí o no. Y punto. Y atender significa hacer un seguimiento, porque la inmigración irregular, la que vive en España por necesidad, no es necesariamente turismo sanitario. Ojalá todo el que cruza esta frontera sintiera que merece la pena el esfuerzo, la distancia y la soledad. Ojalá encontraran un lugar donde cumplir el sueño. Pero España no puede. Ya no puede. Porque no tiene. Y quizá vengan menos, pero, a partir del día 1 de septiembre, ¿qué vamos a hacer con los que ya están?

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
21 de Abril de 2012

Confesiones
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COLUMNA - EL MUNDO
10 de Abril de 2012

Me cuesta creerlo

NO LO SÉ. Me cuesta creerlo. Como me cuesta creer que la crueldad, la indiferencia, la violencia o la humillación formen parte de nuestra naturaleza como la risa o la compasión, como la ternura y el entusiasmo, y que, además, sean compatibles en una sola vida, la del mismo ser humano. En pocas ocasiones una mujer está tan vulnerable como después de dar a luz a un bebé al que ha ido sintiendo crecer día a día, y por cuya sola concepción, por cuya existencia, jamás volverá a ser la misma. Imagino los ojos abiertos, desesperados, de esa madre buscando alrededor, pero no puedo imaginar el gesto, la frialdad de quien esconde a un niño vivo y es capaz de mirarte a los ojos y jurar que está muerto. Dicen que sor María, religiosa y antigua asistente social de la clínica Santa Cristina, hoy acusada de detención ilegal y falsedad en documento público, sí supo hacerlo. No lo sé. Me cuesta creerlo. Como me cuesta creer que José Bretón, el padre de Ruth y José, continúe en silencio. O que mi padre siga enfermo. Porque el nuestro es un destino torpe e ininteligible, que yo, me empeño en descifrar. Menos mal que hay quien, como la escritora Clara Sánchez, se propone llevarnos de la mano hasta otro lugar donde a través de la literatura y sin querer, buceamos en la realidad. Una realidad que convive con las mejores fantasías, y donde el ser humano, en su maldad, supera al personaje. Lo dobla, lo tritura. Porque siempre va un poco más allá. A un lugar que el autor ni siquiera pudo imaginar. Entra en mi vida, su nueva novela, nos sitúa dentro de Verónica, con el peso infernal de la familia y la falta de libertad que imponen las responsabilidades adquiridas por buena voluntad y a veces, falta de autoestima. Desapareció Laura. Y su ausencia marcó unas vidas, hasta agotarlas. Por eso Verónica, su hermana, asume la mochila con la convicción de que la única liberación, como casi siempre, pasa por la verdad. Clara Sánchez tiene la cualidad de contar la vida como si fuera fácil. Vivirla y escribirla. Como si a través de su corazón pudiéramos latir en otros que nos son tan cercanos como nuestros propios secretos. Todo fluye. Empezando por ti, a través de sus palabras. Te dejas llevar hasta llegar a alguna parte. Y te sientes mejor. Menos mal que nos quedan caminos paralelos para contar la realidad, imaginándola. Menos mal que son otros los que superan la ficción. Y otros son, sin duda, los que callan.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
4 de Abril de 2012

Delitos y faltas
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COLUMNA - EL MUNDO
31 de Marzo de 2012

Disculpen las molestias

PORQUE no tengo ganas de sonreír. Ni de ayudar. Porque no me apetece relacionarme con usted, y se lo voy a dejar claro. Porque me da igual lo que provoco, y me importa bien poco si usted ríe o llora, o si yo tengo algo que ver con eso. Déjeme en paz. Lárguese de mi vista. Y tú te vas, con el corazón encogido y tus problemas entre el alma y los bolsillos, y sintiéndote todavía peor que en ese instante en el que te cruzaste con otro como tú, que también tiene un mal día y que no va a hacer nada por cambiarlo. Pues muy bien. Este es el bucle en el que nos movemos. Y este es el desamor con el que nos tratamos los unos a los otros. Sin malas intenciones. Pero con los peores resultados. Una sonrisa, un mimo, una mano que calme la agonía de tener que afrontarlo todo. Porque las cosas son como son, pero ante ellas, tú puedes gobernar, dirigir, guiar tus reacciones, tu estado de ánimo, que tanto anima o contamina. Asumir tu gran responsabilidad. Tú mismo. Y tu relación con los demás. Porque la convivencia está y es un destino inevitable que hay que manejar con buena voluntad. Por el bien de todos. Porque cuando alguien te ofrece ayuda, un detalle, un buen tono u otra oportunidad, la vida, tu vida, y la dificultad, muta por un instante en esperanza, en consuelo que mece la emoción y la sujeta entre sus brazos, como si realmente fuera posible sentirse bien, a pesar de todo. Y sí, es posible. Pero al dejar la puerta atrás, cada mañana, es necesario ser consciente de que tu paso por ese folio en blanco se escribe también con tus palabras, con tus miradas, con tus gestos. Que ni siquiera cae en saco roto lo que no está, porque las ausencias son pesadas. A veces insoportables. Así que hay que caminar lúcido y generoso, porque el camino es igual de largo pero puede ser mucho más fácil. Para ti y para el otro, el que se cruza contigo, el que se lleva tanto de lo que le das y le quitas. Un intercambio básico que lo define todo. Y siempre hay dos opciones, perder el tiempo o sumarlo, refunfuñar o contar tres, ladrar por sistema o tratar de evitarlo. Ahora, sí. Porque es el peor momento, porque parece que el Apocalipsis ya está aquí, porque está a punto de caer un meteorito, porque aquél de la profecía tenía razón, porque era verdad que hay un final, y porque tienes un mal día. Y hay que intentar mejorarlo.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
23 de Marzo de 2012

Buenas noticias
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/03/23/buenas-noticias.html

COLUMNA - EL MUNDO
17 de Marzo de 2012

Intemporales

TRANSITANDO aquel cine que nos permitía recorrer nuestra literatura con tanto respeto y con la grandeza de aportar, a lo excepcional, la misma altura, me colé en casa de Bernarda. Esa mujer lorquiana que no permitía lugar a los sentimientos y que arrancaba cualquier gesto de placer, o de bondad, a las miradas de sus cinco hijas. Bernarda Alba. Ejemplo de tortura que pide silencio a las torturadas. Renuncia, sumisión, miedo, locura y un latido cada vez más gastado para pasar por este mundo. Ni deseo, ni risas, ni canciones. Nada. Y nada ha cambiado. Por desgracia. Hablaba con Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía Moral y Política, una de las grandes teóricas del feminismo de nuestro país, sobre la intemporalidad del retrato social de la España del 36 que hizo Lorca, tres meses antes de ser ejecutado. Porque la renuncia, la sumisión, el miedo, la locura, siguen golpeando a mujeres que aquí y allá sueñan con sobrevivir. Porque vivir sin latido, sin sueños, sin amor, sin comprensión, ya no es vivir. Es sacar adelante esta aventura que protagonizas sin tu permiso. Llegas a este planeta, miras alrededor y luchas por estar, como puedes, con cierta armonía. Pero si el entorno es tan adverso como para obligarte a que te cases con quien te maltrató hasta consumar las peores vejaciones, sobrevivir puede ser un concepto demasiado amable para definir tu existencia. Por eso Amina Filali, de 16 años, decidió terminar con ella. Se tragó una cucharada de matarratas en casa de sus suegros, en la costa atlántica de Marruecos. Porque aquella cárcel que Lorca dibujó entre cuatro paredes es infinita, como la voluntad de hacer el mal, como todas las posibilidades de un código penal que permite al agresor de una menor casarse con su víctima y así, al reconocer su error, liberar su culpa. Parece mentira. Que tal barbaridad conviva con ideas positivas, con las ganas de amar, de ser, de mejorar. De concebir. Que la ley proteja al indeseable y que las costumbres le sonrían como a un bebé recién nacido. Lorca retrató la brutalidad de una época, las consecuencias de arrancarle a la vida todo lo que le pertenece, el peligro de encerrar la juventud, los sueños, el deseo, la libertad, las ganas. Retrató la locura de sentirse siempre engañada. 76 años después de su muerte, Amina se miró al espejo y se encontró con él.

COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
9 de Marzo de 2012

Fuera de lugar
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COLUMNA - EL MUNDO
3 de Marzo de 2012

Otras voces, otros ámbitos

MUNDOS paralelos. Como carreteras secundarias por las que transitamos en un mapa desconocido. Pasillos de luces frías y extraños en zapatillas que acaban pareciéndonos uno de los nuestros. Almas gemelas en un proceso de dolor al que acabas acostumbrándote. Un hospital es un mundo aparte. Con sus horarios, sus rutinas, sus sueños y sus prioridades. Fuera, la vida continúa. Otra vida, la de siempre, la de antes. La que presiona, corre, pita, grita y llega casi siempre tarde a una cita que se plantea como lo más importante de este mundo, pero que en realidad, no lo es. No lo es, porque lo más importante está aquí, entre estas cuatro paredes en las que luchas por sobrevivir. El punto de vista ha cambiado. Vuelves a escuchar voces que hablan de ti, y vuelves a depender de quienes te independizaste algún día. Los demás. Y el amor de quien te quiere retener aquí, te reconforta. Una mano en la frente, pasar el tiempo o compartir lo más pequeño. El silencio, el placer absoluto cuando cede el dolor, la luz del sol por la ventana, o la compañía. Un hospital es como una comunidad de vecinos, un mapa de afectos en el que acabas moviéndote con soltura. La enfermera de la mañana, con su voz, que te calma a pesar de todo, o el camarero de la barra, que ya sabe que a tu hija le gusta el café con leche corto de café, y muy caliente. En vaso. La poca ilusión se centra en las comidas, con más o menos sal, que marcan el ritmo de los días. Y el miedo a dormir. A no conseguir conciliar la calma que te saca de allí, y te deja volar por cualquier sueño. Porque la pesadilla es eso. Despertarte. Despertarte y ver que era verdad. Y que el horizonte se pinta en la enfermera, en el médico, en los calmantes, en el sol que entra por la ventana, en la comida, con más o menos sal, y en ellos, que vienen a verte de vez en cuando. Cada visita trae el frío de fuera hasta tu cama, y te lo deja pegado a la mejilla, con cada beso. El frío y sus problemas, porque cada uno viene contando esas prisas, que hoy no son tuyas. Como si tú jamás hubieras corrido para llegar a ningún lado. Los recuerdos son vagos. Y el tiempo es otro. Como tú. Que ya no te pareces en nada a ninguno de los que fuiste. Quizá a aquél que jugaba al balón y merendaba leche con galletas, al que llevaba pantalón corto y calcetines, al que soñó con llegar hasta el final, y casi lo ha conseguido.
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
24 de Febrero de 2012

Miserias
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COLUMNA - EL MUNDO
18 de Febrero de 2012

Los Goya

NUESTROS premios. Los que reconocen el esfuerzo y la entrega, el talento y la perseverancia, la capacidad de conquistar un sueño tal como se soñó. O casi. Porque no es tan fácil hacer las cosas como se piensan. Y en el mundo del arte a veces es muy complejo convencer de lo que pretendes a quien te escucha. Y así andas, respondiendo preguntas y avanzando por intuición. Hacer una película es una aventura que ocupa dos o tres años de tu vida. Y arrastra todo lo que hay alrededor. Cuando termina, tienes que dedicarte a recomponerlo. El cine es un arma muy poderosa, una ráfaga que se cuela en el alma y en la razón, que modifica, aplaca, subraya, informa, emociona, divierte o mata. Cruza fronteras con música de fondo y susurra al oído los secretos más íntimos. Nos ayuda a entender quiénes somos y a veces, quiénes fuimos. Seres humanos que cuentan historias a otros seres humanos que necesitan entender. Y hay quien tiene capacidad de percibir y transmitir. De desentrañar. La fiesta de mañana se ha hecho grande, luminosa, querida. Tiene capacidad de sorprender y de dar una segunda oportunidad a películas que antes no pudieron brillar. El Bola, La Soledad o Pa Negre se pudieron reestrenar gracias a su triunfo en los Goya. Y aumentaron considerablemente su recaudación. Porque a menudo, los 1.101 académicos con derecho a voto, tienen la posibilidad de detenerse en algo durante más tiempo que un espectador, bombardeado por quien tiene el poder de crear la necesidad de consumir, no lo mejor, ni lo más interesante, si no lo que a él le conviene. Y ahí estamos todos, recibiendo órdenes sobre lo que hay que ver, sobre lo que hay que hacer, sobre lo que hay o no hay que ser. Y en una noche como esta descubrimos tesoros que casi pasan desapercibidos, que casi se pierden en la marabunta de la oferta como si no hubieran existido, como si nadie se hubiera parado a contar desde ese punto de vista, esa realidad. 26 años repartiendo caricias que animan a seguir y a pensar, una vez más, que merece la pena. Porque en este oficio sólo te retira la enfermedad. Ni la crisis, ni las dificultades, ni las malas críticas, ni la edad, ni las mayores injusticias. Nada ni nadie puede con tu ilusión, con tu entusiasmo, con el latido de tener un nuevo proyecto entre las manos. Sólo la enfermedad. Y nuestro cine no está enfermo. Nuestro cine está lleno de vida y de talento. De historias que contar.
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
10 de Febrero de 2012

Heridas
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COLUMNA - EL MUNDO
4 de Febrero de 2012

El grito de Tarzán

«LA REFORMA laboral me va a costar una huelga general», dijo Rajoy a sus colegas, entre pasillos y en Bruselas. Porque ahora viene lo más duro, porque el déficit es muy alto, y porque la gente no puede más y no hemos hecho más que empezar. Unos lloran y otros aplauden unas lágrimas que les hace mirarlo todo desde arriba. Cierra Spanair y Vueling se chupa los dedos. Más de 2.000 trabajadores salieron de su casa con uniforme y volvieron en cueros. Y sin saber cómo llegar a fin de mes. La cuesta de enero. El Himalaya. La cultura del miedo. Porque entre tener miedo y trabajar, o tener miedo y no tener rumbo cada mañana, y no poder demostrar que eres útil y que podrías hacerlo bien, si te dejaran, hay un abismo. Y por huir de ese abismo se acepta lo innombrable, se pierden derechos básicos que hemos tardado años en conquistar, y se ahogan varias generaciones de conflictos con o sin ley que lo dieron todo, o casi todo, por llegar a algo. Y hoy, da igual. Se tira a la basura. Y la gente no puede más. Mariano Rajoy hablaba en privado, sin saber que las cámaras grababan unas palabras que dan ficisidad a un sentimiento generalizado, angustioso y muy cierto. Porque la impotencia te lleva a darte contra las paredes y la injusticia mina poco a poco tu mejor voluntad, y vulnera tus metas. Esas metas que ahora pasan por priorizar una especie de venganza que ordene tanta incongruencia. Cada recorte que se aplica significa decenas de familias en la calle. Seres humanos con muchos sueños rotos y cosas que decir, que se preguntan cómo no se detiene el mundo en busca de respuestas. El Estado ayuda a los bancos para que salgan del agujero, pero si eso no se traduce en que estos reactiven el crédito ¿de qué sirve la ayuda, es más, de qué sirve la propia entidad bancaria? Ellos tasaron el inmueble, revisaron la declara-ción de la renta, tus ingresos, decidieron que podían prestarte un dinero que avala-bas con las cuatro paredes que comprabas y que podías asumir el riesgo. Y lo hiciste. Y ahora estás sentado ante un notario que te exige firmar un desahucio y que no quiere explicaciones. Porque no es su problema. Ni de él ni de nadie. ¿Por qué la entidad financiera no se responsabiliza de sus decisiones, por qué el Estado no protege al ciudadano frente a quien no asume sus parte del error, por qué el más débil carga con ese código de esfuerzo, que se plantea global pero que se traduce en drama humano a nivel individual?. Huelga general, un hoguera o el grito de Tarzán. Algo es algo.
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
27 de Enero de 2012

Vidas privadas
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/01/27/vidas-privadas.html
COLUMNA - EL MUNDO
21 de Enero de 2012

Carme

QUIZÁ es una buena oportunidad. Que hasta hace muy poco no hubiera sido posible. Que significa muchas cosas. La obligaron a retirarse del juego y no ha tirado la toalla. Cree en lo que hace profundamente. Y lo que hace, lo plantea desde la coherencia de quien vive la política hoy, con falda o pantalón, con coleta, con la mirada en tu mirada, con la empatía justa y necesaria de quien conoce de verdad el problema del otro, y que se acerca a él para preguntar. Para preguntar sinceramente. Desde la implicación. No hay truco. Ni un momento de frivolidad. Y se agradece. Porque ya está bien de reírse a carcajadas. No nos hace ni puñetera gracia, es más, sólo nos quedan ganas de gritar, señalar con el dedo, desconfiar, mirar atrás, volver a mirar, y pegar un corte de manga al que nos cuente una sola chorrada más. No hay tregua. Pero en algún rincón sobrevive la necesidad de confiar en quien condensa fuerza, voluntad y una enorme capacidad que además suma a una identidad de género que durante mucho tiempo fue definida como débil. Sexo débil. El mismo que da a luz en horizontal, el que intenta demostrar cada día que en la tribuna, en la cocina, en la cama, en el afecto, en el diseño del hogar, en la oficina o poniendo el ultimo pañal, es insustituible. Qué cansancio. Por eso transmite cierta esperanza. Observar que resiste al olor a cerrado y a la soledad de soñar constantemente con volver a casa, con coger a su hijo entre los brazos y dejarse llevar. Pero no hay tiempo. Porque sabe que es la última oportunidad de comprobar si este país asumiría de verdad a una mujer al frente de las cosas. De todas las cosas. Tenemos alcaldesas, presidentas de comunidades, y algún sueño. Ahora nos queda ver si hay valor suficiente para apostar por un camino diferente. Porque la imagen de aquella mujer embarazada de ocho meses que pasaba revista a la plana mayor de un ejército boquiabierto, no es muy habitual. Y quizá su origen catalán podría ayudar, para quien no es capaz de creer en ello, a una unidad que no hay forma serena de conquistar. O no. No sé. No es fácil. Demasiado desgaste. Miro de lejos, y observo a una mujer que empezó a los dieciocho años un camino que no ha abandonado jamás. Y que, sola o acompañada, procura renovar. Carme cae bien a las mujeres. E intuyo que como trayectoria vital, a largo plazo, no nos defraudará.
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
13 de Enero de 2012

El nuevo lucifer
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/01/13/el-nuevo-lucifer.html
COLUMNA - EL MUNDO
24 de Diciembre de 2011

MI VIDA SIN TI

LAS SILLAS vacías. Las ausencias. Ése es el verdadero abismo. No encontrar su mirada, ni sus gestos, ni sus ojos abiertos como platos buscando alrededor. En un día como hoy, en que las emociones se abren paso a codazos entre los langostinos y el jamón, encontrarte sentado entre nosotros es el mayor milagro. Me cuesta imaginar el dibujo sin tus razones, sin tu forma de percibir el mundo, de besar a tus nietos o de desenredarme las dudas. Porque no hay nada más extraño que mi vida sin ti. En un día como hoy, merece la pena priorizar lo importante. Porque estar juntos es una manera de sentirnos vivos. Porque somos conscientes de que nos necesitamos. Porque merece la pena una sonrisa. Por los que están, y por los que se fueron. Por los que se quedaron, con una herida tan profunda que tienen que aprender a vivir de nuevo. Otra vida. La de las ausencias. La de la foto sin ellos. La de la silla vacía. Por eso, hoy te miro, y sueño con detener el tiempo, este instante en que sigues aquí, entre nosotros. En que ha sido posible un año más. Entre los problemas y la angustia, entre la incertidumbre y las facturas, entre los recortes y las dificultades, tú sigues ahí. Y ésa es una buena razón para encender las velas, para poner el árbol, para cantar, aunque sea desentonando. La familia, ese fuego de amor y odio que a menudo se olvida de valorar lo que tiene para perderse entre lo que le falta, entre lo que ha hecho mal, o no ha sabido gestionar, y que hoy se pone a prueba alrededor de una mesa que esconde lo mejor y lo peor de cada uno. Porque somos responsables de nuestro estado de ánimo y porque es una buena oportunidad. Porque mañana será otro día y los problemas los mismos, y un paréntesis no hace daño a nadie. Porque tienes dos opciones, disfrutar o perdértelo, y es una pena que se te escape el tiempo dudando. Porque siempre puede ser peor y seguro que lo que hay no está tan mal. Porque es una buena excusa. Porque los regalos son lo de menos y las cosas cambian. Seguro. Porque lo has hecho lo mejor que has podido. Y un día como hoy a lo mejor tiene algo que enseñarte. Las ausencias. Las sillas vacías. Eso es lo verdaderamente irreparable. Y a pesar de todo el ser humano es capaz de seguir. Y de volver a sonreír para no ahogar a los que están a su alrededor haciendo su propio esfuerzo. Por ellos. Por su fortaleza. Por su capacidad. Por su entereza. Feliz Nochebuena.
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
16 de Diciembre de 2011

En alguna parte
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/12/16/en-alguna-parte.html
COLUMNA - EL MUNDO
10 de Diciembre de 2011

TIEMPO DE SILENCIO

COMO EN LA la novela de Luis Martín Santos que revolucionó la narrativa de posguerra, el monólogo interior es una de nuestras fórmulas favoritas. Vamos rumiando problemas y soluciones y escuchamos a los demás con verdadera empatía. Porque hay un territorio común que nos une profundamente. El miedo. La sensación de que todo puede ir a peor, de que en cualquier momento nos van a dar una mala noticia, de que algo hemos hecho mal y que tenemos que pagar por ello. O no. Pero igualmente la vida nos va a castigar duro porque es lo que toca. Y punto. Todo el mundo habla de dinero con una falta de pudor a la americana y los sueños están mal vistos. Resulta obsceno tener metas cuando se cae el mundo a tu alrededor. Y te entran ganas de robar las bolsas de papel de los aviones, para poder vomitar sin hacer gasto en cualquier momento del día. Cuando lees que la cumbre del euro se fractura, que Sarkozy asegura que no habrá una segunda oportunidad o que alguien ha vuelto a trapichear con dinero público, le das rienda suelta a la náusea y luego lo tiras en alguna parte. Porque si ya estamos haciendo un gran esfuerzo y Elsa Fornero rompe a llorar y tienes cerca enfermos dependientes que no sobrevivirán sin la ayuda pertinente y tu íntimo amigo ha cerrado esa empresa por la que ha luchado media vida y entre tu gente hay quien literalmente no llega a fin de mes, quieres gritar en el tímpano de quien ha usado tus impuestos para su interés personal aprovechando un cargo que además implica servicio público. Desde luego, esto merece dos bolsas de papel. O tres. Y dice Gillian Tett, directora de Financial Times en Estados Unidos y quizá la periodista económica más influyente del mundo, que es irresponsable enfatizar el pánico, pero que también lo sería guardar la información sólo para unos cuantos privilegiados. Que es conveniente un equilibrio. Pues sí. Efectivamente. Y si en plena posguerra existía un verdadero entramado represivo para asfixiar la libertad del individuo, hoy la telaraña del terror se instala en casa con nombres propios y a través de otros valores adquiridos. Y ahí vamos, tiritando. Sin atrevernos a brindar ni a hacer planes. Preguntándonos si debemos romper la hucha para cambiar lo poco que nos queda a yuanes, o aguantar como jabatos y en nombre de no se sabe qué. (Felices fiestas).
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
4 de Noviembre de 2011

Capacitados
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/12/02/capacitados.html
COLUMNA - EL MUNDO
26 de Noviembre de 2011

ELLAS Y ELLOS

Es devastador. Porque llegas a preguntarte qué haces mal para que tu vida transcurra en blanco y negro. Qué has dicho o qué no has dicho para que se haga un oscuro en plena carcajada. Qué tendrías que hacer para dilatar algo la armonía. Tengo una amiga que se enamoró. Él se propuso conquistarla, y desplegó su encanto por todos los rincones de su vida. Hasta dejar sin voz a quien, hasta el momento, le susurraba palabras de amor. Invadió tanto tantas cosas, que ella se acostumbró a tenerle cerca, protegiéndola. No supo renunciar. Y lo dejó todo. Cambió su casa por un palacio de cristal con las puertas abiertas. Y allí, intentó adaptar las paredes usadas a los latidos de su corazón. Pero la intimidad no se parecía nada a la conquista y empezaron los gritos, el control, la manipulación, los celos, las excusas. Perdió la pista a sus amigos y se fue desdibujando, poco a poco. Poco a poco dejó de trabajar, de salir, de llamar, porque nadie le contestaba. No había mensajes, ni proyectos, ni autonomía. Porque él se encargaba de borrarlo todo. A cambio, miedo, sometimiento y soledad. Soledad concurrida. Se habituó al conflicto, y al placer que da solucionarlo y respirar de nuevo. Y en ese bucle se permitió vivir, acorralada. Encajando el llanto a la rutina y el silencio a una mirada perdida en alguna parte. Jamás llegó a tocarla. Pero le hizo heridas tan profundas que hoy todavía tartamudea al recordar. Un día llamé a su puerta. Estaba sola. Me miró y se sentó en el peldaño más bajo de la escalera. Se abrazó a sus piernas y no dijo nada. Lloraba con tanta fuerza que le era imposible articular palabra. Cogí una maleta del armario, la llené de ropa, le puse un abrigo sobre la espalda y me la llevé. En el coche sonaba John Wesley. Y aún hoy, cada vez que escucho esa canción recuerdo el aire sobre su cara, ausente, desencajada. Las señales son muchas. Pero reconocerlas en aquél a quien amas es un dolor complejo y mentiroso, lleno de sueños rotos, de hijos no nacidos, de promesas que te rompen el alma con decepciones. Las señales son muchas. Saltárselas es morir en vida. Y no tenemos tiempo para eso. Porque esto dura poco. Bastante menos de lo que parece. Ayer celebrábamos el Día Internacional contra la Violencia de Género. 24 horas para recordar lo que es capaz de hacer un ser humano con otro ser humano. Y que sin duda, una vez más, hay que tomar partido.
COLUMNA - EL MUNDO
12 de Noviembre de 2011

SERES HUMANOS

UNOS más y otros menos. Porque hay quien se cruza en tu camino y te deja con la boca abierta. De admiración, digo. Por su actitud ante las cosas. Por su sentido del humor y su capacidad para afrontar lo peor de cada día. O una fatalidad que definirá para siempre quién eres y cómo te tratan los demás. Juan Manuel Montilla, El Langui como miembro del grupo La Excepción, el Cuajo en El truco del manco, la ópera prima de Santiago Zannou, y Juanma para los amigos. Vive con movilidad reducida y una sonrisa de oreja a oreja. Pasó por Versión Española y puso el listón tan alto que no hay quien se lo quite de la cabeza. Serenidad, sensibilidad, paciencia, compromiso y un sentimiento de gratitud sincero por tener la oportunidad de hacer lo que le gusta. Y el talento. Toda una lección de superación y de amor a la vida que, sinceramente, en este momento de desconcierto, es una referencia para no olvidar. En aquella gala de los Goya en la que subió dos veces al escenario a recoger un cabezón, agradeció a sus padres que de niño le pusieran siempre el bote de Cola-Cao en la estantería más alta. Rechaza las compasiones y pide menos escaleras. O al menos, que estén adaptadas a las circunstancias. Aunque si las hay las baja y las sube como sea. Le observas y no puedes evitar pensar en lo que te rodea y en tu absurda capacidad para ahogarte antes de empezar a nadar. Y es que si las prioridades son las mismas, él siempre necesita más tiempo que tú para llegar. Y llega antes, y además, más contento. Un programa de radio, una asociación cultural que se llama A mi no me digas que no se puede hacer en el barrio madrileño de Pan Bendito, en Carabanchel, cientos de bolos y miles de discos vendidos. Juanma es la excepción, desde luego. Y el ejemplo que nos recuerda la importancia de confiar en uno mismo. De escucharse. De pedir ayuda. De prestarla. De que la fuerza y la constancia y el victimismo y la autocompasión conviven de muy mal humor, y hay que elegir un solo personaje para el camino. Juanma dice en su Twitter que él va a caída y media diaria, literalmente. Al suelo. Pero se levanta. Porque si lo malo está en caerse, lo peor sin duda es no volverse a levantar. Y en medio de tantas imposturas, de tanto abuso y tanto desatino, una persona así se queda para siempre en tu corazón, en un rincón, para que puedas contar con él cuando menos te lo esperas.
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
4 de Noviembre de 2011

Desde cero
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COLUMNA - EL MUNDO
29 de Octubre de 2011

THE END

PARECÍA una tarde como las demás. Pero algo sacudió sus historias mínimas de una manera afortunada. La banda terrorista ETA anunciaba el cese definitivo de la violencia. Salí del camerino y lo conté, emocionada. Quisimos dedicar la función a la paz y a la libertad, y mi querido Antonio Valero detuvo los aplausos y compartió la buena noticia con un público que aún la desconocía. El Teatro Principal de Valencia se puso en pie, y el entusiasmo rompió un par de minutos de silencio. Imágenes para recordar, para guardar en un rincón de la experiencia. 43 años de terror y de ausencias nos dejan sin respiración. 829 víctimas mortales se recuerdan en cada gesto de dolor, y nos llevan a reflexionar sobre la incondicionalidad del abandono de esa violencia. Ese es el fin fundamental. Jamás nos constará el arrepentimiento, ni siquiera nos servirá de tanto saber que suplican perdón, o que reconocen el daño causado, porque las vidas ya están rotas y no hay subtexto que enderece un destino fatal y ensangrentado, que suplante la voz de un ser humano o su sonrisa, pero sí es necesario, por mínimo respeto, que guarden un único silencio y un solo camino en sus intenciones. Sin mentiras. Sin escisiones. Sin que nadie utilice a las víctimas para sumarse un tanto u otro, porque perder a un padre, a un hijo, a un hermano, no sirve como ejemplo de lucha al que sólo le queda recordar. Porque ha tenido que cargar toda la vida con un drama que no le pertenecía y por el que nadie le da las gracias. Las entelequias no calman la amargura. Ni la doble moral. Ni los actos que aplacan todas la conciencias menos la tuya, que desde entonces vive llena de odio y de rencor. Lo único que sirve es que termine todo. Que se entreguen las armas. Y que nadie más pague por una afrenta que casi desconoce. Tantos años de guerra y de desolación, que será necesario no olvidar, por el mismo respeto, a quien se quedó en el camino, a quien persiguió los delitos y a quien los denunció, a quien lloró a sus seres queridos, y a quien se arriesgó por nosotros, por convivir en un mundo mejor. Quizá mi hijo estudie las siglas como una herida del pasado y quizá tengamos que explicarle, objetivamente, lo que significó. Le contaré que lo vivimos, y que lloramos de emoción cuando se terminó. Aún es pequeño, y ni siquiera en Halloween soportaría escuchar semejante historia de terror.
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21 de Octubre de 2011

Gracias madre
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COLUMNA - EL MUNDO
15 de Octubre de 2011

UNA PESADILLA

NO SIEMPRE. Porque el contenido de la información es lo suficientemente angustioso como para que tu corazón sea capaz de volverse selectivo, e intente decidir qué le puede ahogar, y qué no. Pero hay noticias concretas que te sacuden de arriba a abajo. Y empiezan a formar parte de tu reflexión y de tu rutina. De tu sabor de boca. Y hay algo que me sumerge en el estupor, en una incredulidad pastosa que me persigue y no me deja sacar conclusiones. Sobre todo porque no las hay. Por ahora. La desaparición de los dos niños de Córdoba es una auténtica película de terror. Una pesadilla. Un calambrazo que parte por la mitad cualquier esperanza. ¿Quiénes somos?, ¿cómo es posible cualquier conjetura alrededor de esas dos caritas que miran a cámara?, ¿qué ley podría realmente castigar ninguna de las opciones que se manejan?, ¿qué nos pasa?, ¿qué estamos haciendo mal? El hecho de la misma desaparición, independientemente de la causa o del culpable que la origina, es tan brutal, que resulta inevitable especular. Aun siendo conscientes de que la especulación incluye una falta de respeto. Y de que ponerse en el lugar del otro, en este caso, conlleva demasiado dolor. ¿Cómo rebobinar? ¿Cómo volver a ese viernes por la tarde, en que la vida seguía siendo la misma? ¿Cómo entender dónde empieza a quebrarse una historia de amor hasta convertirse en el mismísimo infierno? Ojalá hubiera una realidad paralela que hubiera abducido a Yeremy, a Madeleine, a Marta del Castillo, a José y a Ruth, en la que el ser humano adulto no existiera, en la que los niños no hicieran otra cosa que jugar. Porque en la nuestra ocurren cosas tan feas que necesitamos a la UDEV (Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta) para aclarar quién no ha entendido nada, quién se salta las reglas. Para encontrar a quien, además de apropiarse de otra vida, es capaz de mentir, de engañar, de callar, de inventar, de intentar escapar de su propia historia. Especulamos porque no podemos evitar intuir, rozar de lejos el espanto del que vive el drama en primera persona. Porque no podemos dejar de desconfiar. Sólo en las distintas posibilidades encontramos algo de serenidad, porque esconden también algo de esperanza. Pero hablar por hablar es mucho decir en estos casos, es provocar un juicio paralelo y popular que aborta el proceso natural de las cosas. Callémonos. Al menos especulemos en silencio.
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7 de Octubre de 2011

Llamame zorra
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COLUMNA - EL MUNDO
1 de Octubre de 2011

EL APOCALIPSIS

PORQUE la vida sigue. Porque hay que levantarse cada mañana y seguir una rutina. Porque todos necesitamos una oportunidad, o al menos la certeza de que puede haberla. Porque hay tantas opciones como seres humanos en esta tierra y no es posible sobrevivir si nos ahogamos todos en el mismo saco. Porque las ilusiones son como el amor, agitan nuestra existencia y nuestra respiración, y sin ellas, palidecemos hasta enfermar. Y así estamos, enfermos de escuchar que se destruye el mundo, que vamos a desaparecer, que nos caemos. De que nos repitan una y otra vez que en la espiral de ese agujero negro estamos todos y que moriremos fagocitados por sus errores. Los de ellos. Los de quienes manejaban lo ininteligible, esos conceptos que bailan en nuestro pensamiento y que somos incapaces de descifrar, de ubicar en alguna parte. Prima de riesgo, recapitalización, prórroga, miles de millones, fondos privados, fondos públicos, recortes, más recortes, expansión artificial del crédito, inflación global, deflación global, guerra de divisas, recesión, desahucio, guerra comercial, contracción, desempleo, despidos, más desempleo, deuda, déficit presupuestario, burbuja inmobiliaria, crisis alimentaria, Gran Depresión. BASTA. Como en El Ángel Exterminador, no podemos salir del bucle, hay algo espeso que nos deja la boca amarga y que no nos deja avanzar. No hay soluciones. Hay malos presagios, insultos, descalificaciones, teorías sobre el caos que nos arrastra y que no tiene fin. Al menos, no nos lo cuentan. Porque por algún motivo interesa tenernos con el ceño fruncido y las manos en los bolsillos, contando la calderilla, cortando hilos. Pero mientras hay que levantarse, y llevar a los niños al colegio y hacer la compra y la comida, y pagar la farmacia y el alquiler, y buscarse la vida, o mantenerla con lo que tienes, con lo que hay, con lo que te queda, mientras descubres en el espejo tu cara de imbécil que se dejó engañar, que se dejó llevar por los mismos que ahora rematan el drama con normas que asolan tu vida, mientras tú miras cómo el agua de alcantarilla se lo lleva todo por delante. Se cierran empresas, restaurantes, festivales de cine, y con ellos la estructura vital de un país que observa desolado. Cada día muere algo que formaba parte del paisaje. Pero el espectáculo debe continuar. Así que por favor, entre golpe y golpe, déjennos respirar. Algo ayuda.
COLUMNA - EL MUNDO
17 de Septiembre de 2011

MALOS HÁBITOS

DONDE MENOS te lo esperas. En la mejor sonrisa, en la calma o en sus alrededores, en esa pareja de amigos que da consejos y se besa después de cada cena. Esa cena en la que él ha ensalzado vehementemente sus virtudes. Las de ella. Justo lo contrario de lo que hace en privado. Porque entre las cuatro paredes en las que conviven, ella busca su aprobación de una forma enfermiza y él mina su autoestima con cada movimiento, con cada comentario, con cada gesto. Hasta paralizarla del todo. Hasta anularla. Es como el mismísimo infierno. Se convierte en un hábito en el que se puede vivir durante años sin que jamás nadie sospeche nada. Porque ese espanto, que es el tuyo, lo protege tu propio corazón. Hasta que algo sacude la estructura vital sobre la que se basa la incoherencia y todo salta por los aires. Se abre la caja de Pandora y sale lo peor de cada casa, la hez que nos contamina. Y contra la que lucha la ley a marchas forzadas. Procurando defenderte hasta de ti mism@. El Tribunal de Justicia de la UE obliga a cumplir la orden de alejamiento incluso si la víctima solicita, arrepentida, derogarla. No debes vivir con quien te agredió. No puedes. Atentarías contra el respeto a la vida privada y familiar que contempla el derecho comunitario. Si existe denuncia por malos tratos, físicos o verbales, los magistrados deben imponer como medida cautelar la orden de alejamiento y si la sentencia condena al agresor a cumplirla, la orden pasa a ser definitiva. Y punto. Es más, se puede condenar a la víctima que decide volver a convivir a pesar de la ley por colaboración en el quebrantamiento de esa orden de alejamiento. Seguramente el imponer esa distancia no es muy efectivo porque influyen en los hechos tantos factores como individuos los protagonizan, y como bien dice el fiscal general del Estado, Conde-Pumpido, es fundamental reeducar a la ciudadanía, pero es cierto que la ley debe ser didáctica y adelantarse a nuestra propia reflexión, porque si no, puede ser demasiado tarde. El ser humano cambia poco. Y alguien capaz de cruzarte la cara, patearte el cuerpo y dibujarte en la cama a cuchillazo limpio, no merece recuperar tu confianza ni la de quien regula una sociedad que casi siempre va a necesitar ayuda. No se lo podemos poner tan fácil. A él, no.
COLUMNA - EL MUNDO
Septiembre de 2011

POBRE TONTO

VOLVÍAMOS de México, de la Riviera Maya. En un avión de Cubana de Aviación con más años que cualquier revolución y todos los carteles en ruso. Un Yak-42, como en las películas. Aterrizamos en el aeropuerto José Martí de La Habana y leí algo que me conmovió. «PATRIA ES HUMANIDAD», decía. Unas letras viejas, desgastadas por el sol y el paso del tiempo. Por las mejores intenciones. Pensé en ellos. En todos los que alguna vez cogieron un arma y se fueron a luchar por algo, solos, dejando atrás afectos y emociones, para cumplir un deber que les iba a arrebatar la vida. Pensé en ellos. En los que hoy siguen ahí, olvidados en algún rincón del planeta, enfrentados a alguien tan parecido a ellos, tan distinto, que se funden los rasgos en la misma locura. Se multiplica el ruido y el dolor, la incomprensión y la nostalgia. Se nublaron los sueños, se perdieron entre las balas, con el primer disparo, con la primera muerte se perdió la razón y jamás se recuperó. «PATRIA ES HUMANIDAD», decía. Y quise comprender el valor de cada cosa. Tu patria. Ese lugar donde naciste, que te vio crecer y confiar, enamorarte y construir, el que te vio errar y no te dio la opción de volver a empezar, que te amputó la mano y las esperanzas. Ese en el que el ser humano intuyó, fuera de donde fuera, que las diferencias sobre el otro le darían poder para poseerle, para humillarle y detenerle. Ese lugar que te lo pide todo a cambio de nada, porque cuando las cosas van mal no cumple sus promesas y es incapaz de ponerse en tu lugar. Tu cuna, tu pueblo, tu estado, tu origen, tu nación. La misma que debería
ser, según ese cartel del aeropuerto de La Habana, benevolencia, consideración, piedad, misericordia, compasión, bondad, pero también gente, multitud, sociedad, género humano. Y esa combinación, hoy, es incapaz de proteger al mismo individuo que él cría y, sólo a veces, alimenta. No hay ideología que le ofrezca una mínima seguridad, porque es él mismo quien las inventa y quien las traiciona, quien las escribe y las vulnera. Quien las destruye al caminar. Pobre individuo, que debe crear una nueva identidad, una nueva moral que le permita creer en algo. Pobre tonto, que quiso hacer las cosas bien y le engañaron, que un día creyó realmente que Patria, su patria, su lugar en el mundo, podía llegar a ser Humanidad.
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9 de Septiembre de 2011

La voz dormida
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/09/09/la-voz-dormida.html
COLUMNA - EL MUNDO
23 de Julio de 2011

LA MOSCA

YA TENGO artículo, pensé. Perdonen mi insistencia, pero cuando creí que lo había visto todo sobre un tema queme produce palpitaciones, la vida se empeña en demostrar que siempre puede dar un paso más y desordenar tus previsiones. Y es que el pasado sábado, en plena ceremonia de la preciosa boda de Carla Goyanes con Jorge Benguría, un ala delta con motor sobrevoló insistentemente y sin pudor sobre los novios, los padrinos, los amigos, los niños y el recuerdo de los mismísimos muertos. Un paparazzi y un piloto rondaban encaramados al cielo y a su desvergüenza, con las piernas colgando y hablando a gritos sobre las palabras de los sacerdotes y el estupor de todos los invitados. Un ruido de motor que se enredaba a nuestros oídos y que confundía nuestra atención. Palabras que buscaban asilo en cualquier corazón dispuesto a recordar, a creer, a compartir, a soñar. Muestras de afecto, de complicidad y de optimismo. Porque hay quien empieza una vida y tiene derecho a celebrarlo con quien quiera y como quiera, a gritarlo, a cantarlo, incluso a exponerlo. En su libre elección. Y el que
se atreve a robársela en nombre del Derecho a la Información y de la Libertad de Expresión, vulnera valores constitucionales fundamentales como el Derecho a la Intimidad y al Honor, que deberían ser igual de respetados y protegidos por la ley como cualquier otro derecho. Y el hecho de que los novios decidan que su enlace pueda observarse con detalle en una sola publicación, no justifica que se pueda violar su intimidad y su decisión. Porque hay mucho esfuerzo, mucho trabajo y más ilusión detrás de cada instante de esa celebración que ambas familias prepararon con todo el amor de este mundo. Y lo sé, porque los conozco. Porque les quiero. Porque he sido testigo del esfuerzo. Y por eso me permito opinar sobre cómo se ha tejido entre cajas un acontecimiento social, que es también la boda de una hija, de un hijo que se va. Entiendo los prejuicios. Pero no hay como ponerse en el lugar del otro para que tiemble una opinión preconcebida y a menudo tan poco sólida que nos debería ruborizar. Por mentirosa. Una vez más la vulnerabilidad del personaje público soporta la impunidad del que le agrede, protegido por un orden social que convive con absoluta naturalidad con el rumor, con la mentira, con el insulto, con la falsedad.
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15 de Julio de 2011

El otro lado
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/07/15/el-otro-lado.html
COLUMNA - EL MUNDO
9 de Julio de 2011

EL SILENCIO te habla. Te cuenta cosas sobre ti, si le escuchas, y sobre los demás. Te recuerda el poco caso que le haces y tu capacidad para invadir sus pulsaciones. Cuando frenas tomas consciencia de la velocidad que llevabas. Y cuando callas, del tiempo que llevabas dando explicaciones.
¿Hay algo más agotador que justificar una actitud? ¿Una forma de vida? ¿Una elección de pareja? ¿Una opción?
Todos llevamos una mochila adherida a la piel que habita nuestro subconsciente y nos hace ser o no ser ante determinadas situaciones. Inevitablemente la cargamos de aquí para allá llena de experiencias que nos definen. A veces la utilizamos y a veces la intentamos soltar, a ver si vuela. Pero forma parte de nosotros. Escondemos en ella nuestras fuerzas para cambiar las cosas, para hacerlas mejores, para transformar la realidad. Porque de vez en cuando, algo necesita moverse. Y entonces tú recuerdas quién eres, buceas en la mochila (aquella de la que hablaba Ryan Bingham, el fantástico personaje de
George Clooney en Up in the air), hallas imágenes y datos que van irremediablemente unidos a ciertos sentimientos que te sacudieron en su momento y que hoy, te buscan. Y te encuentran. Porque te dejas. Porque no respiras hondo ni dejas pasar el aire. Ya te conoces. Ya te defines. Ya te sabes de memoria. Y no te permites improvisar ni un instante con tu propio material. Y acumulas, acumulas, acumulas hasta saturarte. Hay que abrirla. Y mirar dentro. Y pararse a entender qué es útil y qué entorpece lo que nos queda por vivir. Dejar espacio a lo nuevo, por sorprendente, por necesario, por inevitable. Porque las cargas nos influyen al elegir un camino y lo hacen disimuladamente, como si tu respuesta no fuera con ellas. Descartar lo irrelevante para guardar lo que sí te ayudará en ese camino personal que sólo tú intuyes. Sacudir toxinas emocionales, recuerdos, números de teléfono, nombres propios, diminutivos y apellidos. Fuera. Camina a ver qué pasa. Aprovecha el calor y el tiempo libre, si lo tienes, para ponerte otra música. Otras caras, algún sueño, o eso políticamente incorrecto que te hace reír. Los dramas están ahí. Y el dolor y las heridas, las pesadillas, el rencor o las peores intenciones, pero quizá puedes caminar por ellas más suave. Más liger@.
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
1 de Julio de 2011

Feliz orgullo
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/07/01/feliz-orgullo.html
COLUMNA - EL MUNDO
25 de Junio de 2011

¿PERROFLAUTAS?

Todos sabemos que el punto de vista define la realidad. El prisma de la mirada filtra la vida de una u otra manera. Y ver las cosas desde fuera, sobre todo si hablamos de los problemas de los demás, te permite tener una opinión aparentemente más lúcida. Te atreves a analizar qué han hecho mal, dónde ha estado la torpeza o por qué no hay hueco para la esperanza. Un padre de familia en paro es una desgracia absoluta que cuesta imaginar, un desprecio de todos que no padeces si no lo vives en tu propia casa, un saco sin fondo de explicaciones que te puede llegar a desesperar. Porque aunque parezca mentira el que escucha la pena sospecha de quien la cuenta, porque su natural mezquindad le lleva a pensar que si ha llegado a este punto de desventura, por algo será. Algo habrá hecho mal. Hoy se culpa al ciudadano de haberse enredado hasta las cejas, de haber confiado en su capacidad de deuda sin contar con una mínima seguridad, de no haber sabido prever la montaña rusa de la vida. Pero el ciudadano era incapaz de entender más allá de lo que le explicaba, a medias y saltándose la letra pequeña, un tipo excesivamente optimista de una sucursal en la que confiaba y que le hablaba de un futuro de luz en el que SU banco arrojaría todavía más luz si las cosas, bajo toda improbabilidad, cambiaban. Y las cosas cambiaron. Pero nadie quiso hablar de aquella posibilidad de renegociar o de la infinita capacidad de deuda de ese individuo, que hoy, en paro, intenta recordarles en vano una a una de aquellas promesas. Volaron las palabras, cambiaron las personas, y nadie respondió. Sólo una carta detrás de otra en un buzón que sólo acumula ya malas noticias. ¿No exige la Constitución una vivienda digna para todos los ciudadanos? ¿Bajo qué protección? ¿En qué supuestos? ¿Cómo es posible que el Estado observe con los brazos cruzados el desahucio de miles de seres humanos, cuyo único delito fue confiar en exceso en quien mostraba la cara más consistente de un sistema que apoyaba el bucle como el más atractivo sus regalos? Por eso se ha creado la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que a día de hoy ha conseguido frenar 42 desahucios. En Cataluña, Murcia, Madrid, Valencia, Elche o Málaga. Y lo volverán a intentar el próximo día 29 de junio, donde está prevista otra orden de desalojo en Torre del Mar. Han organizado una red de voluntarios en cada barrio, cuya función es controlar qué familias tienen problemas y prevenir posibles desahucios.¿Perroflautas? Hacía tanto tiempo que nadie luchaba por nadie, que nada se movilizaba por nada, que me emociona saber que estamos vivos. El 15-M ha sacudido el polvo de las fotos. Por favor un respeto. Y alguna reflexión.
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
17 de Junio de 2011

Con la boca abierta
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/06/17/con-la-boca-abierta.html
COLUMNA - EL MUNDO
11 de Junio de 2011

BENDITO DIALOGO

HAY MUCHO de qué hablar, pero muy poco que decir si el interlocutor no escucha. Tantos criterios como seres humanos y tantas actitudes como estrellas en el firmamento. Como ciudadano vives cada día con ganas de cumplir algún sueño, o al menos con la intención de que las horas pasen sin agresiones de otros, que normalmente entienden las cosas de otra manera. Ejerces tu derecho a voto, cansado de escuchar lo que pueden prometer y prometen quienes luchan por ganar tu confianza. Se la ofreces, y trabajas muchas horas al día, muchas más de las que duermes, de las que estás con tus hijos, con tus amigos o con tus padres, que ahora sí te necesitan, y que tienen la mirada cansada de bucear en recuerdos parecidos a lo que observan en tu presente. Porque no hay más camino que luchar, trabajar, asumir, ceder y conformarse con lo más pequeño, porque, definitivamente, parece que ahí reside algo de bienestar, lo más cercano a ese concepto de felicidad que revolotea entre nuestras metas. Una conversación, por ejemplo. Durante mucho tiempo los hijos no pudieron hablar con sus padres, ni compartir, ni confesar, ni preguntar, porque el dolor ahogaba las palabras, provocaba el silencio, anulaba cualquier recuerdo que impidiera poder sobrevivir. Había que olvidar. Y mentir. Demasiadas heridas para una generación que sufrió la guerra, la posguerra y una dictadura que dejó a España tiritando de miedo y de vergüenza. Pero los nietos sí quieren saber. Y discutir y comprender y recordar y soñar con cambiar las cosas. Quieren dialogar. Por fin. Por fin seres humanos quieren escuchar a otros seres humanos sus propuestas para mejorar la convivencia, para repartir, para construir, para solucionar, para volver a confiar. Después de años de presenciar insultos, gritos, reproches, mentiras, y pocos argumentos que incluyeran la posibilidad de mejorar la perspectiva de nadie, el ciudadano, atónito y decepcionado, ha decidido dialogar. En las plazas, a través de las redes sociales, en sus casas. Porque sólo así existe la posibilidad de encontrar un territorio donde entenderse. Una luz. Una esperanza a la que agarrarse para intentar salir a flote. Porque el iceberg es grande y frío. Y esconde una mole de hielo que se ha llevado a medio pasaje por delante. Pero ningún capitán abandona el barco, ni llena sus bolsillos con el tesoro de los náufragos. Estaría dispuesto a morir antes que ellos, a cederles su lugar en el bote salvavidas, a mitigar el frío con su chaqueta. No habría dudas en su mirada. Ni beligerancia en la respuesta del segundo, que nunca aprovecharía el desastre para hacerse fuerte con su caída. Sigamos dialogando. Al menos entre nosotros. Y llegaremos a alguna conclusión.
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
3 de Junio de 2011

La vida alrededor
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/06/03/la-vida-alrededor.html
COLUMNA - EL MUNDO
28 de MAYO de 2011

CARME CHACÓN

ES RESPONSABLE, culta, inteligente, valiente y permanentemente consciente de las cosas. Construye su camino con paso firme y su mirada atiende a quien le habla sin buscar otra mirada detrás que le indique la respuesta. Escucha. Y sonríe poco. Al menos en público. Porque no hay muchos motivos para partirse de la risa. Su imagen, embarazada de siete meses, desfilando delante de la plana mayor del Ejército que se cuadraba a su paso, es de aquellas que me llevo en el corazón para poder contar que estuve allí y que lo vi con mis propios ojos. Era la primera ministra española que accedía a un Ministerio encinta y esa excepcionalidad se valoró a lo largo y ancho del planeta. De ministra de Vivienda, que no está mal, a asumir la cartera de Defensa y visitar a las tropas españolas en Afganistán, destituir a los cuatro jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, retirar a nuestras tropas de Kosovo a pesar del desacuerdo a nivel internacional, o gestionar la liberación del Alakrana. ¡Ups! Yo la escuchaba hablar, pausada y seria, y pensaba que detrás de sus ojeras, además de tanta presión, latía el llanto de un bebé de la edad del mío al que tampoco hoy había tenido tiempo de abrazar. La imaginaba en una cumbre de la OTAN, pidiendo tregua a Robert Gates, secretario de Defensa de EEUU, para llamar a casa y recordar a qué hora le toca al niño el Dalcy o el Apiretal. Porque es así. La responsabilidad tiene grados, pero los de tu intimidad, en lo más profundo de tu alma, tienen tanta o más importancia como los que adquieres en la esfera pública y a los que dedicas la mayor parte de tu vida. Y menos mal. Porque eso te hace compatible con los demás. Y con la realidad. Pero entre maletas, viajes, reuniones y el coche oficial, echas de menos ordenar armarios, hacer la compra, preparar un cocido o comprar flores. Como dice mi maestro Gabilondo, creo que su retirada de las primarias es un gesto de inteligencia y generosidad, una victoria política personal que destensa el bucle de oscuridad en el que se encuentra su partido y que la refuerza en un horizonte profesional que puede dar mil vueltas. Porque si hay democracia habrá alternancia y mucho que aportar. Y hoy, como ministra de Defensa contribuye a la paz de un partido en el que colabora desde hace media vida, al equilibrio y a una mínima esperanza. Un partido que estaba a punto de entrar en una guerra interna aterradora y que hoy, al menos, se ha permitido respirar.
Carme cae bien a las mujeres. En general. Y a mí, sin duda, en particular.
COLUMNA - EL MUNDO
14 de Mayo de 2011

EN LORCA

EL DESTINO. La buena o la mala suerte. Te preguntas por qué tú no. Y por qué ellos. La imagen de aquella señora en la cafetería, sorprendida y feliz de encontrarnos fuera de la pantalla y cerca de su vida, de aquel hombre con su cámara de fotos y su libro de firmas, del camarero del hotel Los Jardines de Lorca, con su sonrisa, poniéndome un americano con hielo antes de llegar a pedírselo, del Mesón Segoviano y de la gente que nos dio tan bien de comer, de la imagen de todo el público de pie y aplaudiendo con tanto amor a un grupo de actores que sin duda les había entregado lo mejor sí mismos; o el recuerdo de un teatro impecable, el Teatro Guerra, que llama la atención en un paseo por sus calles de alrededor por su color vino y su presencia y sacudido ahora por el horror y la melancolía, por la incomprensión y un futuro marcado a golpes por un drama que nadie podía imaginar. El único edifico histórico del pueblo que se ha mantenido en pie, fuerte y orgulloso de guardar entre sus paredes el eco de los mejores textos desde que nació en 1861. Es su 150 cumpleaños y tiene un par de grietas en el corazón. Como la voz de su director, Ginés Bayona, que me cuenta que su casa se partió en dos pero que él está vivo, que les costará años recuperar la normalidad, pero que son fuertes y lo harán. Qué remedio. El ser humano resurge de sus propias cenizas, se reinventa y vuelve a caminar una y otra vez, a pesar del dolor y la ausencia, a pesar de la injusticia, de la locura, de la necesidad. A pesar de todo. Lorca, que hasta hace unos días era para mí ese lugar que rindió homenaje a mi padre en su Festival de Cine, un bolo en primavera de nuestra gira, el rincón al que se acercó desde Murcia mi amiga Cristina a vernos actuar y a partirnos de risa, el mismo en el que quisimos bailar Vero, Jaime, Jaume y yo hasta agotarnos. Ahora también es el campanario de su iglesia destrozado, las calles, las familias rotas, el campamento improvisado con miles de personas, los gritos, los llantos y Alba, la niña que nació mientras en el hospital había desprendimientos y el mundo se movía alrededor. La vida sigue. Y jamás seremos conscientes de la fragilidad del presente, de la mentira, del tiempo que perdemos refunfuñando cuando todo está bien, cuando el desorden es sólo el natural de las cosas, cuando no hay rayo que parta en dos el corazón. Cosas pequeñas que rompen la armonía y que gestionamos como si fuera el fin del mundo. Y el fin del mundo existe. Y puede ser un día de sol, un día del mes de mayo, un día cualquiera.
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
6 de Mayo de 2011

Culpables de nada
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/05/06/culpables-de-nada.html
COLUMNA - EL MUNDO
16 de Abril de 2011

¡INDIGNAOS!

ESCRIBE Stéphane Hessel, único redactor vivo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, que la peor actitud es la indiferencia, porque la facultad de indignación (y el compromiso que conlleva), es una de las características que definen la excepcionalidad del ser humano. El ser humano, que se desdibuja cuando olvida los motivos por los que merece la pena vivir, y aquellos que definen la vida como algo cercano al infierno, y que es capaz de habituarse a cualquier cosa. A la insoportable diferencia que existe entre los que más tienen y los que no tienen nada, cada vez más grande. A vulnerar los Derechos Universales ya reconocidos como tales y olvidados por determinados Estados bajo el nocivo criterio de la plena soberanía. A los campos de refugiados donde miles de personas reorganizan sus vidas, desplazadas de su lugar, encarceladas sin más explicación que una imposición de autoridad. Hessel, a sus 94 años, reflexiona en su libro sobre el insolente poder del dinero, sobre cómo los bancos se preocupan exclusivamente de los sueldos de los dirigentes y de los beneficios, y de cómo los Estados sucumben al juego de la competitividad siempre en detrimento del interés general. Miembro de la Resistencia Francesa, reconoce que hoy se cuestionan las bases de las conquistas sociales de este movimiento fundamental. Porque todo se arrastra al servicio de una sociedad en la que el único motor, el verdadero protagonista, el único actor real, es el dinero.

¡Indignaos!, dice, porque sólo a partir de ese sentimiento nos movemos de un lugar que cuestionamos, empujamos a los que nos destruyen, a los que pisotean un conjunto de principios y valores sobre los que debe construirse la democracia de nuestro país. De cualquier país. ¿Quién manda? ¿Quién decide? Los únicos que ya han superado la crisis son los mismos que la han provocado, y que nos han dejado nadando en ella. Se cuestiona la jubilación, la Seguridad Social, las ayudas a la Dependencia, los derechos de los inmigrantes, pero no los paraísos fiscales ni las operaciones de altísimo riesgo que nos dejan tiritando. Financieros que mueven la marioneta, que sólo baila al son de sus monedas. Vencimos el fascismo, pero continúa el totalitarismo vestido con traje de chaqueta.

El libro de Hessel lanza un mensaje tan básico como necesario. Ordena los sentimientos contradictorios, la decepción y la impotencia. Define la realidad. Nos aconseja. Nos libera. Nos propone un punto de partida contra esta locura de la que somos víctimas. Indignémonos. A ver si a partir de ahí nace alguna respuesta.
COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
8 de Abril de 2011

Mi amiga Marina:
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/04/08/mi-amiga-marina.html
COLUMNA - EL MUNDO
2 de Abril de 2011

EL OTRO LADO

TODOS SOMOS donantes a no ser que se demuestre lo contrario. A no ser que en vida manifestemos la voluntad de no hacerlo. Miles de personas esperan que aparezca el órgano compatible con su naturaleza. Un milagro para poder sobrevivir. Existen pisos de acogida, donde reside gente que viene a Madrid desde todos los rincones de España, que no tiene recursos económicos para una mayor independencia y que no se puede arriesgar a estar lejos de la más mínima posibilidad. Una llamada que les confirme que hay esperanza. Allí comparten su dolor y la espera. Van contando las horas, que pasan tan lentas como la memoria de otra vida interrumpida por una enfermedad que ha desplazado el resto de las cosas a un segundo plano. Esa vida llena de cosas sin importancia que nos quitan el sueño y que nos hacen perder los nervios, esa vida que frena en seco cuando hay una mala noticia.

Tras un accidente mortal, una cadena de profesionales despliega a contrarreloj su mejor voluntad y todos sus conocimientos. En un breve espacio de tiempo hay que pedir permiso a una familia que está en pleno shock por la pérdida de un ser querido, obtener el permiso, extraer el órgano, conservarlo, transportarlo al destino adecuado donde exista compatibilidad, operar, transplantar y esperar la reacción de ese nuevo organismo. Imaginen la importancia, la responsabilidad de cada eslabón de esa cadena. Alguien debe encargarse de comunicar a los seres cercanos o queridos la terrible noticia de una pérdida, y además debe tener la capacidad de pedir la autorización para donar sus órganos. Ese eslabón siempre me ha producido mucho respeto y una infinita admiración. La propia Organización Nacional de Transplantes (Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2010) sabe que no es fácil, que hay que tener una sensibilidad muy refinada para manejar el dolor más agudo y transformarlo en empatía, generosidad y comprensión en sólo unas décimas de segundo, y organiza cursos para que sus trabajadores sepan tratar con la familia, comprender, respetar su confusión y su desgarro y obtener la mejor respuesta en el mínimo tiempo. Y como este mundo que vivimos consiste en un constante revulsivo, la paradoja es que ese mismo infierno que destroza a unos llena de luz a otros, que el horror es el único amor posible de quien respira lentamente, que la muerte se transforma en esperanza y en la única posibilidad para vivir. Y hoy hay menos transplantes porque han disminuido los accidentes de automóvil. Hoy por ti, y mañana por mí.
COLUMNA - EL MUNDO
26 de Marzo de 2011

Espejito, espejito:
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/03/26/espejito-espejito.html
COLUMNA - EL MUNDO
11 de Marzo de 2011

La Mirada Violeta:
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/03/11/la-mirada-violeta.html
ARCHIVO COLUMNAS - EL MUNDO
Marzo de 2011

Descargate el archivo con las columnas escritas por Cayetana Guillén Cuervo para "El Mundo" de Enero de 2010 a Octubre de 2011.

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